Teatro: "Unamuno, venceréis pero no convenceréis" en Teatro Abadía


Estas lapidarias palabras que Unamuno pronunció en el paraninfo Universidad de Salamanca, fueron un presagio de lo que estaba por ocurrir en nuestro país, y el comienzo del fin del escritor, que tras ese día se recluyó en su casa. Un día histórico que sirve de punto de partida para desarrollar una historia basada en poemas y cartas del autor vasco, en el que se habla de sus ideas políticas, su visión de su país en aquellos días y de su apoyo (al menos en un primer momento) al levantamiento de los nacionales.



Corrían los primeros meses tras el alzamiento franquista, cuando en la celebración del "día de la raza" (actualmente día de la hispanidad) el 12 de Octubre de 1936, se inauguraba el curso académico en la Universidad de Salamanca con un acto plagado de falangista y en el que Unamuno (rector de la Universidad en aquella época) presidía el acto. Tras unas incendiarias palabras del general Millán Astray (fundador de la legión), Unamuno toma la palabra para criticar la rebelión de los militares contra el gobierno de la República.

"Éste es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho".



Tras estas incendiarias palabras (más sabiendo que el público era mayoritariamente formado por falangistas uniformados) el público increpó al escritor hasta el punto de que la mismísima Carmen Polo (mujer de Franco) tuvo que cogerle del brazo para poder salir de allí y acompañarle a su casa. Días después fue destituido como concejal del ayuntamiento y como rector de la Universidad. El 22 de Octubre el propio dictador firma la orden de arresto domiciliario para el intelectual, que fallecerá meses después en su vivienda mientras seguía arrestado.


Este montaje, que con un brillante juego de espejos y giros, nos traslada a esos últimos años del autor vasco y a la conversación que mantiene con el actor que va a interpretarle. En una especie de testamento de sus últimos días, nos va contando como fueron aquellos convulsos primeros meses de la contienda civil (y últimos de su vida) en los que fue repudiado tanto por republicanos como por nacionales. Basado en cartas y poemas del propio Unamuno, el texto nos narra su angustia por el ostracismo al que fue condenado (destituido de rector, de concejal, viudo y rechazado) "español desterrado en España", en unos últimos meses de reclusión, de soledad, el tiempo para "desnacer".



Nadie mejor que el gran José Luis Gómez (miembro de la RAE) para interpretar y dirigir (junto a Carl Fillion) este intimista monólogo sobre la historia reciente de nuestro país, de la mano del máximo exponente de la generación del 98. Este espectáculo nos muestra su inquietud del por la Memoria Histórica y su compromiso con el valor que entraña la lengua española

Con este montaje el Teatro Abadía y Jose Luis Gómez vuelven sobre la vida de un personaje muy importante de nuestro país, relacionado con la Guerra Civil, como ya ocurrió en uno de los trabajos más recordados del actor "Azaña, una pasión española" que se repondrá en el mes de Marzo en este teatro.



En esta coproducción del Teatro Abadía y la Universidad de Salamanca (dentro de la conmemoración del VIII centenario de la Universidad más antigua de España), Jose Luis Gómez saca todo su repertorio interpretativo para dar una auténtica lección. Con un ritmo pausado y tranquilo, Gómez se disocia en Unamuno y el actor que lo interpreta, dando dos visiones muy distintas de un mismo acontecimiento, en un interesante duelo consigo mismo, en el que hace de juez y verdugo, de abogado y acusado. Uno de los mayores talentos de nuestra escena despliega aquí todo su potencial para demostrar que a la verdad se puede llegar desde muchos lugares.



En un asombroso juego de proyecciones y reflejos, los personajes se entrevistan desde la distancia que les otorgan los más de ochenta años transcurridos. El actor intenta comprender la forma de actuar del autor, mientras este se mantiene firme en sus ideas, explicando los motivos por los que actuó de determinada manera en cada momento. El actor, llegando por momentos a ser inquisidor, ataca al intelectual, o más bien desea conocer que le llevó a ir en contra de sus ideas (era un hombre profundamente de izquierdas) en un determinado momento, algo que lo tiene desconcertado. Un interesante y brillante diálogo que nos muestra como fueron los momentos previos y los primeros meses de la Guerra Civil.



Además de como un interesante montaje teatral, esta pieza ayuda a recordar lo que hemos sido, a refrescar nuestra historia reciente. El recordar nuestro pasado es siempre un ejercicio necesario, la memoria histórica es necesaria, debemos reflexionar sobre el reconocimiento al pasado, el porque no es "políticamente correcto" seguir contando y recordando lo que pasó en aquellos oscuros años. 

El teatro, dentro de su compromiso con la Memoria, pone a la disposición de los asistentes el poder adquirir dos recientes publicaciones sobre Unamuno, mientras en el ambigú se proyectarán datos y reflexiones sobre la memoria, lo que da un mayor recorrido al espectáculo.



El maravilloso texto de Pollux Hernúñez sabe colocar a cada uno de los dos personajes contra las cuerdas de una verdad que azotó nuestro país en aquellos años. Ambos se ven cara a cara con una verdad que les angustia, que les hace recapacitar sobre la República, la Guerra Civil y sus ideales. Este maravilloso juego de duplicidad de personajes en escena es un precioso juego de prestidigitador de Carl Fillion y Eduardo Moreno, responsables de una escenografía tan sencilla como imaginativa.


Con este tipo de montajes nos reconciliamos con el teatro como herramienta para educar sobre la Historia, como elemento necesario a la hora de transmitir lo que pasó en determinados momentos convulsos. Esta historia, además de centrarse en la figura del emblema de la generación del 98, es una reflexión sobre nuestras vidas, sobre lo ocurrido en este país en aquellos años, sobre nuestra Historia, tan ignorada y tan vilipendiada. 
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Unamuno: Venceréis pero no convenceréis
Teatro: Teatros Abadía
Dirección: Calle Fernández de los Ríos 42
Fechas: Miércoles a Sábados a las 20:30, Domingos a las 19:30.
Entradas: Desde 19€ en TeatroAbadia. Hasta el 4 de Marzo.


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