Teatro: "Viaje al Parnaso, el talent show" en el Teatro Lara


Si mencionamos que los talent shows están de moda hoy en el mundo televisivo estamos diciendo una obviedad, pero si pensamos en asistir a uno de estos programas sentado en una butaca de una sala de teatro, la situación se torna harto innovadora y atractiva, sobre todo si se nos garantiza pasar un rato estupendo cargado de risas y participando como público al concurso. Y si además este talent nos traslada a la época del Barroco español, a la segunda parte del Siglo de Oro, el resultado es de máxima originalidad. Esta es la propuesta de la que podemos disfrutar estos días a cargo de la compañía La Farsa Barro-K en la sala Lola Membrives (sala off) del teatro Lara.


El parnaso es, según la RAE, el conjunto de todos los poetas, o de los de un pueblo o tiempo determinado, lo que ejemplifica perfectamente esta obra.
Una azafata y un regidor, que resulta ser nada menos que el director y co dramaturgo de la pieza, nos dan la bienvenida a la sala, como si de un plató de televisión se tratara, y un guarda de seguridad, ya ambientado en el siglo XVII, realizará una primera toma de contacto con el público antes de empezar el espectáculo, rompiendo la cuarta pared y dejando claro que éste tomará un papel muy importante en el transcurso del mismo.
Y, entonces, cuando ya todos los espectadores han tomado asiento, comienza el show, presentado por el casi desconocido Miguel de Cervantes que, pudiendo ser uno de los propios concursantes debido al asunto que mueve el programa, queda “relegado” a papel de presentador por ser un dramaturgo poco prolífico al haber escrito poco más que el Quijote, casi nada.


Mediante una serie de pruebas, el talent busca descubrir las aptitudes y habilidades del candidato idóneo, que será nombrado ganador del concurso y cuyo premio será, nada más y nada menos, que ocupar el cargo de próximo Ministro de Cultura de España, nombrado por el mismísimo rey Felipe X que, interpretado en una colaboración especial, y ante la cámara, por Edu Soto, demuestra que nos encontramos ante un espectáculo digno de ver.
Y ¿qué hay de un concurso sin concursantes? Dado que ni Quevedo ni Góngora, con su antológica rivalidad, parecen estar disponibles a pesar de aparecer en escena, ¿por qué no contar con Calderón de la Barca, Tirso de Molina y Lope de Vega? ¿Hay alguna duda de que la competencia en la genialidad de estos tres insignes personajes está asegurada con semejante plantel? Pues… ¡que comience el espectáculo!


Los tres conocidísimos escritores y poetas se ven enfrentados en una serie de pruebas que pondrán en juego su ingenio como dramaturgos y creadores con sus perfiles claramente diferenciados, pasando del religioso y caritativo Tirso, que resulta ser el revolucionario que quiere cambiar el sistema mediante el activismo y protesta social, al seductor y narcisista Lope, con una visión más mercantilista y cuyos intereses parecen estar más orientados a las faldas que a la cultura y al genial y prolífico Calderón, con su visión más filosófica e idealista de la cultura y no por ello carente de las trampas políticas a las que estamos acostumbrados en este país. 
Durante el transcurso del programa y en los diferentes retos a los que se enfrentan, también tendrán que demostrar su poder de seducción, su destreza con las armas y todos los valores que sería deseable que tuviera cualquier escritor de la época que se preciara. La extravagancia se hace fuerte en alguno de esos momentos en los que, con la inestimable colaboración del respetable y guiadas en todo momento por el gran Miguel, ayudado por una moderna azafata, se irá alzando uno u otro candidato como el favorito a ganar  el concurso, premio que, como ocurre en la mayoría de los talents, correrá a cargo del público. Pero habrá que esperar al final para descubrir cuál de los tres talentosos dramaturgos se hace con dicho cargo. Mientras tanto, solo les queda el apoyo incondicional de su público, el que, cada uno, con sus argumentos y argucias, consiga convencer, y el inestimable aliento, desde su Inglaterra natal, del fabuloso Shakespeare, en otra colaboración ante la cámara a cargo de Fernando de Luxán.


A todo lo ya comentado, se une la exquisita música en directo a cargo de Luis Martínez Campo que, con varios instrumentos, recrea la música del programa en diferentes momentos dándole el punto extra que toda obra con música en vivo posee.
Spots publicitarios, entrevistas televisivas, bailes, rap, hiphop y la importante participación del público, todo ello enmarcado en una escenografía muy dorada, como el siglo, y un vestuario, que a mi humilde parecer, se queda un poco corto con respecto al resto del espectáculo, hacen de Viaje al Parnaso una entretenida comedia apta para todos los públicos y recomendable para soltar unas risas.

La dirección, como ya se anticipaba, corre a cargo de Antonio della Casa, que además es coautor de la pieza y que nos da la bienvenida a la sala metido en el papel de regidor, haciendo su aparición también como Quevedo. Su experiencia como director, pero también en la interpretación y dramaturgia, es amplia pues cuenta con más de 10 años de éxitos a sus espaldas. Es el fundador de la compañía La Farsa Barro-K.

Juan Carlos Puerta, al que podemos ver en largometrajes como El Laberinto del Fauno y o Alariste, es otro de los dramaturgos, y encarna, como maestro de ceremonias, al gran Miguel de Cervantes. A ritmo de poeta, el manco de Lepanto irá introduciendo las distintas fases del concurso con cierta acritud provocada, quizás, por no poder participar del mismo, actitud que irá in crescendo a lo largo de la obra espoleado por las constantes interrupciones de la dirección.
Pedro de Morales nos demuestra que la vida es sueño y que los sueños, sueños son. Interpeta, junto al papel de Calderón, al que da vida con maestría y fuerza, el de guarda de seguridad. Con su actitud extrovertida en ambos papeles es el más cercano al público deleitándolo con su saber hacer y su facilidad para sacar una sonrisa entre butacas.
Óscar del Pozo se introduce en la piel del galán Lope de Vega. Su poder de seducción y convencimiento del público hacen que, a priori, sea al favorito en las encuestas para ganar el concurso, además, su verborrea y destreza con las armas le dan unos puntos extra. Óscar se sale en su papel de Lope y si no, que se lo pregunten al público femenino.
Tirso de Molina es interpretado por Jorge de las Heras, fundador de la sala La Escalera de Jacob, posición que ha alternado con la dirección e interpretación en diversas compañías nacionales. Como Tirso, Jorge se mete al público en el bolsillo a ritmo de rap y con sus argumentos revolucionarios para la consecución del puesto de Ministro de Cultura.



Por último, Isabel Montijano es la azafata que ayuda a Cervantes a presentar el show. Es extrovertida, con el típico perfil de azafata siempre sonriente y un poco tonta, aunque Isabel nos demuestra, en su interpretación de algún otro papel, su camaleonismo en escena.
No hay que olvidar la importante participación de Luis Martínez Campo que, si bien, como ya se ha dicho, está más a la música que a otras cosas, también se despega de su asiento para interactuar como actor ante el público.
Y con esta mezcla, sólo queda animar al amante del teatro de comedia a acercarse el Teatro Lara e introducirse entre el público de este talent y disfrutar con el trabajo de este elenco que hará las delicias de los que acepten esta entretenida propuesta.







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Viaje al Parnaso
Teatro: Lara
Dirección: Corredera Baja de San Pablo 15
Fechas: Jueves a las 20:15
Entradas: Desde 12 € en Teatro LaraAtrápaloTicketea. Hasta el 18 de enero.