Teatro: "Ding Dong" en el Teatro Galileo

La guerra de sexos es uno de los temas más representados sobre los escenarios. Por desgracia, en muchos casos, estas obras son más casposas que las Matrimoniadas de Noche de fiesta y siempre usan el recurso de "los hombres son idiotas y las mujeres les llevan años luz". Todo esto aderezado con tópicos de la era Esteso y Pajares. Sin embargo, hay textos con este toque vintage que envejecen bien y consiguen adaptarse a los nuevos tiempos, como es el caso de Ding Dong.



Para los que no hayan ido nunca a la terraza del Galileo es una experiencia que merece muchísimo la pena. No todos los días se puede ver una obra con una cerveza en la mano mientras que anochece. Solo por disfrutar de la cultura al aire libre, amortizarás la entrada.




Hay nombres que cuando los escuchas los asocias a determinadas sensaciones. Por ejemplo, sabemos que si vamos a ver una obra escrita por Alberto Conejero, esa noche tendremos un nudo en el estómago que no nos dejará cenar. Al igual que también tenemos la certeza que Gabriel Olivares y su compañía Teatro Lab es un sinónimo de comedia bien hecha. Nos pueden gustar más o menos los textos que adapta, pero su trabajo siempre es impecable. A él le debemos grandes éxitos como Burundanga o la exitosa adaptación de El nombre.

El sello Olivares se percibe en el ritmo ágil de la obra, un tono de comedia efectivo para todos los públicos y un mensaje que pone en evidencia la imagen de la burguesía. De hecho, siendo una obra de dos horas de duración es larga para tratarse de una comedia—, consigue que el interés no decaiga.



No es la primera ocasión en la que Gabriel Olivares lleva a cabo una adaptación en el Teatro Galileo. El verano pasado fue Cuatro corazones con freno y marcha atrás, otra comedia que también tenía el mismo tono "fresco y veraniego" de Ding Dong. No es casualidad que estos proyectos sean comedias corales, ya que seamos honestos, una obra erótico-festiva luce mucho más en una terraza que un dramón de Conejero (con todo el respeto a nuestro mejor dramaturgo nacional).

El texto es de Georges Feydeau, un dramaturgo que a pesar de no haber sido muy representado en España, se considera el padre del vodevil francés. Tal y como os decía en la introducción, el texto soporta bien los años y aun siendo una comedia ambientada en el París de finales del siglo XIX, no tiene ese punto de "caspa" de otras obras similares, lo cual se percibe especialmente en los personajes femeninos y en la visión lúdica del sexo.





Esta guerra de sexos sigue todos los patrones de una comedia de enredos y cuenta con todos los personajes arquetípicos: el marido infiel bobalicón, la esposa vengativa, el seductor, etc. Me sorprendió que siendo una clásica pantomina, tiene un tono erótico muy marcado e incluso (aviso, pequeño spoiler) hay personajes bisexuales, un gran acierto a la hora de adaptar un clásico de la Belle Époque.

En el apartado actoral, todos los actores demuestran con creces su vis cómica, especialmente el matrimonio que conforman Alba Loureiro y Javier Martín. Además, es una gozada ver a los actores moverse en un espectáculo en 360º.




Uno de los aciertos más brillantes es la escenografía que sustituye las puertas por toboganes (una genialidad) y el vestuario, que está a caballo entre un anuncio de Polo Ralph Lauren y la estética burguesa de los cuadros de Fragonard.

Para mí, junto a Otro sueño de una noche de verano, son las dos grandes comedias LGTB del verano y, por si fuera poco, ¿en qué otra obra de teatro es posible reírte mientras que te tomas una caña con bravas? 



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Ding Dong

Dirección: calle Galileo, 39
Fechas: de lunes a sábados a las 21:30 horas hasta el 1 de septiembre
Entradas: desde 17,50€ por Ticketea



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