Teatro: "Lulú" con María Adánez en Teatro Bellas Artes

La sexualidad de la mujer puede cegar la visión del hombre, y con ello su manera de contar la historia. Casi siempre cualquier acontecimiento tiene dos puntos de vista, pero en un mundo como el nuestro suele prevalecer la versión masculina. Este relato sobre la pérdida y el amor nos coloca en un lugar equidistante, en el que podemos ver como jueces imparciales, lo que pasa sobre las tablas, al conocer las dos caras de la moneda.

El tándem formado por Paco Bezerra y Luis Luque nos presentan su nuevo proyecto juntos tras éxitos como "Dentro de la Tierra", "El pequeño poni", "La escuela de la desobediencia" o "El señor Ye ama a los dragones". Una pareja que funciona a las mil maravillas, con el texto de Bezerra y la dirección de Luque. Textos fluidos y comprometidos que nos muestran distintos problemas de la sociedad desde un prisma tamizado por la belleza de la propuesta en sí misma. Temas como el acoso escolar, la inmigración o la violencia machista son tratados de forma directa, pero a la vez con una maestría que nos muestra la realidad sin hace daño, hasta el momento que la verdad nos vapulea.




Esta pareja ha pasado a convertirse en trío con la incorporación de María Adánez, actriz que ha participado en tres de sus montajes. La ecuación funciona y se nota en escena, donde la actriz sabe plasmar a la perfección todo lo que quiere mostrar el texto en cada momento, convirtiéndose en femme fatale o mujer desvalida según lo necesite el montaje, mostrando diversos perfiles, casi antagónicos, que hacen de su camaleónica interpretación una auténtica lección de saber hacer, convirtiendo el escenario en su estrado, desde el que desplegar toda su bravura y su ternura.





Adánez es Lulú, pero podría ser cualquier mujer de la historia del teatro, una mujer que consigue lo que se propone con sus encantos. Eva, Lilith, Medusa, Dalila, Nora, Helena de Troya... mujeres estereotipadas por el "mito de la maldad femenina", en una historia siempre escrita y narrada por los hombres, en una sociedad patriarcal como la que vivimos. La pregunta que se hacen los autores para encarar esta nueva versión sobre el mito de la femme fatale es evidente: "¿Quienes son estas mujeres que ejercían un sentimiento de rechazo y temor, a la vez que provocaban una gran seducción en el hombre?", ¿Eran reales o era la visión del hombre, a mitad de camino entre el desprecio y el miedo a la figura de la mujer?

"Lulú, esa mujer que encarna todos los miedos del hombre y que es culpable también de todos sus males. Esa mujer que, a través del sexo, lleva al hombre a la perdición" en palabras del propio autor Paco Bezerra.



Junto a esta embaucadora Lulú, vemos a una serie de personajes masculinos que caen rendidos ante los encantos de la mujer. Armando del Río interpreta a Amancio, viudo que se queda prendado ante la sensualidad e inocencia de la chica. Sus dos hijos Calisto y Abelardo (interpretados por César Mateo y David Castillo respectivamente) se pavonean frente a la muchacha, sacando todas sus dotes de machos, para intentar conquistarla. Por último Julián (Chema León) el más reacio con la chica pero que, como todos, intenta seducirla.




Hombres y mujeres, esa relación en la que se basa el mundo y pilar fundamental sobre el que ha girado la mayoría de la literatura y el teatro universales. Ellas, siempre presentadas como almas de doble moral, con mentes perversas que sólo buscan su propio beneficio, usando sus "armas de mujer" (que siempre se supone que tienen que ver con la seducción, la lujuría, el sexo). Ellos, valientes y fornidos, siempre impulsivos, se dejan llevar por su gran corazón, sin pensar nunca que les vayan a engañar, dándolo todo en busca del amor de la mujer.... ¿En serio a estas alturas de la vida podemos ser tan ciegos y no ver que la historia está manchada por las fauces del machismo? Los hombres han dirigido el mundo, han sido las élites, y de ellos vienen los libros por los que hemos conocido esta (manipulada) historia. 


Esta "doble versión" de la realidad es sin duda uno de los mayores aciertos de la obra. Dar visibilidad al punto de vista de la mujer, escuchar esa otra versión que no habla de seducción, sino de acoso, que no habla de insinuación sino de violación, que no habla de damiselas perversas sino de mujeres avasalladas. Intentar mostrar todas las versiones de una historia nos acerca más a la verdad. Leer los acontecimientos históricos contados por una parte interesada en contar las cosas de una manera muy interesada, hace que la narración no sea objetiva, y por tanto tampoco sea veraz.

Otro de los argumentos principales de la obra es la poca personalidad de los personajes masculinos. Desolados por la pérdida de la mujer (madre o esposa según el caso), se quedan hipnotizados ante la aparición de la bella y seductora Lulú, la cual les manipula a su antojo. En la segunda parte de la obra, Amancio, Calisto y Abelardo se dejan manipular por el cura que les cuenta su versión de todo lo ocurrido. Los "inocentes" caen las garras de la pérfida mujer y se fían ciegamente de la versión de la Iglesia, una visión de lo que nos han "vendido" durante siglos.



La vida de Amancio y sus hijos se ha convertido en un infierno tras la repentina desaparición de su mujer de forma violenta. El hombre, dueño de una plantación de manzanos, está desolado y obsesionado con encontrar a la serpiente que causó la muerte de su mujer. Armado con un hacha, se pasa los días deambulando por los alrededores de su casa buscando al reptil. Un día, tras un ultimátum de sus hijos por su actitud, desaparece con el coche.

A su regreso, aparece con una chica semidesnuda, con una herida en la espalda, que dice haber encontrado en medio del bosque. La chica, que no recuerda nada de porque estaba allí, sólo recuerda su nombre, Lulú. La aparición de este deslumbrante ser cambia la vida de estos tres machos, que centran su vida a partir de ese momento en seducir a la invitada. Cuando se recupera y decide que se quiere ir, los tres hombres le hacen todo tipo de ofertas para que se quede con ellos...



La historia se va desnudando ante nosotros. Como si de una fruta madura se tratase, la obra va quitándose las distintas envolturas para acabar mostrándonos la realidad en todo su esplendor. Continuos giros de guión en los que nada es lo que parece, convierte el texto en una mezcla entre una historia de amor, un thriller o un drama de época. Personajes que se van "haciendo a si mismos" a lo largo de la obra, para que al final todo encaje como en un rompecabezas.


Este enigma tiene elementos que le ayudan a encajar de forma poética, debido a la música de Mariano Marín, que nos hace volar sobre la escena. Imprescindible también para el ambiente cálido y a la vez lúgubre de la obra, de la iluminación de Felipe Ramos, la escenografía, sencilla pero contundente, de Mónica Boromello, y el vestuario diseñado por Beatriz Robledo.



Un complejo montaje que nos hace corto, en el que nos gustaría conocer más de esa femme fatale llamada Lulú, esa que con su sola presencia enloquece a los hombres. Pero también queremos conocer más de Amancio, ese hombre desolado por la muerte de su esposa, que se enamora locamente de esta misteriosa mujer. Y de sus hijos, capaces de cualquier cosa con tal de conseguir atraer la atención de la misteriosa mujer.
Una propuesta interesante que nos deja mucho que pensar, sobre la historia siempre contada por el hombre, en el que la mujer es poco más que el demonio, con una sola idea en la cabeza, seducir al hombre para utilizarlo en su propio beneficio. Esta historia nos habla de esas dos realidades, de la mujer objeto y la mujer "objetivo", dos maneras de ver las cosas, una sola verdad
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Lulú
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2
Fechas: Miércoles, Jueves y Viernes 20:30, Sábados 19:00 y 21:30, Domingos a las 19:00.
Entradas: Desde 17€ en BellasArtesentradas.comticketea . Hasta el 25 de Marzo.


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