Teatro: "Estoy intentando romperte el corazón" en la Sala Intemperie

Decía Miguel Mihura "No se debe nunca confesar a una mujer que se le ha dejado de querer, sobrevendrá un drama. Tampoco se le debe confesar que se ama a otra, sobrevendrá una tragedia. Lo mejor es estar calladito y esperar que una de estas cosas le suceda a ella".





No imaginamos que al entrar en una habitación y ver al que sabríamos que era un joven y moderno melómano nos vendrían a la cabeza los pensamientos y la filosofía de Miguel Mihura, no podíamos pensar que se daba cita la nueva dramaturgia cómica de los años 30 y mucho menos que fuésemos a ver una moderna y lúcida versión de "Tres sombreros de copa" una sublime obra a la que Mihura cogió antipatía porque estando orgulloso del nuevo género propio, también le otorgó más de un sinsabor. Veinte años tardó en representarse para que al llegar realmente al gran público no fuese aceptada del modo que merecía.




Gabriel Ochoa, director y dramaturgo de obras como "Las guerras correctas" (2015), "Deseo y placer" (2013), además de profesor de literatura dramática en la Escuela del Actor en Valencia, o director artístico de las residencias teatrales CREADOR.ES, nos presenta una propuesta poética, humorística, satírica y delirante, con tintes pintorescos y costumbristas, rozando en ocasiones el teatro del absurdo como si de la nueva generación del 27 estuviésemos hablando. Como si hubiese salido en estos días de "La Codorniz" y nos hubiese hecho un regalo en forma de puesta en escena, tantos años después. Un autor que con una obra original y divertida ha querido hacer un guiño postmoderno a "Tres sombreros de copa". Les adelantamos que David quizás podría haber sido el Dionisio de Mihura, pero bebiendo de las fuentes de nuevas propuestas y autores que dejan al espectador que sea partícipe de realidades paralelas.





Ochoa nos presenta una comedia de enredo, en la que nos permiten espiar por una mirilla, hasta que cada espectador entiende que en ocasiones se dirigen a él directamente, como si acaso le estuvieran pidiendo opinión, como si los personajes supieran que les están mirando. Y así, veremos a David, que ha llegado al Hotel Los Ángeles en Chicago, únicamente estará alojado un par de días, lo suficiente para casarse con su novia de toda la vida, que hace un año se trasladó a esta ciudad por motivos de trabajo. Pero quien le diría a David que de la nada aparecería Pauline, una joven francesa que iba a conquistar su corazón y que le haría reconocer que él ya no estaba enamorado de Mar, su prometida.
Cuatro personajes en las habitaciones contiguas 308 y 309, en una encrucijada en la que Mar y Robert, el tirano novio de Pauline, también tendrán una relación amorosa. Y si!!! Sabremos del modo más original que se sucede en las dos habitaciones. 




Con David, interpretado por Jose Miguel Sánchez (al que pudimos ver en "Callar y quemarse") nos presenta a un joven lleno de vida y de energía, que llena la escena con su presencia y acompaña al elenco desde un lugar que en cada caso le corresponde. Un melómano, que nos cautivará a los pocos segundos, porque aún no estando enamorado de Mar, siente por ella un profundo cariño que sabe transmitir a lo largo de la función. Pero a David le ha cautivado Pauline, interpretada por Marta Wall (a la que pudimos disfrutar en "La duda" dirigida por Darío Facal o "Una corbata para Monroe" de Víctor Páez). Ella será la calma y el sosiego necesario en este entramado de energías y acentos desvariados. Una bailarina apesadumbrada, relajada por las pastillas y una vida que parece no convencerla, ya que Robert, su pareja, aunque es cariñoso con ella, es un tirano en su trabajo como stripper, y está obsesionado con el dinero.




Raúl Ferrando (al que pudimos ver en "Callar y quemarse" de Romanceros Teatro o en "Las paredes oyen" de Lidio Sánchez Caro)  , como Robert, nos divertirá y nos enfadará a partes iguales, porque es tan noble e inocente como buscavidas obsesionado con el dinero. Este es el personaje que sin duda tendrá más giros a lo largo de la función, ofreciéndonos varias facetas del actor, mostrando varias caras del personaje desde la más deplorable a la más sensible, condición que hará al espectador encariñarse con él. Con Mar y Robert se unen dos mundos, el más rígido y limitado por las apariencias, y otro, despojado de convencionalismo, libre y activo, pero igualmente engañoso. 





En definitiva, una bonita sincronía que genera con su compañera Leticia Montevera (a la que pudimos ver también en "Callar y quemarse") , fundadora y productora de  Los Romanceros Teatro, que interpreta a Mar, en la que veremos a una chica apasionada y enamoradiza con las ataduras propias de una mujer de clase media.



Con el trabajo de Lydia Sánchez en el diseño gráfico, Joé Marín en audiovisual y fotografía, Simón Stassart en iluminación y Leticia Montevera en producción, se culmina una puesta en escena que sin duda les recomendamos por original y divertida, pero con un significado que va más allá, la recuperación de un teatro que si no se difunde con propuestas como esta parece poco a poco caer en el olvido.





Su maravilloso trabajo ha sabido compactar de un modo excepcional, las nuevas propuestas y la nueva dramaturgia respetando las ideas y los tiempos de los autores clásicos. Indudablemente Jardiel Poncela y tantos otros estarían admirados disfrutando de un género respetuoso e innovador para con el teatro clásico, que difunde lucidez y cultura


Y como también expresaba Mihura: "En las comedias y en las cartas de amor sobra casi todo. Lo único que interesa es el encabezamiento y la despedida". En este caso no se la hemos contado, porque sabemos que se llevarán una grata sorpresa cuando descubran por ustedes mismos el desenlace de este hilarante entramado.
Una divertida comedia de enredo con todos los ingredientes necesarios para que la historia se nos cuele dentro y no paremos de reír durante toda la obra. Un texto muy ingenioso en el que cada uno de los personajes tiene su perfil bien definido, que lo hace singular y a la vez la mezcla de los cuatro personajes encaja perfectamente para conseguir una obra redonda.
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Estoy intentando romperte el corazón
Teatro: Sala Intemperie
Dirección: Calle Velarde 15
Fechas: Martes, Miércoles y Jueves a las 20:15.
Entradas: Desde 13€ en Intemperie. Hasta el 10 de Mayo.

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