jueves, 5 de octubre de 2017

Teatro: "Los universos paralelos" en Teatro Español


La pérdida de un hijo debe ser una de las situaciones más dramáticas a las que se puede enfrentar una persona, con todas las culpas que se nos quedan dentro al pensar todo lo que pudimos hacer para evitarlo. El duelo de este tipo de situaciones cada persona lo vive de una manera distinta, y en esta obra se nos muestra un abanico de personas que lo sufren encerrados cada uno en si mismo. Uno de los temas más duros y delicados que se pueden tratar, en este caso tamizados y vistos desde una perspectiva global.





Cada persona reacciona de una manera, nunca mejor ni peor, ante la pérdida de un ser querido. Uno de los puntos fuertes de esta obra es no ahondar en el drama, presente en todo momento, de la pérdida sino centrarse en los pasos a seguir para poder continuar viviendo. Los miedo a olvidar a la persona ausente, los recuerdos que no se van, los reproches por lo ocurrido, todo eso se convierte en una losa que nos impide avanzar, y el texto de David Linsay-Abaire se centra en los esfuerzos que cada uno debe hacer para tirar para adelante. Todos tienen su culpa y cada uno debe avanzar a su manera.



El polifacético David Serrano es el encargado de esta interesante versión, en la que se mezcla el drama con la comedia con una elegancia en la que no nos incomodan los vaivenes entre la risa y el llanto. Serrano lleva meses sin dejar de aparecer por la cartelera madrileña. Durante el verano volvió a la comedia con la obra "Dos más dos", y durante este mes de Octubre hará coincidir tres de sus obras en cartel, la reposición de la preciosa "Cartas de amor", el estreno esperadísimo del musical "Billy Elliot" y estos interesantes "Los universos paralelos" en la que habla del duelo. Tres obras muy distintas que nos muestran la polivalencia de este gran autor, responsable de varios de los éxitos de las últimas temporadas. 



Como es habitual en las obras de Serrano, el trabajo minucioso con los actores es muy reseñable, dotando a cada uno de los personajes de una identidad muy marcada, en la que se diferencian desde el primer momento los miedos y las fobias de cada uno. Cada uno de los intérpretes tiene su cometido dentro del engranaje global de la obra. De esta forma, los distintos roles se hacen del todo compatibles, sirviendo de contrapunto los unos a los otros, hasta conseguir que no veamos extraños las discusiones mezcladas con las risas o los grandes momentos dramáticos acompañados de los más desenfadados.


El reparto, de auténticas garantías, solventa de forma espléndida la difícil papeleta de moverse en un continuo vaivén de emociones, en los que lo más complicado es no caer en exageraciones, ni llegando a la burla ni a la tragedia. Malena Alterio ("Atchus!!", "Los hijos se hasn dormido"), Daniel Grao ("La piedra oscura", "Emilia" en la que coincidió con Alterio), Belén Cuesta ("La llamada", "Labios"), Carmen Balagué ("Buena gente", "Entre tu deseo y el mío") y el debutante Itzan Escamilla están soberbios, cada uno en su tono.



Malena Alterio lleva el peso de la obra a sus espaldas y lo hace con la maestría que viene demostrando en los últimos años cada vez que se sube a un escenario. En el papel de madre que ha perdido a su hijo, su personaje es el que más evoluciona a lo largo de la obra. Empieza hundida en un pozo del que no quiere salir, todo le da igual y sólo quiere hacer desaparecer las cosas de su hijo para no acordarse a todas horas de él. Impresionante en el esta primera parte de la obra, en la que vive aislada de todo y peleada con el mundo. La evolución del personaje está muy bien tratado, con una evolución lenta, consiguiendo hacer frente a cada uno de sus miedos.



Por su parte Daniel Grao vive el dolor intentando aferrarse lo más posibles a los recuerdos que le quedan de su hijo y en un continuo intento en que su mujer siga los mismos ritmos que él para afrontar el duelo. Mucho más reservado a la hora de demostrar sus sentimientos, es mucho más impulsivo al enfrentarse al chico que atropelló a su hijo. Su personaje es más contenido que el de la esposa, pero con momentos de explosión que hacen tambalear la escena. El padre actúa de forma más lineal a lo largo de la obra, ya que desde el primer momento no exterioriza su dolor. 



Los otros tres personajes que rodean a la pareja son la hermana (Belén Cuesta) y la madre (Carmen Balagué) del personaje de Alterio y el adolescente que atropelló a su hijo (Itzan Escamilla). El papel de la hermana es en todo momento el contrapunto a la depresión, un personaje lleno de vitalidad y alegría que transmite alegría en todo momento. La vis cómica de Belén Cuesta hace que su personaje llene la escena de color y risas incluso en los momentos más tensos. Uno de los aciertos de la obra es la dualidad que muestra este personaje, que en momentos clave deja la risa para protagonizar los momentos más tensos de la obra. 
Por su parte Carmen Balagué está muy creíble en su papel de madre, con una ternura y una ingenuidad que le hace convertirse en uno de los lugares donde la obra respira y baja de intensidad, dotándola de momentos mucho más sosegados con su carácter conciliador. Por último, el debutante Itzan Escamilla está más que correcto en su papel de adolescente arrepentido.



Otro de los puntos fuertes de la obra es la escenografía y los cambios de escena. El decorado nos transporta a la casa del matrimonio, con una escalera de caracol que lleva a la habitación del niño y es la metáfora de la lucha por separarse de los recuerdos. En ese alto se cobija la madre en sus peores momentos y de allí parten las escenas cuando las cosas empiezan a mejorar (y los personajes descienden por la escalera como quien vuelve a la realidad). 
Pero mucho más interesante me pareció el cambio de escena, llegando a solaparse los personajes en el escenario. En una obra con tanta escena, los continuos cortes por cambios de escena habrían hecho perder el ritmo y la tensión. Esta elegante manera de solucionarlo (brutal el paso de la discusión inicial a la conversación del matrimonio) hace que todo vaya fluido y que los cambios dejen la escena acabada como una instantanea.



La obra convence de principio a fin, con una dirección magistral de Serrano, midiendo los tiempos y las emociones con destreza. Era muy sencillo tirar de tópicos y acabar convirtiendo el montaje en una especie de dramón cercano a la tragedia, pero el tono de comedia con el que ha barnizado todo la pieza hace que la obra sea mucho más "digerible". Un elenco portentoso, contenido en todo momento para dotar a cada escena de su tono adecuado, sin pasarse en la risa ni en el llanto. Una bonita historia que nos transmite que la vida hay que vivirla, con nuestras penas clavadas en el corazón, pero que debemos tirar para adelante, con el recuerdo de los que se fueron pero con una sonrisa.

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Los Universos paralelos
Teatro: Teatro Español
Dirección: Calle del Príncipe 25
Fechas: Martes, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábados a las 20:00 y Domingos a las 19:00
Entradas: Desde 3,75€ en teatroespanol. Hasta el 15 de Octubre.