Teatro: "1984" en el Teatro Galileo

Nos espían, nos escuchan, nos vigilan, controlan cada uno de nuestros movimientos para que actuemos como ellos desean y seamos la callada multitud que acepta todo lo que le dicen. Guían nuestros movimientos para tenernos controlados, para que mientras ellos actúan, nosotros miremos para otro lado. Somos marionetas sin saberlo, seres manipulados a los que se les muestra aquello que tienen que ver, escondiendo todo lo que no se quiere mostrar.



"Les daremos fútbol, cerveza y telepantallas y así los tendremos controlados" al escuchar esta frase durante la obra se nos ponen los pelos de punta al ver que los presagios de Orwell han sido superados con creces. Pantallas para hipnotizar a la gente, lugares en los que salen de la realidad para entrar en un mundo en el que se nos cuenta sólo lo que interesa, y en el que estamos al servicio de los que mueven los hilos. Relaciones con la pantalla que nos separan de las relaciones con las personas.


Paradoja Teatro son los encargados de afrontar este difícil reto de llevar a las tablas del Teatro Galileo la emblemática obra de George Orwell. Esta compañía con más de veinte años de experiencia, como equipo han producido seis espectáculos. De clara preferencia por la dramaturgia anglosajona, destaca su participación en montajes tales como "Top girls", "True West", "Los últimos días de Judas Iscariote", "Equus", "El coleccionista" (actualmente de gira) o la versión de "Historia del zoo" que podemos ver en el Teatro Lara hasta el 4 de Abril.



Esta versión, realizada por Javier Sánchez-Collado y Carlos Martínez Abarca nos propone una nueva visión de este clásico haciendo hincapié en las similitudes entre el futuro imaginado por Orwell y la actualidad, en la que las máquinas nos tienen dominados. En la mayoría de sus montajes denuncian diversas formas de poder que amenazan la libertad, la intimidad y el desarrollo personal y social, por lo que era inevitable que cruzasen sus vidas con el texto de Orwell, en el que estas amenazas son la pieza angular del libro. En esta versión se hace mucho hincapié en la pérdida de la propia identidad, de la libertad individual en favor del supuesto bien común, que a todas luces es una manipulación para alienar a la sociedad.



"Ofrecemos una radical inmersión del público para que el espectador pueda situarse como víctima o cómplice del mundo que contempla.
Winston nos relata su experiencia a través del diario que ha decidido escribir en acto de rebeldía contra el pensamiento impuesto por el Partido. Pero esta narración abre ante nuestros ojos un espectáculo de convención consciente, de juego a vista del espectador.
Estética retro-futurista, recursos escénicos creados en vivo por los actores, que conviven con la tecnología audiovisual instrumentada a través de herramientas en desuso en nuestra sociedad de hoy" cuenta Martínez-Abarca, que ejerce también de director de la obra.




La obra de Orwell fue concebida como una novela de ciencia ficción, pero en estos momentos asusta ver lo cercano a la realidad que se encuentra. Lo que fue escrito como una sociedad del futuro de carácter dictatorial y totalitario, llega a nuestros días como algo muy parecido a la realidad que nos toca vivir. En el libro, esta dictadura alienaba a las personas para que no pensasen, diciendo que no prohibían nada cuando en realidad no dejaban hacer nada que no fuese trabajar y "disfrutar" de las telepantallas, con su minuto de odio incluido para desquitarse de la dura jornada. ¿Es esto tan utópico hoy en día? ¿Estamos tan cerca de 1984 como se deja entrever en determinados momentos de la obra?



Para esta interesante versión del clásico de la ciencia ficción se recurre a cuatro actores, que serán los encargados de interpretar a los peculiares personajes que van apareciendo a lo largo del libro. En su intento por vivir al margen del sistema, Winston Smith (interpretado de forma impecable por Alberto Berzal) va buscando su lugar dentro de lo que él cree que es una resistencia que lucha contra el Gran Hermano. En su búsqueda se enamora de Julia (interpretada por Cristina Arranz), con la que consigue tener su mundo al margen de la realidad que les toca vivir. En su búsqueda por conocer la verdad que existe fuera, contacta con O´Brien (Luis Rallo), que parece ponerle sobre la pista de esa nueva realidad hasta entonces desconocida. 

Durante ese peregrinar en busca de la verdad, Winston va descubriendo a infinidad de peculiares personajes, desde un camarero, un anticuario, un guardia....todos ellos interpretados de forma magistral por José Luis Santar.



Cuatro actores que no dejan de mutar a lo largo de la obra. Berzal sufre la metamorfosis propia de Winston, un personaje atrapado en una realidad de la que quiere escapar. Las muchas vicisitudes a las que se enfrenta a lo largo de la obra le convierten en un ser que no para de evolucionar durante toda la historia, con momentos realmente brillantes, cargados de miedo, angustia, amor y dolor. El resto de actores guardan matices que van mostrando a lo largo de la historia, dejando atrás la frialdad inicial para ser mucho más humanos según avanza el montaje.

Cristina Arranz nos muestra un personaje lleno de pasión, que desde el primer momento vive al límite y sin pensar en las consecuencias de lo que hace. Luis Rallo hace el camino opuesto, comienza con un personaje más humano que se va "apagando" poco a poco. En el caso de José Luis Santar nunca baja el tono, ya que debido a la cantidad de papeles que interpreta siempre tiene que estar "en la cresta".




Este montaje se caracteriza por su puesta en escena retro-futurista, muy bien creada, lo que nos coloca en los tiempos en que fue escrita la obra. La escenografía y la iluminación corren a cargo de Javier Ruiz de Alegría, que hace un auténtico trabajo de orfebrería, en el que se cuida hasta el más mínimo detalle. Otro de los elementos que marcan la obra son las videoescenas, diseñadas por David Blasco, mientras que el sonido corre a cargo de Eduardo Ruiz.




¿Es posible a día de hoy un 1984? ¿Estamos próximos a ser alienados por las máquinas? Somos capaces de discernir lo que son las máquinas de lo que es la realidad? Esta interesante revisión del clásico nos pone todas estas cuestiones en la palestra, una realidad que aterroriza al ser tan cercana a la dictadura que nos cuenta Orwell. Una realidad que nos ahoga, en la que las máquinas cogen más protagonismo a la vez que lo pierden las personas.

"La guerra es la paz, la libertad es la esclavitud, la ignorancia es la fuerza"


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1984
Teatro: Teatro Galileo
Dirección: Calle Galileo 39
Fechas: Jueves a Sábados a las 20:000, Domingos a las 19:00.
Entradas: Desde 11€ en gruposmedia, ticketea, elcorteingles, oferplan. Hasta el 15 de Abril.



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