Teatro: "Lo que mama nos ha dejado" en el Teatro Lara

Las familias siempre son un mundo a parte, una historia que une a un grupo de personas y que inevitablemente lleva consigo sus más y sus menos. Cualquier familia daría para escribir un libro, un conjunto de bonitas historias sobre lo que los padres y los hijos han compartido, momentos inigualables que quedarán en la memoria para siempre. Pero en todas las familias también existe una crónica negra, todas esas discusiones, llantos, peleas, momentos que nos han curtido y han marcado nuestro personalidad. La familia, un mundo aparte en el que sólo sus miembros saben lo que ocurre y como actuar en él.





La compañía Paso Azorín (lo se, no soy objetivo, pero con cada nueva obra vuelven a seducirme como el primer día) nos presenta una comedia alocada sobre una familia de lo más peculiar (como lo son todas en cierta manera) que por una serie de coincidencias van a parar a la cabaña que una de ellas tiene a las afueras de Madrid. En ese pequeño espacio, en el que se va a desconectar del mundo, se removerán todos los fantasmas que llevan acompañando a la familia durante años, sacando a relucir la verdadera naturaleza de cada uno de los miembros de los protagonistas de esta divertida historia de infidelidades, rencores y amores fraternales....


Ramón Paso vuelve a sorprendernos con una comedia muy distinta a las que nos tiene acostumbrado, abriendo más el abanico de un género que domina a la perfección. Lejos de la locura desatada de "La ramera de Babilonia" esta comedia más contenida y mundana, nos habla de las relaciones personales, pero desde una perspectiva más directa y menos poética que en sus anteriores trabajos como "El síndrome de los agujeros negros" o " Las leyes de la relatividad aplicadas de las relaciones sexuales". La fuerza de un texto basado en la familia, temática ya tratada por el autor en "El Reencuentro", nos sirve de escaparate para hablar de temas mucho más profundos, siempre con el tono ácido y punzante que caracteriza al director.



Una compañía que se caracteriza por su buen hacer, con comedias muy certeras y alejadas de los tópicos, en los que se tratan temas de gran calado desde un punto de vista siempre particular, dando un barniz de humor a los temas más importantes. Desde que conocí a esta compañía no han dejado de sorprenderme con sus distintas y variadas propuestas, dentro de un estilo muy personal que identifica todos sus trabajos. Astutos, sarcásticos, impactantes, los montajes de Paso Azorín son un soplo de aire fresco, haciendo un tipo de comedia de divierte a la vez que nos hace reflexionar sobre las relaciones de pareja, la familia, el feminismo... sobre la vida en general, pero siempre desde una perspectiva que aúna la risa con el buen gusto.

Alejada de sus anteriores propuestas y más próxima a la comedia tradicional, este montaje mantiene la esencia del ideario de la compañía pero tratados de una manera más "ligera". Mantiene un poso a la comedia inteligente, a esa que nos hace reírnos de nosotros mismos desde las situaciones más cotidianas, pero siempre intentando aportar su punto de vista en el discurso que se nos va a contar. Nada está contado por el simple hecho de conseguir la risa fácil, sino que cada uno de los personajes lleva una mochila cargada de pesados recuerdos que han ido marcando sus vidas, las cuales se han desarrollado de manera absolutamente divergente. Una manera diferente de abordar la comedia, dejando un poso de realidad tamizado de loca comedia.



La conexión que se ha creado entre las actrices de la compañía es propia de una familia, aunque mejor avenida que la de esta obra, y cada una saca lo mejor de si en cada escena y sabe por donde tirar para conseguir lo mismo de sus compañeras. Los tres pilares y factores comunes de todos los montajes de Paso son las actrices Ana Azorín, Inés Kerzan y Ángela Peirat, que en cada nueva propuesta arrasan con todo lo que encuentran a su lado. La fuerza descomunal de estas tres actrices les lleva a crear escenas descontroladas, pasadas de vueltas, que solo ellas saben llevar a buen puerto. Son diamantes en bruto para la comedia, que Paso sabe dirigir para que hagan de cada momento una bomba a punto de estallar.


Ana Azorín lleva la batuta de la historia y es sin duda el personaje que más va cambiando a lo largo de la historia. Sus movimientos cercanos a Lina Morgan y su verbo veloz cercano a Groucho Marx son la seña de identidad de una actriz que con su sola presencia y su muestrario de gestos es capaz de hacernos morir de la risa. Inés Kerzan ha encontrado su papel en esta hyppie trasnochada, con una dulzura que por momentos resulta empalagosa, pero en el que la actriz se mueve como pez en el agua. Un papel hecho a su medida, entre la Phoebe más "fumada" de Friends o la Mary Poppins más protectora, una delicia que le viene como anillo al dedo. La tercera pata de este banco es la siempre contundente y apabullante Ángela Peirat, que recarga con su fuerza toda la escena. Con un físico dotado para la comedia, es una bomba que con su sola presencia hace saltar todo por aires. En esta ocasión, pese a tener un personaje "más contenido" que en otras ocasiones, sigue siendo el punto más acelerado y neurótico de la historia, con momentos insuperables con su "madastra".



Completando el reparto tenemos a Carlos Segui (al que ya pudimos ver en "Usted tiene ojos de mujer fatal...en radio") en el papel del padre de las "criaturas", y Lorena Cervantes, en el papel de amante del padre y por ello enemigo aférrimo de las hijas. Segui, en un papel mucho más importante que Cervantes, nos deja un personaje de lo más interesante, frustrado por no haber hecho bien las cosas con sus hijas pero con la idea de que aún está a tiempo de solucionarlo todo. Por su parte, Cervantes es una chica atolondrada y enamorada de su profesor, que solo quiere caer bien a las hijas y no entiende por que la odian.


En conjunto funciona a la perfección, con los ritmos mucho más marcados que en otros montajes de la compañía. Interesantes momentos de pausa, en los que podemos respirar esperando la siguiente ola de risas que se nos viene encima. Una ingeniosa secuencia que lejos de romper el ritmo nos da el tiempo necesario para respirar y recapacitar sobre lo que acabamos de ver. Con pocos elementos en escena, como en estas obras es habitual, la atención de centra en los actores y en unos diálogos abrasivos y punzantes, que galopan para dar velocidades endiabladas al montaje.


Una nueva vuelta de tuerca nos muestra la cantidad de registros que domina esta efervescente compañía, capaz de estrenar una pieza tras otra sin que su frescura se dañe lo más mínimo. La sencillez para hablar de cosas profundas, o la profundidad con la que habla de temas cotidianos hace que el repertorio de Paso no tenga fin, así es capaz de hablar de una madre muerta, de un divorcio, de padres promiscuos, de relaciones tóxicas, con la misma naturalidad, quitando hierro a las cosas más densas (para que podamos reírnos de ellas) y dando dramatismo a lo más habitual que nos pasa en la vida. Una nueva lección de como se debe hacer una comedia inteligente. Estaremos atentos a sus próximos movimientos, que visto lo visto serán más pronto que tarde.

-------------------------------------------------------------------------------------------------


Lo que mamá nos ha dejado
Teatro: Teatro Lara
Dirección: Calle Corredera baja de San Pablo 15
Fechas: Jueves a las 20:15. 
Entradas: Desde 12€ en teatrolara. Hasta el 5 de Julio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

BUTACA DE PRIMERA EN INSTAGRAM