Teatro:"Consentimiento" en Teatro Valle Inclán

Las relaciones de pareja son un mundo oscuro en el que todo puede pasar. Lo que la gente aparenta ser en su vida social puede ser muy diferente de lo que es su vida en pareja. Cada persona tiene su propio mundo interior y cada pareja es un pequeño universo en el que conviene no meterse, ya que sólo los que en él habitan conocen sus peligros. Relaciones al borde del abismo, que se tambalean en la cuerda floja de la rutina, con los peligros que siempre acechan en los alrededores, la naturaleza humana es muy voraz.




Hacer una obra de casi tres horas de duración tiene mucho mérito. Tratar temas tan espinosos como las infidelidades, la violación, el machismo de la ley o la promiscuidad, es muy valiente. Pero si además todo esto lo cuentas desde una visión descarnada, sin florituras, con la crudeza que se merece y consigues que la gente no salga corriendo angustiada en el descanso, estamos ante una maravilla muy singular. Una obra que desde el primer momento nos golpea, nos zarandea, nos muestra todo aquello que no se quiere mostrar, pero el espectador acepta encantado el reto y pide más.



Un texto prodigioso que nos paraliza desde el primer momento, pero que nos seduce al igual que los personajes que aparecen en escena entre ellos. Relación de amor odio que nos hace dudar en cada instante de los personajes que vemos, que parecen culpables y al minuto inocentes. Leyes que ayudan a los violadores y castigan a las víctimas, abogados despiadados que liberan a culpables, seductores cansados de sus vidas que buscan aventuras para "alegrar" su existencia. 

La historia nos muestra personajes fascinantes, que nos seducen con cada palabra que dicen, pero a los que vemos la oscuridad en su mirada, en su forma de actuar. La naturaleza humana mostrada desde sus instintos más primitivos, lo que hace que nos sintamos identificados con estos personajes que sufren por la rutina, por el amor, por los celos, por su propia vida, por sus instintos más primarios.



El impactante y brutal texto de la dramaturga y directora Nina Raine nos habla de una forma descarnada de los distintos puntos de vista (si, aunque parezca mentira existen y no nos suenan raros) sobre una violación. Las distintas visiones que puede haber de un hecho tan lamentable y todos los matices que puede llevar consigo. Con el título de "Consentimiento" la autora nos abre el debate mucho más allá, mostrando matices sobre el término violación que no teníamos (el menos yo) interiorizados. Las violaciones dentro de la pareja, cuando uno de ellos no quiere mantener relaciones, las relaciones consentidas mientras la pareja está siendo infiel... miles de violaciones y otros tantos consentimientos que pasan con demasiada frecuencia.




Lucas Criado ha traducido el texto de Raine, mientras que Magüi Mira es la encargada de versionarla y dirigirla. Trabajos ambos minuciosos e impecables haciendo de un gran texto una bomba de relojería a punto de estallar en cada escena. Cada detalle está cuidado con mimo, dejando momentos de belleza y tranquilidad entre escenas a modo de números coreografiados que nos permiten coger aire para el siguiente asalto. Cada escena es tratada con la máxima elegancia, sin caer en tópicos ni querer ser panfletario. El tema que se trata es duro y así se muestra, sin edulcorantes pero con la máxima sobriedad, queriendo dejar claro en todo momento las distintas "posturas" que cada uno de los personajes defiende en cada momento.



Para conseguir todo esto, Magüi Mira cuenta con un elenco de máximas garantías, en el que todos están soberbios, dando en cada momento todo lo que la escena necesita. Candela Peña y Jesús Noguero, David Lorente y María Morales, son las dos parejas sobre las que gira la historia, sus relaciones personales, sentimentales o laborales, en las que se mezclan los celos, las infidelidades, el miedo a la rutina o la necesidad de estar en pareja. Junto a ellos, Pere Ponce y Clara Sanchís, que personalizan el miedo a la soledad, al paso del tiempo, pero también son partícipes de las acciones colectivas que llevan al colapso de sus vidas. Caso aparte merece Nieves de Medina, ausente de disputas sentimentales, da vida a la mujer violada que es "juzgada" por ello.



Las mujeres son, en esta obra, el epicentro de todo lo que ocurre en escena, porque ellas son las violadas, ellas son las despreciadas, ellas son las vulnerables desde el punto de vista jurídico. Las tres actrices sobre las que gira toda la historia de las desavenencias sentimentales de las parejas están inconmensurables. Candela Peña, María Morales y Clara Sanchís, tres actrices portentosas que consiguen tres perfiles de mujer muy diferentes pero vulnerables hacia el amor y las relaciones de pareja. 

Candela Peña, con su fuerza descomunal nos arrastra con sus miedos y su dolor a lo largo de toda la obra. Con una corta trayectoria en teatro, este papel la consagra como una gran actriz todoterreno, capaz de lidiar con un personaje lleno de aristas y matices. María Morales ("Ensayo") y Clara Sanchís ("Una habitación propia") son actrices que cada vez que suben a un escenario no dejan de sorprendernos. En este caso ambas nos muestran personajes antagónicos, mientras María es una mujer casada que engaña a su marido, Clara es una actriz soltera que busca el amor. 




Por el lado masculino, el duelo (tanto de los personajes como de los actores) interpretativo entre Jesús Noguero y Pere Ponce es apabullante, ambos luchan en todos los ámbitos de la vida por ser mejor que su "amigo". Noguero interpreta a un abogado (marido de Candela Peña) que es un hombre de éxito sin muchos escrúpulos. Por su parte Ponce es un fiscal con una vida mucho más mundana y menos afortunada que su compañero. Entre ambos David Lorente pone la mesura, a modo de árbitro de un combate. Lorente, amigo de ambos, bastante tiene con reconducir su vida al lado de su esposa, la abogada que da vida María Morales.


Caso aparte es Nieves de Medina, que no pertenece a este grupo de amigos pero que es el centro de todos los debates. Su interpretación es simplemente magistral, cada vez que está en escena todo se detiene a la espera de que vuelva a sorprendernos con alguno de los desgarradores monólogos, con los que va tumbando uno a uno a todos sus adversarios. La manera tan desgarradora con la que trata a su personaje nos deja congelados, tanto a los espectadores como a sus compañeros sobre las tablas.




Todo esto se cimienta en una original (a la par que sencilla) escenografía diseñada por Curt Allen Wilmer (AAPEE) con Estudio deDos, un juego de volúmenes que se van desmenuzando para configurar cada una de las escenas a partir de elementos cúbicos de cartón. El montaje se acompaña con la música y el espacio sonoro (sorprendente al inicio) de Bruno Tambascio y la magnífica iluminación de José Manuel Guerra, llena de matices, que consigue hacer de cada escena un lugar especial y diferente.



Una obra que te atrapa desde el primer minuto, que no te suelta ni te deja respirar durante toda la historia. Temas como la infidelidad, la violación o lo machista de la ley, nos remueven las entrañas durante casi tres horas, a ritmo de vértigo, en un continuo ir y venir de emociones que nos deja helado. Una obra necesaria y maravillosa, pese a su crudeza y lo brutal de todo lo que cuenta.

Un teatro necesario, para reflexionar sobre las actitudes de nuestra sociedad, y de nosotros mismos como individuos, ante ciertas cosas que no por comunes dejan de ser muy graves. Todo lo que vemos, escuchamos e intuimos en esta obra nos llega directamente al corazón, para dejarnos el poso de una obra redonda, en la que todo encaja, como en su muro escénico.
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Consentimiento
Teatro: Teatro Valle Inclán
Dirección: Calle Valencia 1
Fechas: Martes a Sábados 20:30, Domingos 19:30.
Entradas: Desde 12,50€ en entradasinaem. Hasta el 29 de Abril.


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