Teatro: "Malvados de Oro" en el Corral de Cervantes

El teatro barroco español es, sin lugar a dudas, nuestra etapa más prolífica en autores de primer orden. En dura pugna con el teatro inglés de la época (que ya veremos que no es tal) fue una época en la que fueron muchas las obras maestras que se escribieron, y en todas ellas, como no podía ser de otra manera, siempre había un malvado que daba la réplica al protagonista. Los personajes oscuros siempre han suscitado gran interés en el gran público, una especie de dualidad en la que los odias y los amas casi a partes iguales. Estos interesantes personajes han sido pieza fundamental, tanto en la literatura como en el teatro, y por ello es hora de rendirles un merecido homenaje.

Este sorprendente viaje por las entrañas del teatro de nuestro siglo áureo nos traslada del presente al pasado, para ir corroborando cada uno de los puntos que se nos van planteando a lo largo de una interesante secuencia en la que podremos conocer a algunos de los malvados más fascinantes de nuestro teatro barroco. Un continuo ir y venir entre la prosa y el verso, entre el actor y el personaje, que nos remueve por dentro en manos de los malvados y nos divierte cuando se nos muestra el actor. Desde el primer momento se nos muestran abiertamente las entrañas de estos deliciosos malvados, mientras disfrutamos de como el actor va mutando para convertirse en cada uno de ellos.

Estrenada en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en 2016, estos interesantes "Malvados de oro" han recorrido toda la geografía de nuestro país, para ir mostrando este minucioso análisis sobre algunos de los antagonistas más interesantes de nuestro teatro. Tras su paso por el Pavón Teatro Kamikaze, vuelven ahora al Corral de Cervantes de la cuesta de Moyano, en la que auguramos no será su última parada en la capital.



El gran Alfred Hitchcok decía que "Cuanto más elaborado es el malo, mejor es la película", frase que podría ser el eslogan perfecto para esta propuesta que llevaba varios años rondando a los miembros de la compañía Apata Teatro. Esta pieza es, en palabras de la compañía, un homenaje, un sueño. Creada en 1999, esta compañía busca "generar un teatro accesible, popular y comprometido que indague tanto en las nuevas dramaturgias como en los nuevos lenguajes escénicos". Han estrenado obras como "Metropolitano", "Tito Andrónico", "So happy togther", "Las flores de Don Juan" o "Ay Carmela".




El interés que tenemos por el malvado tanto en cine como en teatro es algo de difícil explicación, que viene de nuestro instinto más animal. Este tipo de personajes siempre son más macarras, divertidos, elocuentes, siempre tienen algo que nos atrae hacia ellos, haciéndonos dudar en nuestra predilección entre ellos y los protagonistas. Algo en nosotros nos hace interesarnos por ellos, quizás por ese aura misteriosa que desprenden, esa personalidad turbia con la que siempre nos sorprenden, pero la realidad es que siempre nos vemos atraídos por el lado más tenebroso y oscuro de estos personajes malvados. Aunque en nuestra cabeza sabemos que actúan mal, que no hacen lo correcto, algo instintivo nos obliga a interesarnos por ellos, al ver ese lado "fuera de la ley" que a todos nos gustaría traspasar.


La idea de este montaje nace hace muchos años, cuando Daniel Albaladejo (actor de la obra) y José Bornás (director) vieron juntos "Los villanos de Shakespeare" de Steven Berkoff, momento en que ambos se plantearon en hacer algo parecido con los personajes del teatro español, más concretamente con los del Siglo de Oro, de donde sacaron todos estos maravillosos malvados que nos muestran en la obra. Casi dos décadas después han conseguido darle forma al proyecto, construyendo un montaje en torno a estos personajes a los que da vida Albaladejo.

La idea empieza a coger forma cuando Jesús Láiz (autor habitual de la compañía Apata Teatro) comienza a escribir con ellos el espectáculo (con la asesoría literaria de Fernando Doménech) , haciendo mucho hincapié en el humor con el que tratar los momentos en los que Albaladejo sale de cada personaje, para equilibrar los momentos de máxima tensión dramática de los villanos. Láiz se ha especializado en el teatro del Siglo de Oro, por lo que parecía que todo encajaba. Láiz es autor de obras como "Anónimas" o "Reciclando a Tesa", además de las obras de Apata Teatro.




La dirección de José Bornás es estricta, midiendo los tiempos de cada uno de los elementos que conforman el montaje. Cada una de las escenas se conecta de manera directa con la siguiente, sin que el espectador aprecie aprecie el más mínimo sobresalto en el desarrollo de la obra. La tensa y dramática interpretación se contrapone de manera inteligente con el sosegado y divertido paso por la prosa, momentos en los que Albaladejo nos va poniendo en situación sobre lo siguiente que veremos. 

Bornás, director de las obras de Apata Teatro, se ha puesto al frente de otros proyectos como "Neva" (Guillermo Calderón), "New York-Kabul" (Pedro Rivero), "Metropolitano-reconstrucción" (Borja Ortiz de Gondra) o "La indagación" (Peter Weiss) compaginando sus trabajos de dirección con los de docente en la RESAD.



Pero este gran texto necesitaba de alguien especial en escena para llevarlo a buen puerto, y la elección de Daniel Albaladejo no puede ser más acertada. Estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los actores más relevantes del panorama español, y más si hablamos de clásicos, en los que es un verdadero experto. Albaladejo es de esos actores que con su sola presencia en el escenario ya impresiona, llena la escena y atrae todo el interés hacia él. En este caso entra de manera relajada, como quien entra en el salón de su casa y comienza a contarnos una anécdota. Esta ruptura inicial de la cuarta pared hace que seamos cómplices del actor y que nos dejemos llevar a donde él quiera.




Tras una pequeña introducción en la que ya nos atrapa, nos vemos de repente ante personajes clásicos, interpretados de forma sublime, pero sin haber percibido si quiera el salto mortal que acaba de dar el actor. Es una maravilla asistir a las múltiples mutaciones que sufre el actor y la tranquilidad con la que aparece ante nosotros al salir de cada uno de los personajes. Maestría pura la manera en la que es capaz de convertir una capa en un elemento tan polivalente que puede hacer con ella lo que quiera, que el público verá todo lo que el nos diga. Un actor que muta en diferentes personajes, a cual más maquiavélico, y que con cada uno da una lección majestuosa de interpretación, plasmando matices diferentes en cada personaje.



Albaladejo pasa por los textos de Lope, Calderón o Ruiz de Alarcón con tal potencia que hace realzar cada palabra, nos hace partícipes de cada una de las piezas, consigue que se nos metan dentro, que cada uno de esos malvados sea ya parte de nosotros. Pasa de Comendador a Lucrecia al analizar "Fuenteovejuna" (Lope de Vega) sin que ninguno de los papeles se le resista. Nos muestra la lucha entre Basilio y Segismundo, de "La vida es sueño" (Calderón de la Barca), y así nos va sorprendiendo hasta llegar a "El Anticristo" (Ruiz de Alarcón) o al Duque de Ferrara de "El castigo sin venganza" (Lope de Vega). Cada personaje nos muestra su lado más íntimo, las razones que le llevaron a actuar de esa manera, sus más profundos miedos y odios, para que consigamos comprender lo que les llevó a ser "malvados de oro".




Para completar este maravilloso montaje no podemos dejar de hablar de la parte técnica. La sencillez de la escenografía y el vestuario, a cargo de Susana Moreno, dan aún más contundencia por su sencillez e ingenio. La lúgubre y tenebrosa iluminación (propia de los personajes de los que trata el montaje) de Juanjo Llorens nos mete de lleno en ese interesante mundo de tinieblas propio de la época a la que se refiere, y de las potentes proyecciones se encarga Manuel Maldonado, aunque la ingeniosa y efectista videoescena ha sido creada por Óscar Pedraza


Es una obra completísima, en la que todo está colocado en su justa medida, para hacer del resultado una pieza modélica. El interés inicial por el tema de analizar a los villanos, es sólo un punto de partida para embarcarnos en una aventura de la que no querremos salir. Nos gustaría seguir viendo como Albaladejo desmenuza a los villanos de todas las obras del Siglo de Oro. Una obra que nos hace amar aún más el teatro y nuestra literatura, y por una vez sacar pecho frente a la literatura Shakespiriana, a la que no tenemos nada que envidiar (como queda bien claro a lo largo de la función). Una inteligente propuesta que seguirá recorriendo nuestra pesimista España para demostrarnos que tenemos "Malvados de oro".
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Malvados de oro
Teatro: Corral de Cervantes
Dirección: Cuesta de Moyano
Fechas: Miércoles y Jueves a las 22:30
Entradas: Desde 14,40€ en corralcervantes. Hasta el 19 de Julio.


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