Teatro: "Amanda T." en el Teatro Fernando Fernan-Gómez

Las relaciones personales han alcanzado un nivel nunca antes conocido con la irrupción de las redes sociales. En este mundo en el que todo se muestra, o se enseña aquello que queremos que el otro vea, la manipulación puede llegar a límites hasta antes desconocidos. Las falsas identidades se multiplican en la red, y con ello salen a la luz las personas que intentan utilizar esta ventana abierta al mundo para conocer y coaccionar a otras personas. Los peligros que antes estaban en la calle se han metido en nuestras casas a través de las pantallas.




Esta obra nos habla del acoso, pero también de la indefensión de las personas en la red. Tomando como punto de partida la historia de la joven canadiense Amanda Todd, que con quince años se suicidó tras contarlo en un vídeo por la red, el autor investiga hasta conocer varios casos similares, con los que genera la columna vertebral del texto. Amanda había sido seducida por un hombre adulto a través de la red, luego estuvo coaccionándola y acosándola hasta que la pobre chica no pudo más.

El caso de Amanda ha hecho poner el foco en un problema real, el del ciberacoso, que a raíz de la muerte de esta adolescente se ha comprobado que es mucho más habitual de lo que se pensaba. Corría el año 2012, con la red global en plena ebullición, cuando el mundo se vio golpeado por esta noticia, que hacía recapacitar sobre un fenómeno que ha crecido demasiado rápido y al que nadie ha puesto control...o no ha sabido legislar.



Ver lo que le ocurrió a Amanda debe hacernos reflexionar. Primero sobre la bajeza del ser humano, capaz de aprovecharse de una niña hasta hacerle la vida imposible. Pero también de toda la gente que la rodeaba y no se dio cuenta de lo que estaba pasando. Sus amigos, sus padres, sus profesores, no fueron capaces de ver cómo la niña se iba hundiendo poco a poco, y lejos de ayudarla pensaban que ella era el problema, que era una "rara", una inadaptada. ¿En qué momento nos alejamos tanto las personas para no poder ver el infierno que está pasando alguien cercano a nosotros?



"El hilo conductor es el vídeo de nueve minutos que cuelga Amanda Todd, donde explica que está sufriendo ciberacoso. No hay intención de una total fidelidad del argumento en relación a la historia real, pero sí se transcribe el noventa por ciento del vídeo" cuenta Álex Mañas, autor y director de este impactante montaje, al hablar de la relación real entre la noticia y su obra.

Las escenas no son reales, ya que poco se sabe de todo el infierno que vivió la joven. Los personajes son inventados, pero todo está inspirado en esta truculenta historia, en documentales, periódicos, noticias...así como los chats que se convierten en hilo conductor de la historia y son el núcleo de los momentos más vergonzosos, a la vez que angustiosos.




Álex Mañas siempre ha tenido una relación muy estrecha con el mundo de internet. Ha dirigido "Norway. Today", de Igor Bauersima, sobre una pareja de adolescentes que se conocen por internet y quedan para suicidarse juntos. En la obra, escrita por él mismo, "Carlota", la protagonista es una chica adicta a las redes que busca la fama a cualquier precio. Era cuestión de tiempo que esta noticia le llegase y se viera empujado a crear una obra en torno a ella, en lo que parece la evolución lógica después de estos precedentes.

Autor siempre comprometido con su entorno, ya hablaba de que "La sociedad sobrevive con códigos animales" al mirar la génesis de su obra "En cualquier otra parte", nacida también de la lectura de una noticia sobre la violencia de los cuerpos de seguridad. En el caso que nos ocupa, se enfrenta a pecho descubierto para señalar a los culpables de la muerte de esta chica, en la que queda señalada una sociedad que pasa por alto los gritos de auxilio de jóvenes acorralados como Amanda. Un montaje que deja todos los interrogantes planteados, para que nos planteemos como podemos luchar contra este tipo de lacras que atacan desde la clandestinidad de las pantallas.




Para esta desgarradora histroria, Mañas desarrolla una obra documental, en la que permite mostrar, de la manera más poliédrica, lo que le pasó a Amanda tanto con su acosador como con toda la gente que por diversos motivos no supo ayudarla. El autor nos va mostrando todas las situaciones que llevaron a al joven a ese callejón sin salida. Un comienzo divertido, mostrando la ingenuidad propia de una niña que quiere triunfar. Una relación hostil con sus compañeros de clase, la distancia que se va marcando con su padre, el novio con el que se cuenta historias de muerte y dolor... La evolución hacia la oscuridad que nos muestra Mañas es angustioso y demoledor, nos va mostrando como su entorno la va empujando poco a poco al abismo con su indiferencia.



Para este montaje, Mañas ha contado una Amanda de excepción, la increíble Greta Fernández (hija del gran Eduard Fernández) que con esta obra debuta en teatro, aunque por la solvencia con la que interpreta su papel parece que lleve años sobre las tablas. Una actriz con una mirada desgarradora, que consigue mostrarnos en todo momento las entrañas del personaje, una chica vulnerable que va cayendo en desgracia por la ingenuidad propia de su edad, que le lleva a cometer errores de los que no podrá salir. La joven protagonista es todo naturalidad, expresividad y ternura, que usa para adueñarse de un papel muy complicado.

Junto a ella, Isak Férriz (Xavi Sáez en alguna de las funciones) es el encargado de dar vida a toda una serie de personajes que de una u otra manera van marcando la vida de Amanda. Una soberbia interpretación que se desliza por todo tipo de personajes, desde el tierno padre al perturbado manipulador, pasando por profesores, novios, compañeros... Nos muestra un catálogo de personajes en los que va mutando y en los que va dejando su huella, su característica singular. Un trabajo muy difícil, debido a la diferencia tan radical entre los distintos personajes, que el actor solventa perfectamente, con gran efectividad.



Ambos nos muestran una variedad de personajes de todo pelaje para ir mostrando los entresijos de esta historia. Con tono de cierta comedia comienza nuestra relación con Amanda, para ver como los espectadores vamos angustiándonos según avanza nuesta protagonista por este bosque de oscuros pasajes que le van llevando a un destino terrible. En las distintas escenas se nos va mostrando a una adolescente prototípica, en la que cualquiera puede verse reflejado. Pero entre estas secuencias, aparentemente inconexas, se nos va mostrando la historia de la verdadera Amanda. Entre una reproducción del vídeo confesión (interpretado por Greta Fernández) o por los testimonios en voz de los actores, el autor nos va golpeando con los tristes datos de este terrorífico episodio
  


Un montaje muy bien llevado, sin ningún tipo de alarde, en el que sólo se quiere mostrar lo esencial, la triste muerte de una adolescente por el acoso de un demente... y la incomprensión de su entorno. Es maravillosa la idea de utilizar los folios para escribir en ellos los distintos elementos de atrezzo que van apareciendo. Un juego ingenioso que permite tener total libertad a los actores en escena. Una escenografía sencilla, diseñada por Marc Salicrú, que muestra la soledad de los lugares que habitó la chica antes de morir

Muy importante en este montaje la inserción de los vídeos que nos muestran la realidad de Amanda, realizados por Lola Errando (edición de la proyecciones) y Sergi Rejat (grafismos de las proyecciones), con unas angustiosas y contundentes luces, a cargo de Marc Salicrú. En otro toque ingenioso, Greta va mostrando los carteles que mostró en su día Amanda, mientras Isak Férriz la graba en determinados momentos con una webcam.

Un montaje inteligente, ingenioso, contundente, para enseñarnos la cruda realidad de una adolescente abocada al suicidio, y de una sociedad incapaz de ayudarla a lo largo de una agonía de dos años. Siempre alabaremos el teatro comprometido, capaz de poner el dedo en la llaga de una sociedad que deja demasiados cabos sueltos, en los que una joven no tiene las herramientas suficientes para salir del infierno en el que vivió los últimos días de su vida.

Una propuesta cargada de emotividad, en el que vemos lo vulnerables que podemos llegar a ser cuando no se nos escucha, cuando las puertas se cierran en nuestras narices, cuando la realidad nos señala como culpable cuando en realidad estamos ante la víctima.

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Amanda T.
Teatro: Fernán Gómez
Dirección: Plaza de Colón 4
Fechas: Martes a Sábados a las 20:30, Domingos a las 19:30.
Entradas: Desde 14€ en teatrofernangomez. Hasta el 29 de Abril.

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