Teatro: "Europa, que a sí misma se atormenta" en el Teatro Abadía

Europa, lo que consideramos la cuna de la civilización occidental, ha sido durante su larga historia un hervidero de conflictos y guerras por intereses políticos, económicos y religiosos, el tridente del poder que gobierna el mundo desde tiempos inmemoriales. El análisis de la Europa del siglo XVI nos helará la sangre al comprobar lo poco que hemos evolucionado, y al ver como seguimos cometiendo los mismo errores, como el poder sigue en manos de los mismos y cómo siguen moviéndose por sus propios intereses, caiga quien caiga.







La pieza que nos ocupa hoy nos muestra el discurso del humanista español (natural de Segovia) Andrés Laguna, que a mediados del siglo XVI, tiene unas ideas de lo más adelantadas a su época, sobre la figura de Europa. Muy influido por Erasmo de Rotterdam, este médico y escritor estudió en su Segovia natal, Salamanca y París, antes de pasar a ser el médico del emperador Carlos I y de diversas personalidades de la época. Laguna era un gran estudioso, que dominaba materias tan dispares como la botánica o el griego, y se apoyó en sus grandes conocimientos para traducir multitud de trabajos sobre medicina.

Su línea de pensamiento se aprecia con absoluta claridad  en muchos de sus escritos, pero sobre todo en el discurso que realiza en la Facultad de Artes de la Universidad de Colonia, en Enero de 1543, encargado por Adolf Eicholz, el rector de la misma. Un discurso en el que se plasma todo su ideario en torno a Europa como entre global.



Al igual que muchos contemporáneos de su época, como Erasmo o Vives, en el caso de Laguna también sufre y se estremece de la guerra constante que asola los países occidentales, siempre por motivos religiosos, políticos y económicos. Por todo ello, y con el poder que le otorga el auditorio al que ha sido invitado, lanza este lamento angustioso y desesperado, para intentar inculcar en los príncipes cristianos la conciencia de una unidad religiosa que acabaría con esta barbarie continua. 

Si vamos más allá y prestamos atención a lo que Laguna quiere decir, podemos concluir que la pax christiana por la que aboga no tiene sólo un fundamento religioso, sino que se refiere a un tema más global, a una idea de cultura. Una idea de Europa como ente único, una idea que sobrepase lo meramente geográfico, lo meramente religioso, que se aúne como concepto de civilización. Pasado y presente deben dialogar para sacar adelante a esta vieja Europa, debemos ver como lo que pedía a gritos Laguna no está tan alejado de los conflictos actuales.



Nao d´Amores, con la elegancia y delicadeza que les caracteriza, se presentan por séptima vez en el Teatro Abadía con este espectáculo a mitad de camino entre el discurso filosófico y el teatro. Una preciosa mezcla de palabra, pensamiento y música, para mostrarnos la realidad de Europa rescatando este discurso que Laguna en el podemos ver como nuestra realidad no dista mucho de la del siglo XVI. Esta compañía lleva diecisiete años rescatando joyas teatrales perdidas y olvidadas, pro que por diversos motivos han tenido una gran importancia en nuestra cultura, por diversas causas.

Esta peculiar y maravillosa compañía se dedica a rebuscar en las entrañas de la historia, para sacar de ella todo aquello que por nuestra propia tendencia a la autodestrucción, hemos ido enterrando con el paso de los años. Aún perduran en la memoria colectiva otros imponentes montajes suyos como "Comedia Aquilana" de Torres Naharro, "Triunfo de amor" de Juan del Enzina o "Farsas y Égoglás" de Lucas Fernández, siempre dando visibilidad a autores "olvidados". También hay que destacar su maravillosa "Penal de Ocaña", con el que inauguró una nueva línea de trabajo ubicado en el ámbito contemporáneo.



Ana Zamora es la dramaturga y directora que encabeza todos los proyectos de Nao d´Amores y en este caso nos muestra en todo su esplendor el discurso desgarrador de este humanista al que le duele todo lo que ocurre a su alrededor. "Tomamos las ideas del segoviano Andrés Laguna, y las transformamos en materia escénica para que vuelvan a adquirir sentido propio en el espacio  para el que fueron concebidas, el de la palabra hablada"es la interesante reflexión que sobre este montaje nos hace Zamora, para mostrarnos como ven "mucha actualidad" en las palabras del humanista.

De esta manera contaba Zamora como decidieron embarcarse en este nuevo proyecto "En esta ocasión, hemos optado por construir una dramatización de carácter artístico-didáctico, que nos permita entender los hechos narrados en su contexto sincrónico, para generar una reflexión que pueda sernos útil en los necesarios replanteamientos en torno a lo que hoy significa el término Europa. Siguiendo nuestra dinámica habitual de trabajo como equipo artístico estable especializado en el ámbito prebarroco, no pretendemos acometer una recreación arqueológica de lo que pudo constituir el discurso original".



La directora ha realizado un trabajo de carácter didáctico, en el que dar a conocer a un personaje relevante en su época, pero sin restar belleza ni rigor a lo que es la propuesta artística. En esta mezcla de dramaturgia y música (como en anteriores trabajos), no como mero acompañamiento de la puesta en escena sino como elemento fundamental dentro de la trama y la estructura del espectáculo.

Este interesante discurso nos pone delante de una realidad que puede llegar a aterrarnos, un texto de hace más de cuatrocientos años que sigue terroríficamente de actualidad, en todo este tiempo hemos dado tumbos hacia la idea que plantea Laguna, pero la esencia de lo que el critica sigue del todo vigente. El encargado de dar vida a este angustiado pensador es Juan Mesenger, que hace un trabajo desgarrador y angustioso, en un alarde de mutación al desdoblarse en los personajes del pensador y la vieja Europa.



Antes de comenzar la dramaturgia del discurso de Laguna, aparece ante nosotros un lúgubre personaje interpretado por Miguel Ángel Gónzález Manjarrés (responsable de la traducción del texto), un conferenciante que se ubica en proscenio para presentarnos al personaje y situarnos en el contexto histórico y filosófico de la época. Un interesante prólogo para situar al espectador, para ponerlo en situación y lanzarlo hacia el abismo que es este elocuente discurso.

EUROPA, QUE A SÍ MISMA SE ATORMENTA en el Teatro de La Abadía

Junto a la figura de Mesenger, le acompañan en escena dos estupendos músicos, Eva Jornet e Isabel Zamora, que interpretan piezas del siglo XVI en directo, con instrumentos reconstruidos de aquella época. La dirección y los arreglos musicales han sido dirigidos por Alicia Lázaro. El acompañamiento musical es sutil y acertado, dando un apoyo a la historia, arropando y dando un apoyo a Mesenger, consiguiendo un gran conjunto que se compenetra a la perfección. La música ayuda al actor en su "soledad" frente al público.



El montaje se sustenta en una interesante puesta en escena, jugando con la dualidad del actor en su doble papel de Laguna y Europa, el humanista aparece con una gorra de profesor, mientras Europa se muestra con una corona. En el fondo aparecen algunos monumentos que conforman un crisol de lo que era la identidad europea en aquella época. Esta colorida e impactante escenografía, al igual que el vestuario, corre a cargo de Deborah Macías. La autora tampoco se olvida de la iluminación (diseñada por Pedro Yagüe), para crear un montaje tan "íntimo" en el que el juego de luces y sombras es esencial.


Un montaje sencillo en su concepción formal pero complejo en todo lo que quiere transmitir, ya que la intención de los autores va mucho más allá del texto en si. Uno de los puntos fuertes del montaje es sin duda, todo lo que deja entrever. Un discurso de ruptura, de lucha continua en una Europa que debería tender a la unión, demasiadas similitudes con nuestros días, algo que se nos queda dentro después de haber disfrutado de un montaje pleno, en el que todo está en perfecta armonía.

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Europa, que a sí misma se atormenta
Teatro: Teatro Abadía
Dirección: Calle Fernández de los Ríos 42
Fechas: De Martes a Sábados a las 20:30, Domingos a las 19:30. 
Entradas: Desde 19€ en teatroabadia. Hasta el 29 de Abril.



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