Teatro: "La voz dormida" en el Teatro Bellas Artes

Si tuviera que resumir en una frase el argumento, el sentimiento y la trama de esta obra, yo elegiría: "cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los pobres los que mueren". Cita que pertenece a Jean Paul Sartre y que refleja tanto el sentimiento de Pepita como el de muchos españoles a los que les tocó vivir la época en la que esta voz, no tan dormida, susurra a gritos las consecuencias de lo que  es probablemente el conflicto más injusto de la Historia de España.




La Guerra Civil española es un período de nuestra historia que, aunque no lo hayamos vivido en nuestras propias carnes, lo sentimos muy cerca, puesto que todos hemos escuchado relatos de la boca de nuestros abuelos o padres. Por tanto y a raíz de estas vivencias, la mayoría de nosotros partimos de nuestra propia concepción e interpretación sobre el conflicto y, aunque hayan pasado los años, tendemos a posicionarnos sobre uno u otro bando en mayor o menor medida.


Esta adaptación de "La voz dormida" no va sobre eso, no es una apología política ni nos muestra quienes son los buenos y quienes son los malos. Lo que deja entrever es la injusticia que supuso el romper la vida de muchas personas, familias o parejas que al final no recuerdan ni cuál era la causa de su lucha.




Son constantes los reclamos de la protagonista en los que expresa que ella no es de ningún bando, que no quiere responder ante nadie, que no quiere pertenecer a nada y que lo único que anhela y ruega es vivir en paz. Pero, al fin y al cabo, cuando se nace en una familia comunista y el conflicto lo ha ganado el bando contrario, resulta complicado mantenerse al margen y no hacer ciertas cosas para ayudar a la gente que quieres. Estas situaciones llevan a Pepita a mantener conversaciones y reflexiones consigo misma en las que hace partícipe al espectador que, movido por la magnitud de la verdad de sus palabras, le desmontan y lo llevan a reflexionar sobre cómo se pudo, históricamente, llegar a esa situación.




Esta obra nace de la novela homónima de Dulce Chacón que, llevada a la gran pantalla en 2011, nos cuenta cómo intentan sobrevivir un grupo de mujeres a la posguerra española, poniendo el acento precisamente en la represión franquista que sufrió el sexo femenino y mostrándonos cuál era su lucha diaria por sobrevivir. Para escribir este libro, Dulce Chacón tuvo encuentros con mujeres que le contaron su experiencia real, lo que le ayudó a construir esos personajes y dotarlos de tanta verdad como muestra su texto. Por su parte, la adaptación cinematográfica fue un éxito a nivel nacional; optaba a nueve candidaturas en los Goya de las que se llevó tres premios (María León en el papel de Pepita ganó el Goya como actriz revelación).



Sin embargo, si la novela y la película nos ponen los de punta, la adaptación teatral que ha hecho Cayetana Cabezas tampoco deja impasible a nadie. Cabe alabar la forma en que ha sido capaz de, centrando la atención y el protagonismo en el personaje de Pepita, hacer un recorrido por la novela de Dulce Chacón para que el espectador que no la haya leído, pueda entender qué es lo que mueve a nuestra protagonista, cuáles son sus orígenes, quién la acompaña y cómo se va desarrollando en base a las circunstancias que la van abrumando. Por otra parte, todo aquel que haya leído la novela, se sorprenderá al ver que lo que se encuentra no es una réplica exacta del texto, sino que, manteniendo la esencia de Chacón, se ha elegido el personaje de Pepita para que nos cuente la historia a su manera.




Por supuesto, la adaptación de Cayetana Cabeza no tendría tal lucimiento si detrás de todo esto no hubiera estado una persona capaz de dirigirla encima de las tablas. Julián  Fuentes, director que ya sabe lo que es ser galardonado, puesto que por su trabajo "Cuando deje de llover" ganó el premio a mejor dirección de escena en los XVIII Premios Max de Artes Escénicas. En esta ocasión, su trabajo más loable ha sido el ser capaz de dotar al personaje de Pepita de una realidad abrumadora, llenar el texto de simbolismo escénico y poner en pie de una manera muy bella nuestra reciente memoria histórica.



Laura Toledo, actriz que interpreta a Pepita, es una persona que se deja la voz y el cuerpo en este drama. Esta consolidad actriz ha participado en series tan conocidas como "Águila roja" o "La que se avecina". Además ha trabajado como presentadora y tiene experiencia tanto en teatro ("Ana el once de Marzo", "Mucho ruido y pocas nueces") como en cine ("La herencia Valdemar", "Del amor y otras desgracias"). Recientemente ha estado sobre las tablas del Teatro Lara con "Polvorones".



Gracias a que la obra es prácticamente un monólogo de la actriz, podemos disfrutar de una actuación impecable, cargada de sentimientos y en la que se ve a la protagonista disfrutar de su trabajo. Ella sola y sin la réplica de nadie, es capaz de llenarse de carga emocional para romper a llorar, hace que el espectador vislumbre en sus ojos la "llamita" de la esperanza cuando se queda prendada por el hombre que no la llevará hacia una vida convencional, y nos atraviesa con su desgarro ante situaciones que una mujer nunca debería vivir. Mantiene al espectador durante una hora y media pendiente de sus gestos y enganchado a su sentimiento. Además, Pepita, casi en la totalidad de la obra, se la pasa en el centro del escenario donde hay una máquina de coser rodeada de telas de araña. 

Decorado sombrío (diseñado por el propio Julián Fuentes) que acompañado por una iluminación tenue (Joseph Mercurio), nos presenta una estética visual que va muy acorde con la obra.





En definitiva, y haciendo un cómputo general de todos los elementos que componen una tarde de teatro viendo "La voz dormida", podría decir que, de una manera muy pura y muy bonita, te hace retroceder unos años atrás para observar como una persona, por pertenecer a una determinada nación y por estar en un momento y lugar determinados, se le despoja de su presente y de su futuro.

Y es que...¿Qué habría sucedido si Pepita no hubiese nacido en ese momento histórico? Quizá habría llevado una vida tranquila en un pueblecito de Córdoba, lugar del que tuvo que huir porque su familia había participado en las guerrillas. O quizás podría haber sido una costurera de reconocido prestigio, gracias a su habilidad en la costura. También habría podido enamorarse, casarse y decidir ser madre, que su novio pudiera rondarla y mantener la llama del juego del enamoramiento sin prisas, ni barreras, ni banderas.




 

Pero, como la historia no se puede cambiar, vamos a recordarla para no repetirla. ¿La oportunidad? Todos los martes de Marzo en el Teatro Bellas Artes. Os advierto que cuando termine la función, te será complicado levantarte de la silla. Tendrás todavía ese pinchazo en la tripa que sólo saben transmitir las buenas historias acompañadas de grandes interpretaciones.


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La voz dormida
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle del Marqués de Casa Riera 2
Fechas: Martes 20:30
Entradas: Desde 12€ en BellasArtesentradas.comticketeaatrapalo . Hasta el 20 de Marzo.


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