Teatro: ¿Fin? en Nave 73


Los finales siempre son complicados, relaciones que han cogido una velocidad de crucero que nos aboca a una rutina al más puro estilo de "Atrapado en el tiempo". Relaciones que no sabemos como acabar, pero que no queremos continuar, espirales tóxicas que sacan lo peor de uno mismo. Pero hay ocasiones en las que el destino nos da una nueva expectativa de nosotros mismos, que la vida nos da una segunda oportunidad, una "vida extra", un empezar de cero. Es en este preciso momento en el que todo vuelve a estar de nuestro lado, el cuaderno está en blanco y es hora de volver a escribir nuestra historia.




Chandelier Teatro son los encargados de producir este interesante texto de Nacho Redondo (que también protagoniza), a mitad de camino entre una historia apocalíptica y una historia de últimas oportunidades, con el picante justo que le da a todo texto la existencia de un triángulo amoroso. Redondo a participado en casi una veintena de cortos, más de una decena de microteatros y varias webseries, pero su espaldarazo definitivo lo dio con "Una noche como aquella", que también escribió y protagonizó. En este segundo trabajo como autor y protagonista, vuelve a indagar en las relaciones de pareja, en los tríos y en las relaciones que penden de un hilo, incluso cuando este ya se ha partido.



Tras el éxito de su primera aventura como autor, Redondo se pone en manos del director David Planell para llevar a cabo este proyecto que estuvo parado varios años. Redondo tuvo un borrador escrito y metido en un cajón durante mucho tiempo, hasta que consiguió saber hacia donde quería que se encaminase la historia y lo que necesitaba contar en ella. Tras este largo proceso creativo acude a Planell para que tome las riendas de la obra, un veterano y experto autor que ha trabajado en televisión, teatro (autor y director de obras como "Bazar", "El día que Chejov bailó con Elvis" o "Mi última noche con Sara") y cine (fue nominado al Goya por la dirección de "La vergüenza").



La historia nos habla de sentimientos y de miedos, pero también de la necesidad que tenemos los seres humanos a estar acompañados. Esta huida hacia adelante nos muestra a una pareja que no quiere seguir con su relación pero que tampoco quieren estar solos. El propio Nacho Redondo y Silvia Vacas se meten en la piel de esta pareja al borde del abismo de sus propias vidas. Relaciones agotadas por el uso, por la rutina, desgastadas por la monotonía, que acaban por hacer más daño que el que puede generar el abandono. Las nuevas oportunidades, el volver a empezar de cero, las excusas que nos mantienen en la rueda de la rutina, aunque para ello perdamos parte de nuestra propia esencia.




Silvia Vacas ha quedado en la memoria de todos los que pudimos disfrutar de la maravillosa e impactante "Brotada", obra en la que desplegó toda su rabia y su fuerza como actriz. Esta interpretación es más comedida, aunque cargada de la sensualidad que también tenía su anterior trabajo. Precisa y punzante, la actriz va serpenteando en un papel que varía mucho de actitud a lo largo de la obra. De gran carga dramática, el papel obliga a la actriz a sacar lo mejor de ella, con momentos en los que se muestra aterrada, extasiada o asustada, siempre en un tono general de intranquilidad, de mantenerse alerta ante todo lo que le rodea.



Jorge (Redondo) y Alicia (Vacas) comienzan la obra por el final de su relación. Es una relación que lleva muchos años varada en la rutina, que no va a ningún lugar. Pero en el momento en que, por fín, han conseguido tomar esa decisión, el destino les juega una mala pasada que les obliga a cambiar sus planes. Sin saber por qué razón, todo el resto de las personas han desaparecido. Sus madres, sus amigos, nadie contesta al teléfono, las redes sociales han quedado en punto muerto, el mundo que conocían ha desaparecido para darles una nueva oportunidad de empezar de cero.


La nueva situación, que les coloca como los únicos seres humanos vivos, les hace recapacitar sobre su relación (no se sabe si por convencimiento o por miedo a la soledad). Una realidad que les sitúa en el borde mismo del abismo, son los dioses de un mundo en el que no hay nada, solo ellos dos para disfrutar de las cosas, pero también para echar de menos todo lo que esa otra persona no le ofrece. Una vida que puede transcurrir en una opulencia con la que se pueden divertir en un primer momento, pero que acaba por dar más angustia y dolor por la falta de todo lo demás. 

Ante esta situación extrema, ambos reaccionan de manera distinta, ella se centra en su faceta de artista, mientras él se dedica a recorrer la ciudad descubriendo todo aquello a lo que no podía acceder antes. Las situaciones cómicas se mezclan con las dramáticas, para dar un cóctel explosivo en el que la tensión entre ellos hace la convivencia bastante complicada....




Pero todo cambia con la aparición (vía facebook) de una tercera persona viva. Lo que en un primer momento se ve como una amenaza, sobre todo por parte de Jorge, se convierte en pieza fundamental en la vida de la pareja, aportando ese picante que les faltaba en sus vidas. La aparición de este nuevo personaje ( interpretado por Álex Martín) cambia el rumbo de la historia y, en cierta manera, el tono general de la obra. La relación de pareja pasa a convertirse en trío, con todo lo que ella conlleva. El picante que les faltaba a sus vidas ha llegado para quedarse, cambiando por completo la manera de actuar de los dos, convirtiendo al vouyer en un miembro más de la relación.



Esta nueva situación vuelve a desencadenar todas las miserias que la relación había guardado durante su etapa como únicos supervivientes. La existencia de más gente revitaliza las rencillas que en un momento les había hecho dejar la relación, pero a pesar de todo quieren seguir intentando ser felices juntos, tener siempre al otro al lado, volver a intentar ser felices por enésima vez, cueste lo que cueste. Los sentimientos que afloran por parte de la pareja hacia el tercero en discordia, hace que salgan a la luz reproches de otras épocas, mentiras que se habían ocultado o sentimientos sobre el otro que nunca se habían atrevido a decir....





Pero la "moraleja" de la historia debe ser mucho más profunda que todo eso. Debe hacernos ver la necesidad de vivir, con o sin alguien al lado. Estos personajes se cargan de razones (muchas de ellas artificiales o tópicas) para seguir en un bucle en el que se han convertido sus vidas, por miedo a estar solos, por miedo a no tener alguien cerca, aunque esa persona sea tóxica para nosotros.
La obra juega con la comedia de la situación límite que plantea, para hablar de temas trascendentales sobre las relaciones de pareja y sobre los miedos de las personas. Una interesante propuesta muy bien tratada, que nos dejará un poso que nos hará pensar sobre nuestra posición ante todo lo que trata...
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¿FIN?
Teatro: Nave 73
Dirección: Calle Palos de la Frontera 5
Fechas: Sábados 22:30
Entradas: Desde 12€ en nave73, atrapalo. Hasta el 27 de Enero


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