miércoles, 6 de diciembre de 2017

Teatro: "La Gibraltareña" en el Teatro Bellas Artes

La vida es un difícil camino que en ocasiones nos lleva hacia lugares a los que nunca quisimos ir. Este arduo recorrido, lleno de piedras y obstáculos, va moldeando nuestra personalidad, pero a la vez nos va encaminando (o en algunos casos acorralando) hacia realidades que distan mucho de lo que habíamos soñado, vidas que se van torciendo poco a poco, sin darnos cuenta, hasta llevarnos a un callejón sin salida del que no podemos escapar



La historia de la Gibraltareña es una de esas vidas que por distintas circunstancias se ven abocadas a lugares que nunca pensó transitar. Esta mujer comienza casi sin darse cuenta y empujada por las circunstancias familiares, a ejercer la prostitución. Un oficio que ejerce sin pudor, sin pena, sin dolor, transmitiendo sus ganas de vivir y ser feliz, su alegría ante la vida, haciendo de cada cliente un momento "especial". Esta mujer alegre y vigorosa, toma la realidad de su vida por los cuernos y la afronta con naturalidad y alegría, ante una realidad que se tuerce y a una suerte que le da la espalda.


La historia nace de los recuerdos del autor y director Juan José Iborra sobre sus vivencias en lo que era el campo de Gibraltar allá por los años setenta, cuando se cerró la frontera y miles de familias perdieron sus empleos, una parte de nuestra historia reciente que siempre ha llamado la atención  del autor por lo poco que se ha escrito sobre ello. En esta tragicomedia, el autor recupera recuerdos de su familia, de una época oscura para una región que ha vivido dividida desde entonces por una verja que marcó para siempre el devenir de sus habitantes, como el caso de nuestra "alegre" protagonista.





Iborra tiene una larga trayectoria como guionista de cine, con títulos tan destacados como "Km.0", "El amor perjudica seriamente la salud", "Entre las piernas" o "Boca a boca" (por el que obtuvo el Goya al mejor guión original). En televisión ha sido autor y director de series de gran éxito como "Todos los hombres sois iguales" (de la que también hizo el guión de su versión cinematográfica) y "Aquí no hay quien viva". En lo que respecta al teatro, títulos como "Historias de un karaoke", "Ni para ti ni para mi" o "Sofocos" son algunos de los que más repercusión han tenido.

Para encarnar el papel de la Gibraltareña, Iborra ha elegido a una de sus actrices fetiche, Elisa Matilla, con la que ha trabajado antes en cine y televisión. La actriz ha participado en algunas de las series más exitosas de los últimos tiempos, como "Todos los hombres son iguales", "7 vidas", "Aquí no hay quien viva" o "Tierra de lobos". En la gran pantalla destacan títulos como "El maestro de esgrima", "Cha cha cha" o "Km.0". Sobre las tablas compagina en estos momentos su papel de prostituta risueña con el de dueña de la peluquería de "Lavar, marcar y enterrar". También ha participado en éxitos como "Sofocos plus", "Lifting", "Karaoke" o "Dakota".




La elección de Matilla para el papel de Lola, la Gibraltareña, no ha podido ser más acertado. Desde su entrada en escena, bailando a media luz con su silueta espigada, notamos que la actriz nos va a llevar por un conmovedor viaje en el que se van a mezclar todo tipo de sensaciones. La obra se convierte en una montaña rusa de sentimientos, en los que se pasa de la tragedia a la comedia en cuestión de segundos. El propio lenguaje corporal de la actriz, con sus marcados contoneos, nos lleva a situaciones extremas, que nos hacen "bailar" al ritmo marcado por la Gibraltareña

La actriz nos muestra desde el primer momento la esencia de un personaje sin artificios, que nos cuenta con alegría y dulzura su visión sobre los varapalos que le ha dado la vida, pero a los que siempre ha puesto una sonrisa. Una vitalidad que la lleva a "disfrutar" de cada uno de sus clientes "desde el primer beso que siempre doy y que, en realidad, es lo más importante", convirtiéndose la obra casi en un tributo al difícil mundo de la prostitución, por el que Lola se desenvuelve con la cabeza bien alta.




Este difícil mundo, siempre marcado por las mafias, las adicciones y un halo de misterio, ha sido muy recurrente a la hora de crear personajes entrañables. Desde un punto de vista muy alejado de las penurias de la calle están personajes como el de "Pretty Woman", idealizando un mundo muy alejado del glamour. Otras películas como "Princesas", "El sueño de Ellis", "La puerta abierta" o "Leaving Las Vegas" nos muestran el mundo de la prostitución desde distintos puntos de vista, siempre con personajes marcados por una vida difícil.  Aunque el personaje de la Gibraltareña se acerca más al personaje naif que interpretó Shirley Maclaine en "Irma la dulce".

En el teatro también ha sido un tema muy recurrente, desde los clásicos griegos hasta "La dama de las camelias" de Alejandro Dumas. Muchas son las piezas teatrales que han hablado de este "misterioso" mundo cargado de lujuria, despotismo y sordidez, pero que en títulos como "La profesión de la señora Warren" (George Bernard Shaw), "La ópera de tres céntimos" (Bertolt Brecht) o "Petra Regalada" (Antonio Gala) nos muestran distintos perfiles de esta realidad. En la actualidad obras como "Maribel y la extraña familia" o "Periodo de reflexión" siguen tratando el tema desde un punto de vista más crítico, aunque en este grupo se lleva la palma la maravillosa "La ramera de Babilonia", ácida crítica a la historia de la humanidad en torno a la figura de la mujer (tratada como una prostituta en muchos periodos históricos).


Este personaje que crea Matilla, Lola la Gibraltareña, nos cuenta su vida, desde que en los años setenta del siglo pasado una verja separa Gibraltar de La Línea de la Concepción y con ello a familias enteras. Esta historia nos lleva a conocer a los yankees de la base militar de Rota, nos habla de John Lennon y Yoko Ono, nos explica en primera persona como la frontera se convirtió en un filón para el contrabando, o como esta misma barrera sumió en una gran crisis al Campo de Gibraltar. Todo ello contando desde la ingenua mirada de una niña, que por todas estas circunstancias (su padre las abandona al levantarse la verja) se ve obligada a crecer y madurar a una velocidad mucho mayor de lo deseable, y condenándola a trabajar en "el oficio más antiguo" para poder dar de comer a su familia




La Lola asume el camino al que le ha llevado el destino, ejerciendo su oficio con mucha dignidad y dejándose el alma en ello. Intenta que cada cliente no sea sólo un acto sexual, sino de cariño y de amor. Una ternura y bondad que la lleva a ser respetada y querida por todo el campo de Gibraltar. Su vida es un mosaico de lo que fue la vida en los años de la transición, un duro camino que ella riega con su ingenuidad, lo que lejos de llevarla por malos derroteros la convierte en un símbolo de lucha, en la imagen de un pueblo que hacía "lo que fuese necesario" para tirar para adelante.




La obra se mueve entre la comedia y la tragedia desde el primer momento. El personaje de Lola, nada más entrar en escena nos muestra que el cuerpo tendido en una cama de hospital que vemos en escena es ella misma. Esta impactante revelación nos deja muy claro desde el "pitido inicial" que nos vamos a mover por arenas movedizas durante toda la obra, caminando de la tragedia a la comedia con el paso firme que nos marca nuestra protagonista. Desde este momento inicial la Lola nos muestra su vida, haciendo especial hincapié en los momentos dulces, y edulcorando aquellos que no lo son tanto. Incluso cuando nos cuenta la historia que le ha llevado a estar en coma nos invade la duda, reír o llorar? Es un momento triunfal en su vida (dan ganas incluso de vitorearla) que acaba de forma trágica (se nos pone un nudo en la graganta).





Pero la Gibraltareña es ante todo una obra esperanzadora, en la que una persona abocada a una vida nada fácil es capaz de verlo todo con alegría, de ver el lado amable de las cosas, incluso de los momentos más duros. Un personaje cargado de vitalidad, que nos muestra como de todo se puede salir airoso y que nos hace mirarnos un poco al ombligo para ver que muchas veces nos quejamos de vicio...

Una propuesta interesante, un texto contundente y con un ritmo que nos mantiene en un continuo baibén por las aventuras que le ocurren a esta Gibraltareña, que nos muestra la oscura realidad que azotó esta zona de nuestro país en unos años especialmente conflictivos. Y con todo, no dejamos de sonreír ante las "peripecias" de esta valiente mujer.


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La Gibraltareña
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle del Marqués de Casa Riera 2
Fechas:  Sábados a las 22:00.
Entradas: Desde 15€ en BellasArtes, entradas.com. Hasta el 16 de Diciembre.


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