Teatro: "Las tres hermanas. Deconstructing Chéjov"

Cuando a día de hoy decimos frases como "la Shakira de los 2000 era mejor" o "ya no se hacen series de dibujos como las de antes", no hacemos más que repetirnos a nosotros mismos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Nuestra incapacidad de adaptarnos al presente nos hace añorar un pasado que cada vez cuesta más asumir que no volverá. Lo mismo que "sufrimos" nosotros, lo sienten las hermanas Prózorov con una pequeña diferencia: mientras que nosotros queremos que vuelva la Shakira de Servicio de lavandería, ellas quieren volver a su adorada y burguesa vida de Moscú.



Son miles las veces que se ha representado el texto de Chéjov sobre un escenario. La primera vez fue en 1901, un año después de su publicación. Los motivos por los que la obra se sigue poniendo en pie son evidentes: es un drama coral femenino que responde a un convulso contexto histórico y a la vez un regalo como la copa de un pino para sus intérpretes, ya que la construcción de personajes es admirable, aunque en este caso sea una "deconstrucción".




El Deconstructing Chéjov del título no es una deconstrucción del relato original, ni de los personajes, sino una alteración de la forma narativa, de manera que las tres hermanas sostienen toda la obra y se suprimen personajes como Andréi, el cuarto hermano. A su vez, se rompe la línea temporal y hay un juego temporal que hace que vivamos continuas rupturas emocionales.

En Las tres hermanas nadie va a encontrar sorpresas argumentales o nuevos giros respecto a la obra original, pero sí que verá una propuesta escenográfica muy curiosa que juega mucho con el espacio off y una escenografía simbólica perfecta (obra de Mireia Trias) para marcar que las protagonistas están atrapadas en el tiempo. 




La cercanía de la Sala Jardiel Poncela del Teatro  Fernán Gómez también enriquece esta experiencia, ya que esta es una obra de actuaciones de primera que hay que vivir lo más cerca posible. La química que consigue el director Raimon Molins entre las 3 actrices es de sobresaliente, sobre todo por la dificultad de no ser un montaje lineal y hacer que cada escena requiera un personaje en un estado de ánimo que rompe con la anterior escena.

Otra problemática que tienen estas obras tan enfocadas al trabajo actoral es que necesitas que todos los intérpretes estén al mismo nivel y en el caso de Mireia Trias, Marta Domingo y Patricia Mendoza, están muy equilibradas. Se nota que son 3 actrices con tablas o como diría Paquita Salas, "que tienen cursos".




Como toda buena adaptación, cuando finaliza aprendes varias cosas. En el caso de Las tres hermanas he extraído que debemos ser capaz de dejar a un lado el pasado; no pensar en el presente que nos ha tocado vivir, aunque tu vida sea una mierda azarosa; y al igual que las hermanas consiguen sobreponerse a las circunstancias y aceptan que Moscú es un sueño idealizado, tendré que volver a escuchar lo nuevo de Shakira sin decir "me gustaba más cuando cantaba Ciega, sordomuda".



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Las tres hermanas
Teatro: Teatro Fernán Gómez
Dirección: Plaza de Colón, 4
Fechas: 23, 24 y 25 de febrero 
Entradas: desde 13€ en Teatro Fernán Gómez




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