Teatro: "Muñeca de porcelana" en el Teatro Bellas Artes

La codicia, la corrupción, los entresijos de las altas esferas de la sociedad, es un mundo tenebroso en el que es difícil moverse y salir ileso. El ser humano lucha por alcanzar las cotas más altas y en su camino a la cima va dejando víctimas y rehenes que en algún momento quieren cobrarse las deudas y favores prestados. La corrupción, tan de actualidad en nuestros días, es el virus que intoxica a la sociedad occidental hasta pudrirla. Incluso cuando quieres salir de ese mundo, el pasado te persigue.






Hablar de David Mamet son palabras mayores, uno de los autores más importantes del pasado siglo (quizás el más importante aún en activo), que como cualquier clásico sigue de plena actualidad, con textos que hablan de la corrupción del ser humano, de las expectativas de conseguir lo máximo a cualquier precio, o de los cambios de rumbo que el amor provoca en nuestras vidas. Ha escrito algunos de los guiones de cine y teatro más representativos de las últimas décadas, con títulos como "El cartero siempre llama dos veces", "Veredicto final", "Glengarry Glen Ross" (realizada en cine y teatro),  "Oleanna" o "Razas", en los que hace una descarnada crítica de la sociedad en la que vive.



Para hacer frente a un proyecto de esta envergadura, el director Juan Carlos Rubio ha contado con uno de sus colaboradores habituales, Bernabé Rico (encargado de escribir las versión del texto de Mamet), colaborador habitual y persona de confianza para abordar el "Universo Mamet", ya que juntos hicieron la versión de "Razas". En los últimos tiempos ambos han colaborado en algunos de los proyectos más interesantes de la cartelera, como la inolvidable "Las heridas del viento" o "El príncipe de Maquiavelo", ambas escritas y dirigidas por Rubio y producidas por TALYCUAL producciones, a los mandos de Rico.



Para completar esta reunión de primeros espadas, sobre las tablas tenemos a uno de los maestros de la interpretación de nuestro país, el incombustible José Sacristán, que pese a haber cumplido los ochenta años no para de trabajar en televisión ("Velvet"), cine ( promocionando "Formentera Lady" en el festival de Málaga) y teatro, donde nos maravilló con obras como "El hombre de la Mancha", "My fair lady", "La muerte de un viajante" o "Yo soy Don Quijote de la Mancha", por nombrar sólo sus últimos trabajos, que dan cuenta de su versatilidad y actividad incansable.



Esta bestia de la interpretación es capaz de llenar la escena con su sola presencia, con una imagen y saber estar sólo al alcance de los más grandes. En un tour de force apabullante contra si mismo, se va superando en cada escena, obsequiándonos con un crisol de matices dentro del personaje que nos hace conocerlo a la perfección durante la obra. Este angustiado protagonista de mil batallas, se va mostrando cada vez más vulnerable, pero a la vez saca fuerzas de flaqueza para hacer frente a la injusticia e intentar huir con su amada. Una interpretación sublime y desgarradora que nos zarandea en la butaca, a expensas de lo que Sacristán quiera mostrarnos.



En esta ocasión, el actor nos plantea un personaje cargado de pasión y de poder, pero que quiere dejarlo todo por la mujer amada. Una mezcla de locura adolescente pero con la sabiduría de quien sabe que tiene en todo momento la sartén por el mango. Con su peculiar voz, rasgada por la edad, nos pone la piel de gallina con cada imponente monólogo en el que intenta huir de un pasado que le tiene atado de pies y manos. Este adinerado hombre vive sumido en el más absoluto de los lujos, en la cima del poder, pero en todo momento muestra una mesura y buen trato alejados de la figura típica del millonario.

La obra original de Mamet, "China Doll", fue escrita pensando en Al Pacino en el papel del enamorado millonario que ahora interpreta José Sacristán. Actores ambos de raza y carácter suficiente para llevar esos solos el peso de la obra, que manipulan a su antojo para dar al espectador en cada momento lo que les interesa, consiguiendo que permanezcan petrificados ante lo que están viendo.


En el papel de secretario del millonario tenemos a Javier Godino, elegante y contundente en su papel de secundario que apoya a Sacristán en las decisiones que va tomando. Ante la posibilidad de compartir escena con un maestro de este calibre, es habitual el empequeñecimiento del resto de actores, cosa que no ocurre en este caso, pese al carácter de acompañamiento del papel que interpreta Godino. El actor mantiene el tipo en todo momento, pese a los largos monólogos en los que debe mantenerse en un segundo plano. La firmeza con la que se mantiene impertérrito es admirable, pone el punto de tranquilidad ante el creciente nerviosismo del protagonista. En todo momento da el contrapunto necesario al personaje principal.


Un duelo, aparentemente muy desigual, pero en el que Godino mantiene el pulso en todo momento, manteniendo "la cabeza alta" y llenando los pequeños vacíos que el texto deja en el papel protagonista. Ambos personajes van creciendo a lo largo del montaje, según se suceden las llamadas con las que la historia se va ensamblando, formando una pareja que se compenetra a la perfección, consiguiendo que lo que no da el uno lo añada su compañero.


Un montaje elegante marcado por una sobria escenografía diseñada por Curt Allen Wilmer, mostrándonos un despacho aparentemente austero que se va mostrando como un alarde de grandiosidad a la vez que vamos conociendo los tejemanejes de su propietario. La iluminación diseñada por José Manuel Guerra mantiene el tono elegante y sombrío del conjunto, poniendo en momentos puntuales el foco en elementos puntuales. Por último, el sonido, que no deja de estar presente con las continuas llamadas que reciben los protagonistas, es mérito de Mariano García.




La historia, que nos atrapa desde el primer momento, peca en demasía de las continuas llamadas telefónicas, lo que desconcierta al espectador en algún pasaje de la obra. Sólo el trabajo fino y contundente de los protagonistas consigue reconducir la obra y no dejar que se pierda el hilo en ningún momento, pese a la incertidumbre de tanta llamada.

Los actores hacen un auténtico trabajo de abstracción, sobre todo Sacristán, para permanecer hablando por teléfono tanto tiempo a lo largo de la obra, un proceso que se antoja, al menos desde la butaca, de gran dificultad. El tono de estas llamadas va creciendo y con ello el tono general de la pieza, que gana según va avanzando y cogiendo ritmo

Una interesante propuesta sobre la corrupción y el poder, de como el pasado te pasa factura por mucho que quieras escapar de él, los actos que en algún momento hicimos nos esperan en las cunetas para cobrarse todas las deudas pendientes y no dejarnos tranquilos, por mucho que queramos pasar página.

-------------------------------------------------------------------------------

Muñeca de porcelana
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2
Fechas: Martes a Viernes 20:30, Sábado a las 19:30, Domingos 19:00.
Entradas: Desde 14€ en BellasArtes, oferplanticketea . Hasta el 27 de Mayo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

BUTACA DE PRIMERA EN INSTAGRAM

@templatesyard