"Las leyes de la relatividad aplicadas a las relaciones sexuales" en la Sala Intemperie


Las relaciones personales tienen miles de lugares oscuros en los que no queremos adentrarnos. Relaciones de pareja, familiares, de amistad, relaciones que tienen un pasado tenebroso, lugares que no hemos querido habitar, sentimientos que hemos ocultado, arenas movedizas que nos llevan a situaciones límite, ese oscuro lugar donde habitan nuestros miedos y nuestras pasiones más perversas. Estas "leyes de la relatividad" se mueven en ese oscuro mundo de los miedos y las fobias, de las mochilas cargadas por la vida que no conseguimos dejar atrás y nos persigue para arrinconarnos.






El universo de Ramón Paso es un lugar que mezcla los miedos y los sueños, la realidad con la ficción. Historias aparentemente sencillas que vistas desde su óptica transitan lugares insospechados, oscuros, llenos de sombras que nos atenazan y a la vez nos hacen indagar más, buscar que se esconde en ese lugar al que todos pertenecemos. Lugares comunes tratados desde una óptica que los hacen singulares, pero a la vez nos enganchen por la cercanía de la propuesta, sintiéndolos como algo nuestro. 

Paso se ha convertido en uno de los autores de moda de la cartelera madrileña. Tres de sus textos coinciden en estos días en la cartelera, "Reencuentro" (dirigida por Gabriel Olivares), "El síndrome de los agujeros negros" (en su segunda temporada en el Lara) y esta nueva "Las leyes de la relatividad aplicadas a las relaciones sexuales", estas dos últimas dirigidas por él. A esto hay que sumar el éxito cosechado recientemente en el Fernán-Gómez con "Usted tiene ojos de mujer fatal, en radio" con la que colgó el cartel de "no hay billetes", o la pasada temporada con "La ramera de Babilonia" o "Otra noche perfecta", dos piezas impactantes y ácidas, que reflejan a la perfección el "Universo Paso".



La compañía PasoAzorín Teatro ha conseguido crear un teatro muy reconocible, en el que destacan los textos de Ramón Paso y las maravillosas interpretaciones de las siempre geniales Ana Azorín, Elisa Pelayo, Inés Kerzán y Ángela Peirat, consistente estructura que dota a cada montaje de una fisionomía singular, propia de esta compañía que no deja de sorprender con montajes de lo más innovadores, cargados siempre de cierta dosis de crítica social y mucho humor negro. Una delicia acudir a cada nueva propuesta y descubrir el nuevo giro que son capaces de dar a situaciones "cotidianas" que se retuercen hasta sacarle todo el jugo.



Un entramado de historias sin aparente conexión se van entrelazando para configurar una angustiosa trama, en la que cada personaje tiene muchos traumas a los que enfrentarse, una oscura realidad contra la que pelear para poder pasar página y seguir viviendo. Escenas que se van solapando unas con otras para ir completando un gran puzzle en el que todo encaja sin llegar a tener una conexión directa, son simples elementos vertebradores que van haciendo de nexo entre las distintas secuencias.




La primera escena, en la que coexisten dos de las historias de la obra, ya nos muestra a las claras lo que hemos venido a ver. Sexo, humor, violencia, diálogos ingeniosos, pero sobre todo un montaje que se nos muestra inconexo para adquirir su forma definitiva poco a poco. Historias que se muestran de forma simultanea en escena sin llegar a coincidir, sin llegar a tocarse, solapándose entre ellas para dar más ritmo a lo que ya de por si se nos muestra como un torbellino de emociones, un huracán de diálogos aderezado por una escena que habla por si misma sin necesidad del texto. Dos piezas que nos muestran a las claras que tipo de historias vamos a ver.



Personajes angustiados por sus propias vidas que luchan por encontrar su lugar en el mundo. Aturdidos por un mundo que no les deja respirar, que los acorrala poco a poco, buscan escapar de lo establecido para poder ser ellos mismos. Sexo, drogas, adulterio, robos, asesinatos, todo tiene lugar en este cruce de caminos divergentes, de historias con un angustioso inicio y que buscan un plácido final

Como es habitual en las obras de Paso, cada uno de los personajes que transitan sus historias tienen una infinidad de matices, de dobles e incluso triples interpretaciones. Cada uno detallado y creado con tal delicadeza que nos despierta curiosidad como elemento individual fuera del contexto en el que se ubica, son potencialmente personajes de una obra creada por y para ellos. Personas llenas de oscuridad o radiantes de pasión, pero todos y cada uno destilan algo genuino, que les hace especiales.



Los personajes femeninos tienen en la obra de Paso mucho más peso que los masculinos, que brillan por su ausencia o pasan desapercibidos. En este caso, el papel interpretado por Jordi Millán adquiere presencia por si solo, convirtiéndose en uno de los ejes sobre los que se cimienta la obra. Un personaje asustado, acobardado por si mismo, incapaz de mostrar su verdadera identidad, en una continua huida hacia adelante que nos mantiene angustiados en todo momento. 

Junto a él aparecen dos nuevos "fichajes" dentro de las habituales actrices de la compañía: Paula Reyes y Andrea Garriga. Las dos están soberbias en papeles muy distintos, que van cambiando de pelaje según avanza la historia. Garriga muestra su saber hacer con un personaje oscuro, asustado, que necesita el perdón para poder seguir y acabar con lo que le come por dentro. Por su parte, Reyes es un torbellino que destroza todo aquello que encuentra a su paso. Todo fuerza y frescura, destila genio y sensualidad, amor y odio en cada paso que da su personaje hacia el callejón sin salida que es su vida.



Pero sin duda el peso de la obra lo llevan Angela Peirat (sublime), Ana Azorín (camaleónica) e Inés Kerzan (voraz), secundadas por Elisa Pelayo en un papel más secundario. Espléndidas como siempre, muestran dosis de humor desenfrenado mezclado con momentos de angustia vital y geniales peripecias cercanas al teatro del absurdo. Tres personajes que se convierten en los ejes por los que transita la obra, que acelera o se ralentiza al ritmo que marcan estas tres descomunales actrices.



Peirat y Kerzán son personajes antagónicos, pero a la vez complementarios. Peirat pone el toque de locura absurda a todas las escenas en las que aparece, consiguiendo dar un giro más a lo que parecía ya mostrado completamente. Con su fuerza y su vis cómica hace que todo sea divertido, convirtiendo situaciones angustiosas, incluso trágicas, en pura comedia desternillante. Una cómica de los pies a la cabeza que con su sola presencia consigue sacarnos de la angustia de determinadas escenas para volver al lado divertido de la vida.


Por su parte Kerzán da un auténtico recital de angustias, miedos, ataques de cólera y momentos de pánico, en una de las interpretaciones más redondas que le he visto hasta la fecha. Un ser angustiado que se carga con una coraza para no demostrar todo el dolor que tiene en su interior, cobijándose en su cazadora de cuero de tía dura y en las drogas para poder evadirse de un mundo al que no quiere pertenecer.





Entre tanto, los personajes de Ana Azorín y Elisa Pelayo mantienen en todo momento la unión entre las distintas historias, con apariciones en escena para caminar en paralelo al discurrir de la historia. La camaleónica y genuina Azorín nos deleita con un personaje a su medida, que durante toda la obra va ocultando quien es en realidad, para poder hacer lo que le viene en gana en cada momento. 

Pelayo es en esta obra un personaje oscuro, muy alejado de su apariencia y voz angelicales. Una mujer misteriosa que en apariencia se dedica a cuidarse, pero que tiene un lado oscuro que nos hará cambiar por completo su idea sobre ella.



Ramón Paso lo ha vuelto a hacer, ha creado una historia de amores y miedos, de odios y de esperanzas, de historias cotidianas vistas desde el prisma de la originalidad, en el que cada momento por corriente que parezca puede contener una gran historia cargada de personajes intrigantes. Para quienes les gusta el teatro que te llega dentro, aquel que impregna cada escena de verdad, saldrán encantados de esta obra, incluso necesitarán una segunda visualización para apreciar cada detalle de todos y cada uno de los personajes que habitan este peculiar universo.


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Las leyes de la relatividad aplicadas a las relaciones sexuales
Teatro: Sala intemperie
Dirección: Calle Velarde 15
Fechas: Viernes y Sábados 20:15, Domingos a las 19:15.
Entradas: Desde 13€ en Intemperie. Hasta el 18 de Marzo.


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