Teatro: "24 horas en la vida de una mujer" en el Teatro


Imaginen la historia de un pájaro enjaulado que parece como si en determinados instantes pudiera morir de tristeza o de angustia sis nadie que quizá sintiese su ausencia al morir. Imaginen tenerlo todo, comodidad, una vida predecible, ninguna preocupación mundana, pero ante todo esto tener un vacío existencial y una pena más enorme que todos los bienes materiales que se poseen. Este es el adelanto metafórico de la bella puesta en escena a la que asistimos en el Infanta Isabel, tras haber sido encumbrada con un gran éxito de público en el Teatro Abadía.





De la mano de Christine Khandjian & Stéphane Ly-Coun surge la adaptación a teatro musical de esta hermosa novela, escrita en 1927 por el escritor austríaco Stefan Zweig "24 horas en la vida de una mujer", varias veces llevada al cine, en esta íntima adaptación sonarán tintes de Mahler, pinceladas de Shostakovich y algunos otros que vendrán a nuestra mente en este abanico ecléctico y superlativo, manteniendo un exquisito respeto por la composición y estructura de la novela de Zweig.



El autor no nos acerca únicamente una historia de principio y fin, transmite rabia, ansias de denuncia latente ante una sociedad en la que la mitad está destinada a vivir en estado de paroxismo, inmovilizados por la rutina y la desidia y la otra mitad a vivir entre adicciones y corazas para poder sobrevivir a la angustia. Sin duda, haber vivido horrores de la Primera Guerra Mundial y una vida asolada por la persecución ante el enfrentamiento contra los horrores de la guerra, transmiten en la obra de Zweig una postura social altamente crítica y pesimista.



En este caso, una adinerada aristócrata que hace muchos años perdió a su marido, vivió un pasado y un presente que parece no corresponderle. Pero en su rutinaria vida, tendrá lugar un suceso harto inesperado. Una noche, decide acudir al casino de Montecarlo, lugar en el que tendrá en inicio un encuentro cuasi fugaz con un joven jugador, que esa misma noche lo perderá todo en la ruleta. A consecuencia de este delicado azar, el joven delata sus intenciones de suicidarse, pero de algún modo irracional, Mrs. C. irá a su encuentro y conseguirá que el joven frene su impulso y no se suicide. Todo podría acabar aquí, pero de hecho es aquí donde verdaderamente comienza la historia. La aristócrata decide quedarse con él las siguientes 24 horas, para que no vuelva a intentar perder la vida.



Nos relata como la vida se basa en instantes, que no es un todo en sí mismo, que la suma de vivencias la constituyen, que un instante o quizás 24 horas, sean suficientes para cambiar el rumbo del destino, y más aún de uno mismo. Darle la vuelta a toda una construcción pasada e incluso futura de una vida, en este sentido aunque se vuelva a las rutinas habituales, ya nada podrá ser igual que antes de la última vivencia. Influencias de Baudelaire, tintes freudianos inundan esta magnífica obra dirigida de forma excepcional por el laureado y reconocido internacionalmente Ignacio García, reciente director del Festival de Teatro de Almagro.


García moldea a Mrs. C., protagonizada por la maravillosa Silvia Marsó, con dos acompañantes a la altura de un musical de cámara íntimo y cercano en el que Marsó trasladará una historia de vida rota por la soledad, la angustia y la rutina, un círculo de desasosiego del que no puede salir. Marsó interpreta a una desolada y frágil que increíblemente le permite desplegar a la actriz su máximo esplendor como actriz y cantante, sin perder en ningún momento el tono intimista existencial y cercano del que se dota su personaje.



Germán Torres y Gonzalo Trujillo interpretan al misterioso narrador, una correa de transmisión entre lo que sucede en escena y el público. A lo largo de la función será revisor de tren, maestro de ceremonias, croupier... pero ante todo su presencia generará una inquietante tensión en el espectador que no nos dejará indiferentes, con él sabremos que algo inesperado siempre está por ocurrir. Un magnetismo que transmite el punto de incertidumbre sobre lo que va a pasar en escena.



Felipe Ansola interpreta al joven ludópata, un personaje impactante con el que de algún modo genera una enorme ternura, y que sin duda se amolda a la perfección a su compañera de escena, de la mano de Marsó, pero otorgando la justa y merecida presencia a su compañera, este joven atormentado por la mala suerte y las adicciones parece de algún modo enamorarse de Mrs. C., llegando a momentos de promesas e intimidades que quizás nunca llegarán a cumplirse a causa de sus desmanes.



La composición musical de la mano de Sergei Dreznin completan una puesta en escena de una belleza sin duda indiscutible. Con la dirección musical y piano por parte de Josep Ferré, el piano invitado de Carlos Calvo Tapia, al violín Silvia Carbajal o Sara Vaquero y al violonchelo Irene Celestino Chico o Álvaro Llorente.

Junto a este conjunto que suma un todo inconmensurable en escena, existe un todo absoluto detrás de ella que hace posible que se genere una calidez que llega a las entrañas del espectador. Un equipo técnico que parece uno por el modo en el que ha sabido compactar cada detalle. Un resultado global en el que todo está medido al milímetro, todo encaja en perfecta armonía, tanto en escena como fuera.



La escenografía de Arturo Martín Burgos y el diseño de iluminación de Juanjo Llorens, que nos situará en diferentes planos y lugares a lo largo de la historia. Con el trabajo de Carlota Ferrer (coreografía) nos harán sentir cada movimiento de los actores, ha conseguido que nos llegue cada emoción, cada sentimiento en movimiento, su compañera en el diseño de vestuario Ana Garay y el espacio sonoro creado por Nacho García con su compañero de diseño de sonido, Albert Ballbé, hacen de esta una obra musical que sin duda les cautivará y apasionará a partes iguales.


Con Silvia Marsó en un estado de forma espectacular, la obra es una tierna historia, cargada de fuerza y ternura por el magistral trabajo de los actores. Una elegante pieza musical que hará las delicias de los amantes del género, pero acompañado con unas interpretaciones soberbias, cargadas de fuerza y sensualidad. Si a todo esto le sumamos la belleza de tener a una banda interpretando la música en directo, podemos concluir diciendo que estamos ante una obra redonda, en la que todo ocupa su justa medida, dejando el montaje final al nivel de la gran novela de Zweig.
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24 horas en la vida de una mujer
Teatro: Infanta Isabel
Dirección: Calle Barquillo 24
Fechas: Miércoles, Jueves y Sábados a las 20:30, Viernes 19:00, Domingos a las 18:00.
Entradas: Desde 15€ en gruposmedia. Hasta el 3 de Junio.


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