Teatro: "Medida por medida" en el Teatro Bellas Artes

Nada más entrar en el patio de butacas ya apreciamos que no estamos ante un clásico al uso, sino que esta versión de la obra de Shakespeare va más allá, mostrándonos desde el primer momento lo universal que es el texto, que sin ubicarse en una época determinada parece de lo más actual, por hablar de temas tan universales como la corrupción, el honor, el poder o el amor.



La comedia se sitúa en una Viena anacrónica, muy lúgubre y llena de personajes de lo más sórdidos y pintorescos. Una sociedad corrupta, en la que todo aquel que llega al poder parece sufrir una transformación demoníaca, creyéndose un ser superior que puede decidir sobre la vida de sus "súbditos". Una historia de bajos fondos, de prostíbulos mezclados con la alta sociedad, de condenados a muerte por amor, de poderosos que quieren evadirse de sus responsabilidades, de borrachos y maleantes que trapichean con la información.



Esta singular producción corre a cargo de las compañías madrileñas Factoría Teatro y Producciones Inconstantes, creadas a finales de los años noventa y con una amplia trayectoria, basando sus espectáculos en "el actor como motor del proceso creativo" algo muy presente en esta obra. Ambas utilizan un lenguaje teatral actual que busca la emoción del espectador, con espectáculos cargados de contenido y de temáticas de actualidad, como en este caso la corrupción, el empoderamiento de la mujer o los chantajes.

Factoría Teatro lleva veinte años creando montajes para todos los públicos. Ha realizado una interesante trilogía sobre textos del siglo de Oro con los montajes "La discreta enamorada", "No hay burlas con el amor" y "El burlador de Sevilla". Destacan también sus montajes "Pinocho" (nominado al Max), "Pulsión" (coproducida junto a Kamikaze Producciones y dirigida por Miguel del Arco), "Que nos quiten lo bailao" o "Familia en construcción".

Producciones Inconstantes busca con sus producciones la reivindicación del teatro como espacio lúdico, basando sus producciones en autores españoles vivos (de lo que claramente huyen en este montaje). Destaca su compromiso y su búsqueda constante de la cercanía con el público en obras como "Antígona del siglo XXI", "1Deseo", "Coloquio de los perros", "Pedro y el capitán" o "Femenino singular".




Para este montaje se han puesto a los mandos el director Emilio del Valle y su colaborador habitual Isidro Timón, junto al que firma el libreto de esta divertida versión. Ambos firman la mayor parte de las propuestas de Producciones Inconstantes. Juntos han montado obras como las ya mencionadas "Antígona del siglo XXI" o "El coloquio de los perros", y en los próximos días presentan su versión de "Hipólito" de Eurípides en el Festival de Teatro Clásico de Mérida.



El montaje comienza con un extenso monólogo que nos deja muy a las claras que estamos ante algo diferente. Nacho Vera es el maestro de ceremonias encargado de este prólogo en el que nos pone en contexto, en una Viena atemporal, que podría ser cualquier gran ciudad, con sus bajos fondos y sus élites que viven una realidad muy diferente a la del pueblo. Por poner una pega, nos sobra ese momento de interacción con el público, que no aporta gran cosa y resta seriedad a esta potente declaración de intenciones sobre lo que vamos a ver.

Durante toda la obra, Vera va compaginando su papel de narrador con el personaje de Lucio, elemento fundamental del relato y que es actor lo lleva a lugares muy interesantes. Es músico, trovador, bufón, cómplice de cada uno de los personajes, que crean a su alrededor toda la trama en la que él mismo nos embarca al comienzo. Su capacidad para cambiar de narrador a personaje en cuestión de segundos es apabullante, trazando una delgada línea entre ambos que en varios momentos se traspasa para hacer de ambos un mismo ser. Es el trovador medieval que con sus canciones, cargadas de mala leche e ironía, nos va mostrando el desarrollo de la historia.




La narración comienza cuando Vincentio, Duque de Viena interpretado por David Luque, siente que no es capaz de hacer cumplir las leyes cristianas en la ciudad. Su benevolencia ha hecho que Viena se convierta en una ciudad caótica. Decide ausentarse de la ciudad por un tiempo delegando el poder en el inquisidor Ángelo (interpretado por Jorge Muñoz), esperando que este restaure la tranquilidad en la ciudad, mientras él lo ve todo desde la distancia. Lejos de llevar las aguas a su cauce, Ángelo crea un mayor caos en la ciudad. Su primera decisión es castigar a Claudio (interpretado por Juan Díaz) con la muerte por el delito de haber "fornicado con su novia y haberla dejado embarazada". Le condena simplemente por haber "fornicado" antes del matrimonio.

La alarmante noticia llega a oidos de Isabella, hermana de Claudio, interpretada por Muriel Sánchez, que está a punto de entrar en el convento. Intenta hablar con Ángelo para salvar a su hermano y a raíz de esa conversación todo se va haciendo cada vez más complejo. El inquisidor se ve turbado por la joven, pero no puede acceder lo que le pide, ya que perdería toda su credibilidad. Todo este enredo lo ve el conde desde un disfraz de fraile, intentando cambiar la situación desde su nuevo lugar de representante de la Iglesia, pero deseando a Isabella igual que le ocurre a Ángelo.

Toda una comedia de enredo mezclada con tintes sociales y con el trasfondo de la utilización de la mujer como un mero objeto, ya que en ningún momento nadie se preocupa por lo que piensa Isabella, la ven desde la perspectiva de un trofeo que quieren ganar, sin preguntarse lo que ella piensa de todo ello. Sexo, muerte poder y corrupción, nada muy alejado de la realidad de nuestros días.



El duelo entre David Luque y Jorge Muñoz va más allá del dialéctico de sus personajes, ya que ambos actores han creado personajes antagónicos, tanto en su forma de actuar como en su forma de ser. Luque hace de su Vincentio un personaje locuaz, que se va desmelenando según avanza la función. Su tramo final, ya de nuevo como Vincentio es una auténtica locura, quizás un poco exagerada de más. El tránsito de la serenidad del monje al esperpéntico conde es bestial, creando dos personajes dentro del mismo. Por su parte Muñoz le da a su Ángelo una mesura y rigidez propias del inquisidor implacable al que da vida. Un leal súbdito de inicio que se va agigantando cuando llega al poder, cambiando su mesura inicial por una regia falta de escrúpulos.



Juan Díaz hace de su Claudio un ser desesperado, que teme por la condena que le lleva directamente a la muerte, sin entender como el amor por su novia puede acabar de ese modo. Un pobre al que el destino parece haberle sentenciado, y al que el actor dota de matices muy diferentes en el trato con cada uno de los diferentes personajes, desde el pasotismo ante el monje a la desesperación con la visita de la hermana. Pero si interesante es este personaje, no le van a la zaga los secundarios que interpreta, con mención especial para el alguacil que tergiversa las palabras, sin duda uno de los personajes más divertidos de todo el montaje.

Su hermana Isabella, interpretada por Muriel Sánchez, pasa por distintas fases a lo largo de la obra, todas matizadas de forma muy lograda por la actriz. La actriz se va poco a poco dando cuenta de su propia fuerza como mujer, lo que le hace estar siempre alerta para que los hombres no la utilicen a su antojo. La continua montaña rusa de sentimientos que sufre Isabella son perfectamente conducidos por la actriz, que sabe dar en todo momento el tono necesario a cada escena. Su momento final de empoderamiento es brillante.




Durante la obra van apareciendo otra serie de personajes con mayor o menor importancia, que son interpretados por Chema de Miguel, Gonzala M. Scherman y Salvador Sanz, con varios papeles diferentes cada uno, demostrando la destreza para sorprendernos con cada uno de ellos. 

Chema de Miguel interpreta de manera brillante a Escalo, mano derecha del duque, que se ve relegado a ese mismo lugar cuando Ángelo accede al poder. Interpretación brillante, en la que siempre nada entre dos aguas, intentando hacer siempre lo que entiende que es lo correcto. Pero si este es su personaje "principal", no podemos dejar de hablar del alcaide de la cárcel, un personaje sórdido que parece sentirme muy cómodo ante la desgracia ajena.

Gonzala Martín Scherman viaja por los barrios más turbios de la ciudad, interpretando a Madame Overdone, a Mariana (la mujer que desvelará el secreto de la historia) o a diferentes prostitutas que se cruzan con los personajes en distintos momentos. Su actuación, cargada de desparpajo y provocación, da el "toque picante" de la función.

Por último, el comodín Salvador Sanz, que interpreta varios personajes de lo más variopinto. Podemos verle como Pompeyo, un alcahuete detenido junto a Madame Overdone, pero también lo veremos como monje, siendo el cómplice del Duque en su regreso a la ciudad. Pese a la diferentes de los papeles, en todos ellos está de lo más convincente.



Además del sobresaliente elenco que hace de la obra un montaje muy coral en la que todo funciona de forma conjunta, no podemos dejar de nombrar la interesante escenografía diseñada por Arturo Martín Burgos. Una serie de paneles van mutando de palacio a cárcel, pasando por las inhóspitas calles vienesas. Una inteligente y sencilla propuesta para que la escenografía pase casi desapercibida y la atención se centre absolutamente en el texto y los actores. Destaca también la iluminación de José Manuel Guerra, capaz de trasladarnos de la luminosidad del palacio a la tenebrosa cárcel en cuestión de segundos. Por último hay que destacar la música, original de Nacho Vera.


Una novedosa comedia fuera de los cánones de los clásicos al uso, que nos hará disfrutar mientras nos muestra como la sociedad sigue teniendo las mismas necesidades y los mismos defectos que han tenido a lo largo de la historia, los poderosos siempre tendrán sometido al pueblo e intentarán utilizarlo en su propio beneficio. Muy interesante el giro final que aporta esta versión, en la que es la mujer la que toma el timón de la situación y toma las decisiones sobre su propia vida.


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Medida por medida
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Riera 2
Fechas: De Miércoles a Viernes a las 20:30, Sábados y Domingos a las 20:00
Entradas: Desde 9€ en BellasArtes, oferplanticketeaatrapalo. Hasta el 2 de Septiembre.


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