Teatro: "Aguacates" en Teatro Príncipe Gran Vía

Las vacaciones puede ser el lugar ideal para cambiar la vida. La gente de relaja, la adrenalina está en ebullición, cualquier cosa puede pasar cuando se deja la rutina y las responsabilidades a un lado. Una playa paradisíaca, un bugalow en a escasos pasos de la fina arena, con el mar de fondo...y unos aguacates en el jardín. ¿Puede esta idílica postal no evocar nuestros peores deseos ocultos? El verano, esa engañosa estación en la que el sol, el calor, el sonido del mar, pueden llevarnos a cometer todo tipo de locuras, o a intentar llevar a cabo sueños que llevábamos tiempo queriendo realizar.





Se acerca el verano (o eso al menos eso nos dice el calendario) y con él las comedias refrescantes para pasar una entretenida tarde de risas. Comedias de enredo en las que podemos vernos reflejados en alguno de los personajes, y que sufrimos y reímos con todas las peripecias que les ocurren. Esta comedia de "personas normales" nos une a unos adolescentes en plena edad de búsqueda e identidad, con dos maduros que, pese a ser grandes amigos, tienen vidas muy diferentes. Cuatro personajes que pasarán unas vacaciones de lo más movidas y que les cambiará la vida para siempre.


El afamado Tirso Calero ha sido el encargado de escribir esta ingeniosa comedia sobre las diferencias generacionales y los "puentes" que se pueden construir para unirlas. En su extensa su extensa carrera como guionista destacan sus trabajos en series como "Amar en tiempos revueltos", "Bandolera", "Servir y proteger" o "Gran reserva". En cine ha escrito y dirigido "Carne cruda" o "Blockbuster", mientras ha realizado el guión de "Yerma", "Miguel y William" o "Mobbing". En teatro siempre se ha movido en el terreno de la comedia, con títulos como "Dinamita" o "Swingers".

En esta ocasión, Calero delega las labores de dirección (que había asumido en sus anteriores montajes teatrales) en el veterano Jose Saiz Martín, que lleva a cabo una interesante labor, marcando distintos tonos a lo largo del montaje, que ayuda a dotar a la obra de mayor frescura. Actor y director, ha participado en más de una veintena de obra como intérprete, entre las que destacan "La jaula de grillos", "La extraña pareja" o "La muerte y la doncella". Como director ha compaginado clásicos como "Bodas de sangre" o "La verbena de la Paloma", títulos para todos los públicos como "El mago de Oz", "Peter Pan" o "La bella y la bestia", con otros de autores contemporáneos como "Tatuaje" de Juli Leal o "Trampolín" de Juan A. Gil Albors, a los que se unen este de Tirso Calero.


Marcelino, interpretado por Jesús Cabrero, es un político conservador con esperanzas de llegar a Presidente del Gobierno, se está separando y quiere pasar unas vacaciones con su hija adolescente y con Toni, su mejor amigo, con el que piensa recordar tiempos mejores. Su vida se derrumba en lo personal mientras sube como la espuma su prestigio a nivel profesional. Y mientras se debate en como afrontar todos los cambios que está teniendo su vida (divorcio, ascensión en el partido) intenta lidiar con su tarea más complicada, Silvia, su hija adolescente con la que no se entiende y la que tiene "muy protegida". Una vida que se tensa en distintas direcciones, y de la que quiere escapar en estas vacaciones, limando las tensiones con su hija y olvidándose por unos días de sus obligaciones.


Toni, interpretado por Juanjo Artero, amigo de Marcelino desde los años locas de la adolescencia, es un aventurero, a mitad de camino entre Indiana Jones y Peter Pan. Es lo opuesto a su gran amigo en todos los aspectos, aunque su amistad haya permanecido sólida pese a la distancia y las diferencias evidentes que les separan. Este aventurero trasnochado, que parece vivir anclado en la adolescencia, es el salvavidas al que quiere agarrarse Marcelino para recobrar el contacto con la realidad, y si es posible conseguir acercarse a su hija. El carácter afable y su alma de eterno seductor jugará en contra de Toni, al que su instinto le jugará "malas pasadas"...



Junto a estos dos maduritos, dos jóvenes con todas las inquietudes a propias de su edad a flor de piel. Por un lado está Silvia, interpretada por Lucía Ramos, la hija de Marcelino, una chica que a sus 18 años está en pleno camino hacia la madurez, pero con todo tipo de inquietudes, deseosa de descubrir nuevas experiencias y comerse el mundo, con todo lo que ello conlleva. Quiere experimentar, conocer, descubrir, y para ello todo aquel que le ponga trabas (su padre, por ejemplo) es el enemigo.

Para completar la mezcla de personajes caricaturescos de la sociedad actual está el joven Rabo, interpretado por Ricardo Saiz, un hippy que vive en una comuna en la isla, un personaje que vive en libertad y que lleva un ritmo mucho más calmado que los acelerados urbanitas. Un chico que busca siempre la paz y el buen rollo, y que ayudará a los recién llegados a encontrar su camino...



Uno de los puntos fuertes de este montaje es, sin lugar a dudas, la elección del elenco, que funciona perfectamente. Los actores bordan cada uno de los caricaturizados personajes que interpretan. La elección de cada uno de ellos es muy acertada y encaja perfectamente en el papel. Todos saben perfectamente a que atenerse y resultan del todo creíbles, superando las expectativas con personajes tan llevados al extremo. Una interesante manera de enfocar la comedia sin llegar a crear personajes ridículos, pero haciendo parodia de la personalidad de cada uno de ellos.



Jesús Cabrero está soberbio en su interpretación del padre agobiado por todo y que se acorrala a si mismo con las decisiones que toma. Juanjo Artero borda el papel de aventurero y ligón trasnochado que se ve atrapado por su propia naturaleza, que le condena a un callejón sin salida. Su actividad frenética a lo largo de todo el montaje angustia y cansa, incluso a los espectadores más tranquilos. Por su parte la jovencísima Lucía Ramos está descomunal en su papel de lolita desafiante frente al mundo, con una actuación que deja a las claras que no es sólo una cara bonita. Habrá que seguir la pista de esta actriz que apunta muy alto. Para completar el interesante elenco, Ricardo Saiz está divertidísimo en su papel de hippy amoroso y tranquilo, transmitiendo una calma que por momentos es necesaria en el montaje.


El montaje cuenta con una interesante puesta en escena, sencilla pero que consigue transmitirnos las maravillas de esos lugares paradisíacos a los que alude. El espacio escénico, creado por Luis Crespo nos muestra un acogedor apartamento de playa, en el que vemos (más bien intuimos) la playa al fondo. Un interesante giro hará mutar la escena a lugares que no nos imaginamos, en un abrir y cerrar de ojos... La iluminación, muy importante para marcar las distintas escenas, también corre a cargo de Crespo. Por su parte, el vestuario ha sido diseñado por Fidel David



El resultado final resulta a todas luces entretenido, con unas escenas de lo más divertidas que nos hacen aplaudir el finalizar cada una. La comedia, cimentada como ya hemos dicho en un elenco muy bien elegido, funciona de maravilla, con giros inesperados que la hace aún más interesante. Temas de rabiosa actualidad como la corrupción política, las diferencias generacionales (¿insalvables?) entre padres e hijos, la promiscuidad, la búsqueda de la propia identidad o la amistad, van llenando la historia de contenido mucho más allá de las carcajadas que nos provocan las situaciones que van ocurriendo.

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Aguacates
Teatro: Teatro Príncipe Gran Vía
Dirección: Calle Tres Cruces 8
Fechas: Martes, Miércoles, Jueves y Viernes a las 20:00, Sábados 18:00 y 20:30, Domingos 19:00. 
Entradas: Desde 15,65€ en grupomarquinaatrapalo, entradas.com. Desde el 23 de Mayo.


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