Teatro: "La valentía" en el Pavón Teatro Kamikaze

Una casa heredada puede convertirse en un problema o en una bendición, dependiendo de a cual de los herederos se le pregunte. Todas las realidades y las ficciones caben en esta casa junto a la autopista, en la que han vivido varias generaciones de una familia, que ahora se debate entre abandonarla o mantenerla. Dos hermanas con puntos de vista muy diferentes nos harán revivir todo lo que, durante varias generaciones, ha ocurrido en esa casa, una para reivindicar su idea de quedarse, y la otra como razón para cerrarla definitivamente y pasar página.




Una casa al lado de una autopista, unas hermanas muy diferentes, pero en el fondo muy parecidas, unos inquilinos de lo más peculiares... un cóctel de lo más explosivo y divertido para hacerlo saltar todo por los aires. Una desternillante comedia en la que desde el primer momento nos quedamos prendados de las hermanas protagonistas, por si locuacidad y su singularidad, pero también con los extraños personajes que van apareciendo por esta peculiar vivienda, llena de misterios y con una historia que es difícil dejar atrás.


Cuando aún resuenan los aplausos por el premio Valle-Inclán recibido hace unos días por su maravillosa obra construida en torno a obras de Shakespeare "La ternura" (que se podrá volver a ver el próximo mes de Junio en el Abadía), Alfredo Sanzol vuelve a sorprendernos con su nuevo proyecto, una comedia de miedos y fantasmas creada a partir de un taller de teatro en torno a unas palabras que se decían en su anterior producción. Esta comedia de actores, en el que cada uno se tuvo que enfrentar a sus propios miedos para crear su personaje, es "un regalo para aquellos que han sufrido las heridas que deja el progreso" (en el caso de la obra una autopista que cambia la imagen del lugar donde pasaron su niñez las protagonistas).

El flamante Premio Nacional de Literatura Dramática 2017, es el autor y director de esta obra que tiene una parte biográfica, ya que delante de su casa familiar también se hizo pasar una autopista que "lo cambió todo". Sanzol es, sin lugar a ninguna duda, uno de los autores más reconocidos del panorama nacional, con títulos muy personales como "La calma mágica" (escrita tras la muerte de su padre) o "La respiración" (tras una ruptura), marcados por el sello inconfundible de un autor que no deja de cosechar éxitos con cada proyecto que pone en marcha.



"La belleza es tan grande que cuando nos visita no cabe en nuestro corazón y sufrimos porque nos gustaría hacernos más amplios para darle sitio. Pensamos que quizás podemos hacer espacio sacando recuerdos y trozos de dolor esparcidos, o fealdades atornilladas a la memoria, pero vemos que eso es imposible porque ya forman parte de nosotros. Entonces sólo nos queda transformarnos para crecer. Crecemos todo lo que podemos para que la belleza tenga sitio, pase y se quede, y al crecer las articulaciones y los músculos de nuestra alma sufren, se resquebraja lo que pensábamos sólido, se tambalea lo que considerábamos fijo y sentimos miedo. Entonces sólo nos queda llamar tímidamente a la única fuerza que podrá ayudarnos para continuar: LA VALENTÍA" decía Sanzol para presentar su nueva obra.



Esta divertida comedia está formada por tres parejas de hermanos muy peculiares y a cada cual más extravagante. Por un lado están las hermanas Guada (Estefanía de los Santos) y Trini (Inma Cuevas), que acaban de heredar una casona familiar del siglo XVIII en la que pasaron los veranos de su infancia pero que ahora tiene un pequeño problema, la insoportable autopista que hace muy difícil la vida en aquel lugar que en otros tiempos fue un paraíso. Aunque las dos aman la casa, no tienen la misma idea de lo que se debe hacer con ella. Trini no soporta el ruido de la carretera y quiere venderla lo antes posible, mientras Guada ha decidido quedarse a vivir allí, al menos ese invierno.

Con este punto de partida nace una obra al más puro Jardiel Poncela, lleno de momentos de pura comedia de enredo mezclados con momentos algo más serios, pero con un tono general de lo más divertido y desenfadado. Tras una primera discusión, Guada decide poner una habitación de la casa en Airbnb, con lo que aparecen en la casa una pareja de hermanos de lo más misteriosos, interpretados por Francesco Carril y Natalia Huarte. Por su parte Trini, en su afán por "convencer" a su hermana para que abandone la casa, contrata a los hermanos Espectro (Jesús Barranco y Font García), expertos en asustar a la gente.



El duelo interpretativo que mantienen Cuevas y de los Santos durante toda la función es impresionante, con unos personajes que destilan ternura, delicadeza y un poco de mala leche. Las dos actrices plantean desde la primera escena las bases de lo que son sus personajes, y que nos quedan muy claros desde el primer momento. Por un lado Guada es una mujer vulnerable y asustadiza, tierna y con una inocencia que la hace muy vulnerable. Por su parte Trini es una mujer, al menos de inicio, fuerte y con unas convicciones claras, contundente en sus pensamientos y enérgica en sus decisiones y movimientos. Las dos sacan lo mejor de si mismas para dejarnos unas interpretaciones maravillosas, cargadas de momentos sublimes y con una soltura en la comedia a la altura de las más grandes.


Los misteriosos inquilinos, interpretados por Francesco Carril y Natalia Huarte, nos muestran en cada momento la química que une dos hermanos, con una complicidad que traspasa las paredes de la casa y hace de estos personajes los más unidos de la obra. Sensibilidad, misterio y señorío es lo que destilan estos dos personajes, que pese a estar por encima del bien y del mal, se sienten muy vulnerables por todo lo que ocurre en la casa. Las interpretaciones de ambos actores engancha, ya que esa complicidad inicial se va separando poco a poco, para mostrarnos las verdaderas identidades de cada uno de los personajes, en una disociación muy bien lograda a lo largo de la obra.



El tercer vértice del triángulo de hermanos es el que forman los Espectro, interpretados por Jesús Barranco y Font García. Sin duda esta pareja es la más surrealista de las tres, con unos personajes que podrían pertenecer al mundo de los cómics de Ibañez o a una película de Fesser (encajarían a la perfección en el mundo de P.Tinto). Cada escena en la que aparecen ambos se convierte en un alarde de locura y desenfreno, en el que todo siempre puede acabar peor de lo que podíamos imaginar. Momentos como el de la aparición de las niñas o la escena en su oficina son desternillantes. El personaje de Barranco es un continuo sketch, con frases punzantes, contestaciones hilarantes y una interpretación marcada por miles de muletillas cómicas.



El montaje es una comedia "de puertas" en la que el continuo ir y venir de los personajes tiende a confundir al espectador y provocar en él la risa por el enredo en si mismo. Una comedia al más puro estilo clásico, con personajes que se entrelazan para dar lugar a situaciones de lo más delirantes, siempre con un ritmo que no deja que nos relajemos en ningún momento, y unas interpretaciones soberbias que pone de manifiesto la maestría de Sanzol a la hora de dirigir a los actores, sacando lo mejor de cada uno de ellos. Seis personajes cargados de matices, de sus propios miedos y de sus propias manías, lo cual hace que la obra sea mucho más compleja, pero a la vez más intensa e interesante.


Como todo espectáculo de enredo, la escenografía es muy importante en el ir y venir de los personajes y en la creación de diversos espacios. Unos enormes bastidores recubiertos de tela que van moviendo los propios actores, nos crearán los distintos lugares que aparecen en la obra. Fernando Sánchez Cabezudo es el encargado del diseño de estos grandes paneles que dan un juego de luces y sombras de lo más interesante. Importante también en este aspecto la iluminación de Pedro Yagüe para conseguir esas escenas misteriosas de la noche, en las que todo puede pasar. Con todo, esta escenografía "mutante" acaba convirtiéndose en un personaje más de la obra, siendo uno de los pilares del desarrollo de la historia por su versatilidad, dando cabida a espacios de lo más diverso.



Pero "La Valentía" es mucho más que una comedia ligera sobre fantasmas. Tras el tono de comedia ligera, el autor nos habla de temas como la aceptación a uno mismo y a la gente que te rodea, las relaciones personales entre los hermanos y el cómo afrontar los miedos. La valentía de la habla el título va más allá de fantasmas, nos hace mirarnos hacia nuestros propios miedos para poder hacer frente, tener la valentía de enfrentarnos a nosotros mismos y a todo aquello que durante años nos ha ido marcando y no hemos querido plantarle cara.

Pero sin querer ponernos demasiado trascendentales, esta obra destila belleza, dulzura y mucha comedia. Es una obra en la que seis maravillosos actores nos dan una lección durante hora y media de como se debe hacer comedia sin caer el los tópicos del género y conseguir que la gente se divierta y no pare de reír durante toda la función. Una obra sencilla en apariencia pero de gran complejidad, tanto en el fondo como en el alto nivel que destila todo lo que contiene.


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    La valentía
    Teatro: El Pavón Teatro Kamikaze
    Dirección: Calle Embajadores 9
    Fechas: Martes, Miércoles, Jueves y Sábados a las 20:30, Viernes a las 20:00 y Domingos 19:00. 
    Entradas: Desde 21,30€ en TeatroKamikaze. Hasta el 17 de Junio.


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