Teatro: "La historia del zoo" en el Teatro Lara

Dos personajes, un parque, un banco del Central Park neoyorquino y una conversación entre un hombre de educadas formas y correcto en el quehacer diario que acude cada domingo a leer y abstraerse, y un segundo hombre que acude al parque y solicita conversación al primero, aunque parece un hombre enajenado... La historia se atisbaría sencilla, pero les adelanto que no será para nada así...





Edward Albee escribía a finales de los años cincuenta "Historia del zoo", una historia con unos patrones sencillos pero una brutal carga filosófica y existencial. Mostrando la absoluta incapacidad para comunicarse, para expresar los miedos, las frustraciones de los dos personajes. Albee, cercano al teatro del absurdo pero ya con la generación Beat en marcha, plasma un mundo estadounidense profundamente enloquecido, una crítica rebelde a la sociedad de su tiempo. Intenta hacer ver lo incontrolables que pueden ser las personas, lo fuera de nosotros que podemos llegar a estar en un momento determinado, como una tranquila tarde de domingo puede acabar de la peor manera...




De la mano del afamado director José Carlos Plaza, Premio Nacional de Teatro, consiguen fundamentar estos valores, darles justificación en cada movimiento mucho más allá del texto propuesto por Albee. Plaza no dirige una crítica a la sociedad o al sistema, se torna más bien en la dirección de un desgarro, araña la conciencia y desnuda el alma para gritar y contarnos como el ser humano es, efectivamente, un ser al borde de lo inhumano, por su incapacidad para sentir y su facilidad para conformarse.



Jerry, interpretado por Carlos Martínez-Abarca, se convierte en una correa de transmisión entre el director y el público, en una actuación que va más allá de lo sublime, con cada gesto, con cada palabra, nos quiere sugerir algo nuevo. Un continuo flujo de emociones que dejan al público expectante queriendo entender cada mirada, ya que si bien es un personaje enajenado, es un poco parte de cada uno de nosotros mismos. Su buen hacer toma máximo esplendor cuando es capaz de llevar hasta el límite a Peter, personaje interpretado por Javier Ruiz de Alegría e igual de ínclito que su compañero, ya que sabe acompañarle a la perfección en un carrusel de emociones que van de la risa al llanto exasperado, convirtiendo a su esencia en una tortuosa indefinición de sensaciones, en las que el destino de ambos parece no tener un fin concreto y todo se desencadenará en un inefable y misterioso final, como lo es la obra en si.


Mientras tanto, en el patio de butacas, el público se encuentra expectante en todo momento y no deja indiferente a ninguno de los asistentes que se ven de algún modo reflejados en los dos personajes. Ambos han conseguido conectar con el espectador y se siente la tensión y la rabia entre el público. Cada gesto de Carlos Martínez-Abarca es un revulsivo para el público, donde el actor pone más que el alma en escena. Un trabajo sublime y apasionado al que acompaña perfectamente Javier Diez Alegría, que es en ocasiones el contrapunto, pero que sabe guardar un perfecto segundo plano en los soliloquios de Jerry.



Según transcurre la función, los personajes son cada vez más humanos, más cercanos, los actores y el público son ya un todo constante. Pero como la vida está llena de momentos en los que la sinrazón se apodera de nosotros, justo en el momento en el que parecía que la relación entre los dos personajes estaba llegando a buen puerto, todo estalla por los aires. Cada uno se ve abocado a defender su propia parcela, caiga quien caiga, lo que llevará a un desenlace de lo más impactante y sorprendente.



Pero "Historia del zoo" es mucho más que la relación, más o menos extraña, de dos hombres que cruzan sus caminos en un momento determinado de sus vidas. Es el reflejo de una sociedad que huye de la confianza en los desconocidos, que recela de todo aquello que no conocemos, que guarda lo suyo como oro en paño, sin mirar nunca por el prójimo, una sociedad abocada a una pelea constante por el que está en un lugar y el que quiere llegar a él. La lucha encarnizada por conseguir una pequeña parcela que nos de seguridad frente al prójimo.


Un encuentro maravilloso con nuestra propia existencia, que nos hará reflexionar sobre la sociedad que construimos, pero más aún de nosotros mismos. Da que pensar que más de medio siglo después las personas se hayan ido refugiando aún más en si mismas, mostrando solo aquello que quieren que veamos, mientras en nuestro interior sigue cabalgando el animal que lucha por salir. 
En una sociedad cada vez más inhumana es muy conveniente este tipo de relatos en los que se reflexiona sobre la naturaleza humana, sus miedos, sus instintos y las relaciones entre nosotros. Una moraleja que deja muchos interrogantes sobre lo que somos, pero sobre todo deja entrever de forma inquietante como cada vez tenemos menos empatía por el prójimo, viviendo solo en busca de nuestro propio bienestar.
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La historia del Zoo
Teatro: Teatro Lara
Dirección: Calle Corredera de San Pablo 15
Fechas: Miércoles a las 20:15.
Entradas: Desde 12€ en teatrolara, taquilla.com, . Hasta el 4 de Abril.
Fotografías: Antonio Castro.