Teatro: "La vida es sueño" en Teatro Bellas Artes

Hacer frente a una de las joyas del Teatro Barroco es, sin duda, una tarea harto complicada. Tienes mucho que perder con aquello de que "las comparaciones son odiosas" y muy poco que ganar. Pero la compañía Teatro del Temple es una experta en este tipo de saltos al vacío, con propuestas renovadas de textos clásicos. En este montaje vuelven a sorprendernos manteniendo la esencia del texto de Calderón de la Barca pero impregnando a la obra de un ritmo y una puesta en escena absolutamente actuales y transgresoras

La obra se encuadra dentro de las denominadas por el autor como "Comedias Serias", y plantea algunos de los eternos dilemas del ser humano como pueden ser la lucha por dirimir el destino de cada uno, el mundo de la realidad y el de los sueños o los diversos conflictos generacionales. La historia es una crítica a la sociedad de la época, que se ha convertido en un análisis de la forma de actuar del ser humano a lo largo de los tiempos. La lucha del hombre contra su destino, por encima de presagios y los juicios de la astrología. La ambición, el poder, el amor y la política se entrecruzan para hacernos ver las diferentes formas de entender el poder



La nueva versión de Teatro del Temple es un espectáculo sorprendente, de gran belleza visual y con una ambientación muy característica, que nos recuerda a películas de ciencia ficción apocalípticas. El montaje baila a mitad de camino entre el texto clásico y una puesta en escena muy actual, mezclando lo contemporáneo con lo clásico, moviéndonos en ese mundo onírico que nos plantea el autor. "La vida es sueño" es un cóctel de verso y poesía, de expresionismo, de existencialismo, una pieza cargada de denuncia frente al poder, pero ante todo es una reflexión vital a la que este nuevo montaje dota de un "lavado de cara" que le viene muy bien para mostrar lo actual que es todo lo que nos contaba Calderón.



A punto de cumplir los veinticinco años de carrera, la compañía zaragozana Teatro del Temple, vuelve a sorprendernos con esta apabullante versión del Barroco Español. Con una dilatada carrera con cerca de cuarenta montajes y casi una veintena de países visitados, esta compañía se ha especializado en revisar textos clásicos, dotándolos de una visión muy característica, que los hace más actuales, por su puesta en escena y su "actualización" de textos que se nos muestran como universales.

Después de haber versionado a clásicos como Cervantes ("El licenciado vidriera"), Valle-Inclán ("Luces de Bohemia"), José Zorrilla ("Don Juan Tenorio") o Baltasar Gracián ("El Criticón"), ahora se atreven con su primer Calderón de la Barca. Además de ser unos expertos en dar su particular visión sobre textos universales, también han realizado montajes de marcada denuncia social como "Nathalie X", "Transición", "Dakota" o "Las guerras correctas", siempre con una ácida postura de la realidad que les rodea, o de los temas que tratan.



Este bagaje de tantos años les anima a plantarse ante una obra tan complicada como esta, llena de contenidos filosóficos y que por su universalidad todos conocemos en alguna de sus versiones. La historia de este rey, trastornado por la muerte de su esposa el mismo día que da a luz a su primogénito, es un canto a la libertad, a la búsqueda de nuestro propio destino, huyendo de aquello que sobre nosotros parece establecido. Guiado por las ciencias astrales, nuestro perturbado rey encierra a su primogénito, del que se ocupa su más fiel cortesano. La cruda historia tantas veces contada de Segismundo nos atrae y nos conmueve a partes iguales, y es en esa continua dualidad en la que se mueve toda la obra, por lo que nos vemos atrapados, como el heredero al trono, en esta mazmorra que es la encarnizada lucha por el poder y la gloria.



Carlos Martín, es el director de la compañía, y nos comenta de este montaje que "hemos respetado al máximo el texto de Calderón pero en la puesta en escena damos rienda suelta a la imaginación, creando dos espacios muy distintos. Por un lado la sofisticada corte del rey Basilio, con un estilo oriental que representa la magia y la superstición, y por el otro el ambiente underground y sombrío de las catacumbas que preside la figura de Segismundo". En su intento de "modernizar" el clásico de Calderón, la compañía nos muestra una obra mucho más actual visualmente, manteniendo la esencia del texto. "Los que tengan ciertos perjuicios con Calderón deben acercarse a este montaje con un espíritu abierto. La obra es un espectáculo coral con los actores siempre en movimiento y música en directo a cargo de Gonzalo Alonso, un gran multiinstrumentista que crea atmósferas envolventes, sobre todo cuando toca el doudouk o duduk, un instrumento de viento de Armenia".



La dramaturgia corre a cargo de Alfonso Plou, que ha realizado un magnífico trabajo de revisión y adaptación del texto de Calderón, para darle una mayor frescura y un ritmo más acorde a los tiempos que corren. Su manera de cambiarlo sin tocar nada de lo esencial es realmente admirable. Se mantiene la esencia, la potencia y la belleza del texto original, dotándole de una estructura mucho más "sencilla" para el espectador actual. En esta "actualización" del texto barroco, Plou ha magnificado la presencia y las formas de personajes clave como Clarín, ha buscado el equilibrio en Basilio, ha dado mayor protagonismo al personaje d Clotaldo, matizado otros como los de Rosaura, Astolfo y Estrella, pero sobre todo ha creado un Segismundo mucho más cercano, alejado de la realeza de un príncipe, lo que le hace más mundano y más cercano y simpático para el espectador.




En este montaje coral tenemos a siete actores y un músico (Gonzalo Alonso) que están permanentemente en escena, creando esos mundos oscuros y lúgubres, casi penitenciarios, en los que transcurre la obra, y en los que la pertenencia o no a un grupo marca el devenir de la propia existencia. José Luis Esteban (Segismundo), Yesús Bazaán (Basilio), Félix Martín (Clotaldo), Minerva Arbués (Rosaura), Francisco Fraguas (Astolfo), Encarni Corrales (Estrella) y Alfonso Palomares (Clarín) son los encargados de hacer frente a este gran reto, dando cuerpo y voz a cada uno de los personajes de Calderón, en un montaje muy corporal, en el que los movimientos de los personajes son, por momentos, casi tan interesantes y bellos como el propio texto.



José Luis Esteban crea un Segismundo que se nos muestra indefenso en un primer momento frente a su destino y que se va "creciendo" frente a la adversidad para aparecer majestuoso y engrandecido en el último acto de la obra. Es un personaje que sufre continuas transformaciones a lo largo de la obra, con momentos de soberbia por su grandeza que contrastan con otros de caída al mundo real. Yesuf Bazaán (seudónimo del director Carlos Martín) nos muestra a un Basilio muy mesurado, que nos ayuda a entender todo lo que le ocurre a Segismundo. Minerva Arbués, en su papel de Rosaura, tiene su momento de máximo esplendor en la jornada segunda, en la que enamora tanto a Segismundo como a todo el público presente

Alfonso Palomares pone en su Clarín todo el picante de la obra, mostrándonos a un personaje travieso y deslenguado, que se mete al público en el bolsillo. Por su parte, Encarni Corrales, en su papel de Estrella, Félix Martín, como Clotaldo, y Francisco Fraguas, en el papel de Astolfo, son los personajes que van marcando en cada momento el tono de la obra



Pero lo que hace de este montaje algo realmente singular es la puesta en escena planteada por Teatro del Temple. La escenografía creada por Tomás Ruata es una obra de arte, con espacios abstractos, llenos de misterio, que se mueven entre el futurismo y el tenebrismo. Es increíble ver como se pueden crear ambientes tan diferentes con una escenografía tan sencilla. Unas telas colgadas del techo son el elemento principal, cuando están extendidas hasta el suelo nos trasladan al interior del palacio de Basilio, pero un instante después se recogen y se rematan con unas argollas para convertirse en los siniestros calabozos donde habita Segismundo. Todo ello acompañado de un biombo y unas ingeniosas pasarelas móviles (gran acierto, tanto estético como visual) que se van transformando en tronos, poyetes, pasarelas o finales de caminos... 

Completando la escenografía tenemos la impresionante iluminación de Tatoño Perales, sin la que sería imposible crear esos mundos suburbanos, con toques de misterio y ciencia ficción. Un mundo oscuro y tenebroso que ayuda a potenciar la misteriosa puesta en escena global. Tampoco podemos dejar de destacar el vestuario de Ana Sanagustín y la caracterización de Langas Estilistas, que nos muestran a unos personajes que transitan entre la Tierra Media del Señor de los Anillos o las calles apocalípticas de los años 80 y 90, con toques de las películas más lúgubres del mismísimo Tim Burton.





La propuesta es realmente transgresora en lo visual, pero también en la concepción misma de la obra, intentando en todo momento crear unos personajes y un ambiente mucho más llamativo para el público actual, intentando acercarse más a estéticas propias del cine que visualmente son mucho más impactantes. En este aspecto, el montaje consigue momentos de gran belleza, desde la escena inicial, al monólogo de Segismundo al acabar la segunda jornada, escenas que se acercan por su "plasticidad" al expresionismo alemán.

Pero sin duda este montaje es una buena oportunidad para revisar uno de los clásicos más relevantes de nuestro teatro desde una óptica muy particular, la de esta compañía "empeñada" en la modernización de clásicos desde una puesta en escena más visual e impactante. Una interesante apuesta para acercar este tipo de textos al público reacio...


--------------------------------------------------------------------
La vida es sueño
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2
Fechas: Miércoles, Jueves y Viernes a las 20:30, Sábados a las 19:00 y 21:30, Domingos a las 20:00. 
Entradas: Desde 15€ en BellasArtes, ticketea, entradas.com, atrapalo. Hasta el 24 de Junio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

BUTACA DE PRIMERA EN INSTAGRAM