miércoles, 6 de diciembre de 2017

Teatro: "Igual que si en la luna" en la Sala Mirador


El débil mundo de la memoria es un terreno pantanoso en el que muchas veces es difícil indagar. Nuestra manera de recordar nuestro pasado puede ser muy distinto a lo que ocurrió en realidad. Cada uno hace énfasis en aquello que le marcó de manera individual, pero nunca podremos tener un recuerdo real y objetivo, cada uno vive su propia realidad y por ello es tan difícil encontrar un lugar común en el que todo se recuerde de una manera cercana a lo que ocurrió, sin entrar en elementos que nuestra mente ha manipulado por lo que significaron para nosotros.




He recibido una carta del futuro escrita por mi mismo.
Un mapa.
Una lista de cosas que debo hacer para conseguir volver al pasado y estar bien.
Y ya no me queda otra que intentarlo...
Voy a por ello.
Pero la luz no era esta.
Esta está mucho mejor.
Y se oía esa canción de lejos.... ¡ESA!
Ahora necesito una mesa verde.
¿Alguien tiene una mesa verde?
Y ahora os tenéis que sentar justo así.
A ver, tu ahí, tu ahí y tu ahí... No perdón, tú estabas sentado al fondo. Eso es.
Faltan cosas, ¿no? Falta gente
Faltan cosas, falta gente ¿Alguien me escucha?
Y por qué habéis cambiado la luz.
Y la canción. No, esta no es la luz de antes, ni la canción de antes.
Y tú tienes que estar sentado al fondo y falta gente...
¿Alguien me escucha?



De esta manera tan sugerente y misteriosa empieza la obra, que se desarrolla alrededor de este texto, en un bucle interminable por intentar encajar todas las piezas del puzzle, una espiral que no termina de encajar, mientras el protagonista intenta colocar cada cosa en su sitio. Una lucha constante contra si mismo para intentar reconstruir sus recuerdos.  Esta intensa lucha nos traslada del presente al pasado, de lo real a lo imaginado, en un viaje de ida y vuelta en el que un personaje se ve abocado a reconstruir su propia vida desde los recuerdos, con los problemas que ello conlleva por la falta de exactitud.




La Estampida es la encargada de montar esta pieza, escrita y dirigida por José Troncoso. Es el tercer montaje de la compañía (siempre bajo la batuta de Troncoso),  tras el éxito abrumador de "Las princesas del pacífico" y "lo nunca visto". Esta obra, estrenada en el Teatro Guindalera dentro del festival Surge de este mismo año, llega ahora a la sala Mirador para mostrar su peculiar visión sobre los recuerdos y la nostalgia. Para este nuevo montaje Troncoso se rodea de su núcleo de confianza, como son Alicia Rodríguez (ayudante de dirección), Juan Sebastián Domínguez (espacio escénico), Juan Morales (diseño de iluminación) o Miguel Ángel Milán (diseño de vestuario).
José Bustos es el encargado de interpretar a este nostálgico empedernido en busca de respuestas. Este angustiado personaje va creciendo en presencia y en fuerza, a la vez que se va acelerando y subiendo de revoluciones (tanto mentales como físicas). Bustos realiza un trabajo bestial y desgarrador, moviéndose con destreza por todo el espacio escénico. Un trabajo marcado por la voz (herramienta que marca la angustia de la escena) y el cuerpo (que marca los nervios y las prisas del protagonita).





Bustos nos recibe en paños menores (calzoncillo y camiseta) para comenzar a vestirse con el traje que le ayudará a reconstruir su pasado. Una vez ataviado con el traje nos muestra la carta que acaba de recibir del futuro, escrita por él mismo y que le obliga a comenzar su viaje, ya que no puede negarse (¿quién no lo haría?) a regresar al momento en que fue feliz. Un viaje a lo más profundo de propio ser, en el que tendrá que reencontrarse con su abuela o sus amigos de la infancia. El momento en el Bustos se "convierte" en su abuela es realmente maravilloso, un momento impactante que cambia radicalmente el desarrollo de la obra. Un punto de inflexión que invade de emoción la obra, de recuerdos más íntimos, que cada uno vive de forma individual.




En ese momento, el espectador entra a formar parte de la obra, la historia pasa de ser individual a colectiva, y todos nos sentimos un poco identificados ante la sentencia de "sin ella falta el referente" una sentencia lapidaria con la que pasa definitivamente el testigo a los espectadores. Lo que parecía un castillo de naipes que caía una y otra vez, pasa a ser un alegato a nostalgia, una reflexión sobre lo que recordamos y la manipulación de la realidad que hacemos en nuestras mentes. Lo que en un principio parece un viaje sin retorno a un lugar sin definir cobra sentido de repente, se convierte en un viaje lleno de lugares comunes en el que todo encaja.



La nostalgia es, según los propios autores, "uno de los males de la sociedad contemporánea. Nada ha salido como esperábamos y eso nos hace echar la vista atrás para intentar salvarnos". Basándose en esta idea, entienden que "estás Igual que en la luna si quieres agarrar lo cambiante. Si quieres manejar el reloj a tu antojo y volver a un pasado feliz, detener el tiempo o hacer que pase lo más rápido posible para olvidar este momento". 
Estás igual que en la Luna si quieres traer al presente tus recuerdos y revivirlos una y otra vez, como si de una película se tratase.
Estás igual que si en la Luna si no quieres conformarte con lo que hay. Y si te conformas también.
Hazte a la idea: No te queda otra que estar Igual que si en la Luna.

Estemos o no de acuerdo con esta idea, lo cierto es que pone en valor el presente en contra del pasado, el no mirar atrás y si hacia adelante, para poder avanzar y no quedarse anclado en el pasado. El resultado es que debemos cerrar todo aquello que ya ha ocurrido como enseñanza, pero no intentar volver a lugares en los que fuimos felices, ya que ni ellos ni nosotros habremos permanecido iguales.



Para este viaje de ensoñaciones y recuerdos es fundamental que el espacio escénico ayude en la recreación de un lugar neutro, en el que el protagonista va añadiendo sus recuerdos. Este lugar, construido de forma longitudinal, es frío, blanco y metálico, lo que ayuda a no dar nada por supuesto y dar cabida a todo lo que pueda ocurrir. El personaje puede (no deja de intentarlo) reconstruir en este espacio todos sus recuerdos, con la única compañía de una silla y las luces que cada cierto tiempo manipulan el lugar. El espacio se convierte en un lienzo en blanco para que Bustos pueda plasmar sobre él todo lo que desee, pero en un lugar tan neutro faltan cosas....



En definitiva, este viaje comienza siendo un tiovivo, un recorrido circular sin salida, para convertirse en una collage, un poco ambiguo, de lo que fue la persona. Teniendo en cuenta que el resultado está manipulado por él mismo, todo hace indicar que éste no será real...

La propuesta es una interesante metáfora de la propia vida, en la que siempre volvemos a atrás para comparar nuestro presente con un pasado más interesante. Un continuo regreso al pasado para comparar lo que no se debe poner en una balanza, ya que todo debe disfrutarse y vivirse en su momento, sin necesidad de ponerlo en confrontación con experiencias pasadas.



----------------------------------------------------------------------


Igual que si en la luna
Teatro: Sala Mirador
Dirección: Calle Doctor Fourquet 31
Fechas:  Viernes y Sábados a las 20:00, Domingos a las 19:30.
Entradas: Desde 14€ en lamiradoratrapalo. Hasta el 17 de Diciembre.



Travel

Follow Us