jueves, 23 de noviembre de 2017

Teatro: "Castigo ejemplar, yeah" en sala Intemperie teatro

En esta época de sobreprotección a los niños, es muy interesante el pararse a reflexionar sobre hasta donde debemos llegar con esta protección, hasta donde debemos meterlos en una burbuja para que no les ocurra nada. Esta divertida obra va un paso más allá y nos nos plantea la interesante pregunta de ¿Hasta donde estaríamos dispuestos a llegar por protegerle?¿Qué estarías dispuesto a hacer por tu hijo? ¿Hasta donde podrías mirar para otro lado? A veces  es necesario pararnos a reflaxionar e intentar tomar perspectiva para ver lo que estamos haciendo, y si eso es lo más adecuado para nuestro hijo.



Esta aclamada obra del inconfundible Íñigo Guardamino vuelve a la cartelera madrileña después de su éxito rotundo en los Teatros Luchana, donde ya pudimos disfrutar de ella y así plasmamos en nuestra reseña de aquel momento. Tal fue nuestra fascinación por esta negrísima comedia que queríamos ver como había evolucionado en este tiempo, y como se adaptaría al nuevo espacio de la sala Intemperie. Hay que decir que la obra se mantiene en forma, y visto el éxito que está teniendo en esta nueva sala, le auguramos un próspero futuro en el que hará reír hasta la extenuación a todo el que vaya a verla.


Guardamino, de la mano de La Caja Negra Teatro (compañía del propio autor, con la que realiza todos sus montajes) vuelve a tener claro lo que quiere contarnos, pero sobre todo la manera en la que hacerlo. Desde un humor inteligente y muy ácido, nos habla de los problemas cotidianos de la gente, pero en situaciones que rozan lo esperpéntico. Como ya ocurrió en la pasada temporada, el autor cuenta con sus actores fetiche Natalia Díaz y Rodrigo Sáez de Heredia para dar vida a estos padres protectores hasta límites obsesivos.



Estrenada en 2014 en la Trastienda, esta joya de la comedia más trasgresora va camino de convertirse en un clásico de nuestra cartelera. Esta gran acogida que tienen las obras de Guardamino, hace que obras como "Un resplandor en el cielo del Norte" o "Solo con tu amor no es suficiente"permanezcan en la memoria colectiva, mientras su último montaje "Este es un país libre y si no te gusta vete a Corea del Norte" tuvo una gran acogida el pasado verano en Nave 73, y volverá a la Sala Mirador a principios del próximo año.

La que en ese momento era la tercera producción de La caja Negra Teatro (tras "viaje a la Inopia" y "Cerda") juntó por primera vez los caminos de Guardamino con los de Natalia Díaz y Rodrigo Sáez de Heredia, y como si de un amor a primera vista se tratase, se han convertido en inseparables.



Como ocurre en todas las obras de este peculiar autor, el texto se clava como un afilado sable en las entrañas de sociedad actual de una forma ácida y mordaz. La idea principal de esta compañía es el plasmar la vida de una manera objetiva, aunque sea duro, pero a través de planteamientos de lo más surrealistas. Desde la continua experimentación a la hora de buscar las distintas maneras para contar todo aquello que les inquieta, piensan en el espectador como alguien al que hay que tomar en serio, por eso su humor intenta ser "inteligente", sin buscar el camino de la risa fácil.



La historia nos traslada a una noche en la que unos padres "asaltan" el despacho del director del colegio de su hijo. El colegio es un internado muy severo, al que el niño de diez años no acaba de acostumbrarse (según sus padres) y por ello acaba de cometer una tercera falta de comportamiento que podría acarrear su expulsión. La idea de los padres es clara, eliminar todas las pruebas sobre la falta del niño, las cuales están guardadas bajo llave en el despacho del director.

Con premeditación y alevosía y sin pararse ante nada, su única idea es que el hijo no sea expulsado, importándoles muy poco cual ha sido su mal comportamiento. Pero a lo largo de la oscura noche y mientras van encontrando los expedientes de sobre el comportamiento de su hijo, van descubriendo cosas sobre él (y sobre ellos mismos) que no imaginaban.




Desde el primer momento el texto desprende mamporros a una sociedad que quiere aparentar ser perfecta, rechazando las debilidades (incluso en muchos ambientes la diversidad de cualquier tipo), buscando ser un ejemplo de todo sin preocuparse de nada, llegando a ver como normales las novatadas, o como ocurre en la realidad (que muchas veces es peor que la ficción) culpando a las víctimas de los delitos que han cometido sobre ellos, una sociedad que piensa de esta manera está condenada a que florezcan personajes como los que parodia este montaje.

Una sociedad que intenta hablar de unos valores que luego manipula a su antojo, como quieren hacer estos padres ante la posibilidad de que su hijo deje de pertenecer a las élites, con la consiguiente "condena" de tener que llevarlo a un colegio público. Unos padres tan cegados en su búsqueda de la perfección que no conocen a su hijo, solo saben que quieren que pertenezca a esa supuesta élite que les hará sentir orgullosos.



En palabras del propio autor "es una obra actual, necesaria, que habla con humor, crueldad y ternura de esta sociedad de la ansiedad: del miedo que nos atrapa y nos impide mirar fuera de nosotros, a los demás". Esta obsesión de la que habla el autor es la que lleva a estos padres a manipular la realidad hasta el punto de que su hijo (un psicópata en potencia) siga campando a sus anchas por el mundo. Un miedo que agarrota a los padres, un miedo a quedarse atrás, a quedar señalado, a no llegar a lo que la sociedad "espera" de nosotros. Pero puede que no esté todo perdido, es la hora de mirar atrás y volver al punto inicial, desde el que se podrán hacer las cosas de otra manera.


Desde el humor más desbocado, el autor crea una atmósfera en la que todo tiene cabida, así los personajes (magistrales interpretaciones de Natalia Díaz y Rodrigo Sáez de Heredia) pueden hablar de su visión de la vida, de la sociedad y de ellos mismos sin dejar títere con cabeza. El padre, que ha pertenecido a ese colegio en su infancia, es un ferviente seguidor del modelo de educación que allí se implanta, pero sobre todo es un fanático de su forma de vida, guiada por una sociedad que no le deja decidir hacia donde debe encaminarse. Por su parte la madre tiene fe ciega en el niño, criticando en todo momento al colegio, a sus compañeros o a quien haga falta, sin querer ver que el principal problema es el comportamiento de su hijo.



La protección desmedida que ahora se le da a los hijos (la mayoría de las cosas a las que jugábamos hace unos años son impensables hoy en día) conlleva el no querer ver lo que pueda estar ocurriendo en su entorno, ya sea familiar, educativo o social. El ponerlo dentro de una burbuja en la que no pueda entrar nada, solo hará que el niño deje de vivir, deje de sentir, y en el peor de los casos que vea en la protección paternal un escudo que le protege de todo...y que le da poder para hacer lo que le de la gana.
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Castigo ejemplar, yeah
Teatro: Sala Intemperie teatro
Dirección: Calle Velarde 15
Fechas:  De Jueves a Sábados a las 21:00.
Entradas: Desde 13€ en Intemperie teatro.


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