Teatro: "Flor(es) cualquier lugar, cualquier mujer" en Conde Duque y Nave 73


Nos adentramos en el teatro del Centro Cultural Conde Duque para asistir al estreno absoluto, dentro del Festival "Ellas Crean" de "Flor(es) Cualquier lugar, cualquier mujer". con una frase lapidaria en la cabeza que el sistema franquista impuso: "El niño mirará al mundo, la niña mirará al hogar", y sabíamos de antemano que la puesta en escena sería un homenaje a todas las mujeres que sufrieron la doble represión de Franco, ideológica y de género, imponiendo normas y valores, construyendo un modelo patriarcal de sociedad.






Mujeres fuertes y valientes siempre silenciadas, siempre relegadas a un segundo plano, presas políticas que habían combatido como milicianas en el bando republicano, mujeres que habían servido de enlaces en los partidos, que escondían a personas acusadas de rebelión o llevaban como podían algo de comida o vestido para los presos. Mujeres que fueron severamente castigadas, pero que nunca se rindieron.
Muchas de ellas fueron rapadas y paseadas para ridiculizarlas entre los vecinos para que entraran según el régimen dictatorial de donde nunca debían haber salido, sus hogares. Pero fueron mujeres dignas, que no se doblegaron.

Mientras tanto, dentro de las cárceles, de forma clandestina, las más politizadas siguieron militando y creando estructuras de apoyo mutuo. Grupos de afinidad, en las que ponían en común los paquetes de comida que recibían del exterior o editaban materiales de los partidos.




Pero no todas eran militantes, no todas tenían una fuerte carga ideológica, igualmente respetable. Ellas luchaban igual porque no faltase un plato de comida, madres, hermanas, abuelas, que veían con espanto lo que sucedía sin tener una conciencia clara de lo que ocurría. Sólo sabían, que se había impuesto el silencio, el gris más absoluto, que ya nada era como antes. Que no podían hablar y no hablaban, que en casa ya no se podía opinar y ya nadie opinaba. Y así se educó la siguiente generación, en el silencio, en el ostracismo y la abulia, en el desconocimiento y la ignorancia de un pasado reciente. Familiares que ya no estaban, pero se contaba que marcharon a otros lugares, en el mayor de los casos no se explicaba que fueron fusilados, encarcelados o enterrados en cunetas.



Este es el primer montaje de La Espera producciones, fundada por Aída Villar, Carmen Bécares, Carmen Valverde y Luna Paredes, con una extraordinaria dirección por parte de Miguel Cubero, a partir de textos de Inma Chacón, Carmen Losa, María Prado y José Ramón Fernández, nos presentan un grito sonoro, poético y respetuoso hacia estas mujeres que se dejaron la piel para que sus hijos, sus nietas, únicamente viesen flores entre la destrucción. 

Un homenaje a las mujeres resilientes que no tuvieron la oportunidad de ser doctoras, investigadoras, astronautas, filósofas, pero que dieron todo de si, para que sus hijas pudieran serlo. Callando, cosiendo,quitándose el pan para dárselo a sus hijos y sembrando flores a su paso. Quitando casquillos de bala y plantando flores.



Varias historias concatenadas, donde veremos diferentes tiempos históricos, varias generaciones en escena, abuelas, madres, hijas. Unas apenas ya no recuerdan lo ocurrido, únicamente a pequeños trazos, que rescatan a veces la realidad de otras ensoñaciones y recuerdos maquillados. Las siguientes que no quieren reconocer su pasado y por tanto niegan reconocerse, y la nueva generación que quiere saber lo ocurrido, sus orígenes y su historia, una nueva generación, que ya no tiene miedo, que desea por ella misma y por todas que se recupere la memoria de las víctimas represaliadas, que entiende que para caminar hacia el futuro es inexcusable la verdad, la justicia y la reparación.


Las cuatro actrices tenían un gran reto por delante, dar coherencia y credibilidad a cuatro textos escritos de modo independiente. Por el modo en que se ha complicado, es una humilde y colaborativa aportación de las reconocidas escritoras que han intervenido, ya que no sabremos cual de ellos ha escrito cada una de las piezas. En todos ellos, las actrices transmiten el dolor y el desgarro que supuso una etapa tan negra, la intimidad del recuerdo, contada al público de manera serena y bucólica. Pero también veremos la rabia y la impotencia de Luna Paredes dando vida a la generación más joven.




Aída Villar representará la calma y la serenidad del que no estuvo y no vivió el dolor, pero la empatía por tanto como le fue transmitido, será el equilibrio, la cadencia a lo largo de la función, dándole proporción mediante gesto y voz a una enorme amalgama de emociones que conjugan a la perfección con el resto del elenco, donde Carmen Valverde, Carmen Bécares y Luna Paredes mostrarán su enfado y su frustración, unas por no querer conocer, otras por no poder hacerlo. Una encomiable conexión en escena que nos hace entender cómo nace La Espera producciones, una bonita historia que, les adelantamos, nos regalará muchas cosas hermosas en la esfera teatral madrileña.



Al no existir un hilo conductor concreto, será la escenografía y el vestuario, de la mano de Nuria Martínez y Miguel Cubero, la que marque los cambios de época y lugar, significando así que cada elemento, cada pequeño detalle, es imprescindible, donde nada es casual o fruto de la improvisación. Los zapatos como herramienta para contar historias, recordábamos así el monumento a los zapatos en la ribera del Danubio o como las botas de los milicianos han sido de gran valor en investigaciones memorialísticas.

Espacios pequeños con el excelente trabajo de iluminación que cuenta grandes historias gracias al trabajo de Raquel Rodríguez junto con un imprescindible Eduardo Aguirre de Cárcer, que nos enternecerá en ocasiones y nos sobrecogerá en tantas otras, creando un universo sonoro, que en el libreto llamará espacio sonoro.




Una hermosa historia, atrévanse a mirar al pasado para cambiar el futuro, para volver a plantar...a plantar más flores.

La función, como ya hemos dicho al comienzo, se encuadra en el interesante ciclo "Ellas Crean", que hasta el 7 de Abril inundará distintos espacios de Madrid (la mayoría de las citas serán en Conde Duque) de propuestas basadas en la figura de la mujer.

Durante el fin de semana se podrá disfrutar de la obra en una de las salas más emblemáticas del off madrileño, Nave 73. Dos únicas funciones para disfrutar de esta pieza en torno a la mujer y la memoria.

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Flor(es)
Teatro: Conde Duque y Nave 73
Dirección: Calle Conde Duque 9, Calle Palos de la frontera 5
Fechas: Martes 20:00, Sábado 20:00, Domingo a las 19:00.
Entradas: Desde 12€ en nave73. Sábado 10 y Domingo 11 de Marzo.

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