Teatro: "Hablar por hablar" en Teatro Bellas Artes

Hace ya 27 años entraba en antena por primera vez el programa radiofónico "Hablar por hablar" que sin duda ya forma parte de nuestra historia y de nuestros hogares. Un programa de radio centrado en la participación de los oyentes. Un teléfono, la palabra y la escucha se convierten cada noche en los máximos protagonistas de un espacio dedicado a tratar la realidad de las personas, esas que merodean la noche, que necesitan alguien al que contar su historia.




El programa tiene líneas telefónicas abiertas a los oyentes, comienza pasados unos minutos de la 1:30  y finaliza a las 4:30 de la madrugada. En el programa se dan cita historias íntimas y personales, personas que podríamos ser cualquiera de nosotros, que buscan una respuesta y sólo llegará a través de otra llamada o por medio de los "chatines". Si los oyentes son la parte más esencial del programa, los "chatines" son aquellos oyentes espontáneos que amenizan con sus comentarios las historias que se cuentan, y que pueden ir desde un mero chascarrillo hasta marcar un camino a seguir, e incluso dar una solución a la historia que se plantea.



Miguel de Unamuno creó en nuestro imaginario colectivo el concepto de intrahistoria, más allá de la historia oficial, de los titulares de prensa, existe también todo aquello que no publicaban los periódicos. Todo aquello que está en la sombra, algunos autores lo definieron como "las gentes sin historia". Sobre esta premisa en la que Unamuno reflexionaba, este longevo programa lo visibiliza y hace latente.

El equipo del programa ha hecho que la intrahistoria continúe siendo motor de cambio, que se reconozca y conozca la oralidad y las historias de la vida, más allá de los grandes titulares y fuera de cualquier tipo de sensacionalismo.



Este montaje teatral se plantea por tanto como una apuesta arriesgada, no es fácil llevar algo tan real como la radio al escenario. Fernando Sánchez-Cabezudo siempre ha contado historias, realidades, historias pequeñas y cercanas y en este caso ha sabido dirigir y adaptar de modo insuperable esta dramaturgia, uniendo todas estas historias. Una dramaturgia inspirada en las historias de los oyentes del programa, plasmadas algunas de ellas en el libro de Macarena Berlín y con la adaptación de textos del libro de Mara Torres.



Han colaborado en este montaje cinco prestigiosos dramaturgos, como son Juan Cavestany, Yolanda García Serrano, Anna R. Costa, Juan Carlos Rubio y Alfredo Sanzol, siendo capaces de mostrar lo que ocurre al otro lado del teléfono más allá de la llamada, dando vida a las historias de personas anónimas. Han hecho posible crear una puesta en escena respetuosa y cálida con los oyentes, quienes podríamos ser nosotros mismos, podría ser la historia de cualquier persona que se encuentre entre el público.

Todo esto no sería posible sin un elenco de la talla de Antonio Gil, Ángeles Martín, Samuel Viyuela González, Carolina Yuste y Pepa Zaragoza, que interpretan veinte vidas, veinte soledades, veinte formas de contar historias y experiencias donde las palabras son igual de importantes que los silencios, en un trabajo escénico impecable, en el que cada personaje será completamente diferente al anterior.



El trabajo previo que realiza el actor antes de subir a escena parece que lo hubieran realizado con los veinte personajes, es como si hubiesen vivido sus vidas y podido empatizar con cada uno de ellos a tal punto que no parecen interpretar un papel, sino contar su propia historia. Una puesta en escena a la altura de los seres humanos a los que dan voz. Una verdad en cada uno de los personajes que nos hace apropiarnos de ellos, hacerlos nuestros, para poder sentir y vivir cada una de sus historias como propias.



Pepa Zaragoza ("Vida de Galileo", "Rinoceronte"), en el papel de una de las locutoras del programa, en un baile perfecto de luces, sombras y sonidos acompañada únicamente de la palabra y la voz, es realmente sobrecogedora, como ocurre cada noche que sintonizamos el programa. La presencia escénica y la complicidad de Ángeles Martín ("Búffalo") y Antonio Gil ("Shake", "Agosto") llenando el escenario con cada entrada, o la dulzura y emotividad que desprenden Samuel Viyuela ("Don Gil de las calzas verdes"),  y Carolina Yuste ("César y Cleopatra"), hacen de esta una obra imprescindible.




Las carencias, los miedos, pero también la solidaridad, la ayuda al otro, son elementos claves en los que se sustenta este programa que intenta sacar a la luz la verdad de las personas. Sabernos todos como uno, la idea de no estar solos en el mundo, saber que alguien te escucha, o que la persona que cuenta su historia es como tu. Todos los valores humanos que solo unos cuantos oyentes, mediante una llamada, son capaces de poner en común, se muestran en escena.




Pero no solo las historias de los oyentes, dentro del programa de radio del que ya formamos parte, también veremos lo que sucede dentro del estudio y las vidas que, aunque no siempre gratas de las presentadoras, muestran cómo viven por y para el oyente. Locutoras que dejan a un lado su vida personal y sus sentimientos para intentar empatizar con el oyente, ayudar a las personas a contar su vida, a quitarse un peso de encima, a desnudarse a través de las ondas.




Para mantener la sobriedad de la propuesta, una historia que habla sobre teatro debe ser lo más austera (visualmente hablando) que se pueda. Por ello el vestuario, sencillo como no podría ser de otro modo, en perfecta simultaneidad con las historias relatadas, son diseñados bajo el paraguas de Laura Renau, intentando mostrar la verdad de los personajes desde su indumentaria, pero a la vez no queriendo mostrar nada que no enseñen sus palabras (algo básico en radio).


Una labor técnica sublime encabezada por Eduardo Moreno, con un decorado que en principio  parecía ofrecer pocas posibilidades y es capaz a lo largo de la obra situarte en diferentes espacios. Indispensable mencionar a Vicente Miras, encargado de la música (siempre tan presente en las ondas) y a David Picazo, que con la iluminación nos crea ese ambiente nocturno tan inquietante y bucólico, que nos adentra con sus luces y sombras en una noria de sensaciones y nos sumergen en la oscuridad de la noche.





Una obra que se antoja imprescindible, que nos acerca a nuestro yo más humano, que nos ayuda a conectarnos con el otro y a reconocernos unos a otros como iguales. Una historia tan real como la vida misma.

Las historias no se las cuento porque les aseguro que les encantará descubrirlas a ustedes mismos cuando se sientan partícipes de "Hablar por hablar". Tendrán necesidad de escuchar. No se pierdan esta puesta en escena íntima y pequeña pero a la vez tan grande y conmovedora. Se reirán mucho, se emocionarán y vivirán en directo la sensación de estar en el propio programa, en la intensidad de la noche.

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Hablar por hablar
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2
Fechas: Miércoles, Jueves y Viernes a las 20:30, Sábados 19:00 y 21:30, Domingos a las 19:00
Entradas: Desde 9€ en BellasArtes, ticketea, atrapalo. Hasta el 18 de Febrero


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