lunes, 20 de noviembre de 2017

Teatro: "Espía a una mujer que se mata" en Teatro Valle-Inclán


La vida en un mismo lugar puede ser muy diferente para los habitantes que en él se relacionan. Unos se ven encantados al recordar lo bien que lo ha tratado la vida, mientras otros pueden notar que su vida se ha ido por el desagüe, unos ven pasar el amor sin hacer nada y a la vez la persona a la que ama se siente encerrada en un matrimonio sin futuro. La vida y sus distintos matices dependen mucho del cristal con el que lo miremos, cada uno tiene su propia realidad, que puede distar mucho de la gente que le rodea.




El prestigioso dramaturgo argentino Daniel Veronese es el encargado de esta versión libre de la obra "Tío Vania" de Antón Chejov, que tendrá otras dos versiones nás en cartel en las próximas fechas, en el Teatro Fernán Gómez dirigido por Oriol Tarrasón, y en los Teatros del Canal una versión de Alex Rígola (protagonizada por Ariadna Gil, Irene Escolar y Luis Bermejo). La obra se estrenó hace diez años en la sala Cuarta Pared dentro del Festival de Otoño y ahora vuelve a los escenarios madrileños con un elenco de lujo para sorprender a propios y extraños.




Veronese se ha convertido en un referente dentro de la dramaturgia actual, y no deja de estrenar interesantes piezas cada nueva temporada. Títulos como "Mujeres soñaron caballos" (obra de la que recupera el decorado y su atmósfera angustiosa), "La noche devora a sus hijos", "¿Quién teme a Virginia Woolf?" o los más recientes "Bajo terapia" e "Invencible", han dejado huella en el público, que permanece muy atento a todo lo que estrena este bonaerense que gusta de versionar a Chejov ("Los hijos se han dormido", versión libre de "La gaviota") e Ibsen ("El desarrollo de la civilización venidera", versión de "Casa de muñecas").



En esta ocasión el autor argentino desmenuza el texto de Chejov para llegar a la esencia, y mostrarnos así el contenido del texto desde las entrañas, quitando todo aquello que pueda distraer. "No habrá vestimentas teatrales, la acción se desarrollará en la ya vieja y golpeada escenografía de "Mujeres soñaron caballos". Una mesa, dos sillas y una botella, el texto no necesita nada más para mostrarse tal y como es, en toda su crudeza, se quita todo lo sobrante para llegar a la expresión mínima, en la que los siete actores se baten en una lucha encarnizada por mostrar sus miedos y sus verdades



El texto toca en mayor o menor medida algunos de los temas universales en el mundo del teatro: el alcohol, el miedo por los sueños no cumplidos, el amor por la naturaleza, la búsqueda de la verdad a través del arte....pero también habla de cinismo, de derrotismo, de amor filial, de amor adolescente. Cada uno de los personajes, con un complejo mundo interior, se desnuda para mostrarnos sus entrañas, por mucho que duela. 
El texto nos muestra el dolor que causa el no conseguir lo soñado, el desazón por la vida, el tener que conformarse con "las cartas que nos han repartido", pese a tener claro que el destino no ha sido justo y ha distribuido los "papeles" de forma muy desigual. La obra nos habla de siete "desdichados", personas traumatizadas con sus vidas, atrapadas en lugares a los que no quieren pertenecer pero del que no pueden escapar.



La propuesta es una clara crítica social sobre el mundo que nos ha tocado vivir, en el que cada persona vive en una lucha individual por intentar conseguir sus metas, pensando muy poco en lo que le pasa al prójimo. Este grupo de "desdichados" reflexionan en voz alta sobre su propia existencia, sobre todo aquello que ha marcado el devenir de sus vidas, para llegar a darse cuenta de que han llegado a un lugar muy alejado de aquel que ansiaban o habían imaginado. 






El texto se centra en la figura de Vania, que ha dedicado su vida a administrar la finca de Serebriakov, un ilustre catedrático y crítico de cine. Él ha dado su vida por servir a este gran hombre, al que tiene en cierto modo idolatrado. Pero todo este castillo de naipes se derrumba con la llegada de Serebriakov a la hacienda tras jubilarse. Vania se da de bruces con la cruda realidad, su idolatrado erudito es un fracasado, alguien que no merece todo lo que él ha sacrificado para servirle, se siente engañado y piensa que ha desperdiciado su vida.





Veronese es un autor que gusta de trabajar los textos con los actores, un universo que se va materializando de manera conjunta. "Yo no trabajo metiendo al actor dentro del personaje, al contrario, creo personajes transformados por los actores", lo que lleva a conseguir resultados muy diferentes al trabajar con los distintos actores. Para esta propuesta, el argentino cuenta con actores con los que ya ha trabajado, como Ginés García Millán, Susi Sánchez (actores de la maravillosa "mujeres soñaron caballos"), Jorge Bosch y Natalia Verbeke (con los que trabajó el año pasado en "Invencible"), Malena Gutiérrez y Marina Salas ("Los hijos se han dormido", en la que también participaron García Millán y Sánchez)  El elenco lo completa  Pedro García de las Heras actor de larga trayectoria que "debuta" con Veronese.



Siete actores que despliegan todo su poderío desde la primera escena, creando unos personajes que deambulan por la diminuta escenografía a ritmo vertiginoso, en una trama que se va calentando y acelerando por momentos, hasta convertirse en una olla a presión que hace saltar todo por los aires ante la idea de la mayoría de una vida desperdiciada. 

Ginés García Millán encarna a Vania (personaje principal de la obra, nexo de unión de la trama y epicentro de la historia) un hombre que vive en una continua mentira sobre su propia vida, en un espejismo. Su interpretación, llena de matices diversos, se mueve sobre el alambre que marca su relación con Serebriakov (personaje interpretado de forma sobria y contundente por Pedro García de las Heras). El duelo entre estos dos personajes antagónicos es bestial. El tercer vértice masculino de esta trama es Astrov (Jorge Bosch) , un médico que parece haber perdido las ilusiones y deambula por la casa para buscar compañía. Jorge Bosch dota al personaje de una ternura que se torna ácida por momentos, pero que intenta ser un elemento amable dentro de este caos.




Marina Salas interpreta a la joven Sonia, que nos tramsmitirá mucha ternura pero a la vez sufriremos por ella. La actriz consigue crear un complejo personaje, lleno de vitalidad y fuerza, capaz de plantar cara a todos sus compañeros de reparto, para conseguir defender lo suyo. Se convierte en la única muestra de luz en este lúgubre y tenebroso relato. Natalia Verbeke es Elena, esposa de Serebriakov que no siente ninguna ilusión por el amor y vive angustiada por una realidad que le duele y una vida que ve como se le escapa entre las manos sin poder hacer nada. Susi Sánchez es María, la poderosa viuda que cuida la casa con Vania. Aunque su personaje es secundario, con su sola presencia ya sitúa la escena en otro nivel. Por último Malena Gutiérrez es Teleguin, el personaje que aporta el lado cómico de la historia y pese a su carácter secundario, uno de los personajes más interesantes.



El resultado es un amalgama de personajes complejos que se precipitan al abismo que son sus vidas, cargadas de dudas y piedras en el camino. Cada uno de los personajes destila verdad, mostrando sus miedos para poder hacer frente a la vida y seguir un camino que se antoja muy distinto al esperado. Una explosión de sentimientos y reproches en un espacio mínimo, lo que da mucho más valor a la propuesta en si, marcada por el verbo y la interpretación minuciosa de cada movimiento. Un ejemplo de artesanía actoral, en la que cada uno de los intérpretes moldea su propia interpretación hasta llegar a una puesta en común en la que las piezas encajan a la perfección.





Como ya nos tiene acostumbrados de anteriores ocasiones, da lo mismo de donde parta Veronese para crear sus historias, el resultado tendrá su sello y dejará en un segundo plano el texto versionado. Una interesante operación de "aligerar" el contenido para quedarse con la esencia de lo que Chejov quería transmitir. Veronese despoja de todo lo secundario a un texto que gana en tensión y emotividad con cada "recorte".
La obra queda en un esqueleto dramático que conmueve y duele por su intensidad. Una historia que nos habla de la Rusia de Chejov pero en el fondo está hablando de los seres humanos, de sus miedos y sus fracasos, de sus sueños y sus logros. La obra consigue emocionar desde el primer momento hasta el apagón final, con momentos (la mayoría) realmente soberbios. Teatro con mayúsculas que nos coloca frente a la realidad misma del ser humano.

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Espía a una mujer que se mata
Teatro: Teatro Valle Inclán
Dirección: Calle de Valencia 1
Fechas:  De Martes a Sábados a las 19:00, Domingos a las 18:00.
Entradas: Desde 6€ en entradasinaem. Hasta el 10 de Diciembre.



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