sábado, 14 de octubre de 2017

Teatro: "#El Casting" en el Teatro Quevedo


Uno de los momentos más inquietantes en la vida de cualquier persona es el tener que buscar empleo y acudir a una entrevista de trabajo, en la que muchas personas optan a un solo puesto. Las tensiones que se crean los momentos previos a la entrevista se hacen eternos, miradas asesinas, poses de tranquilidad, nervios colectivos.... En el mundo de la interpretación esto se palpa en los castings, en los que habitualmente se coincide con compañeros a los que admiras, a los que detestas, a los que quieres... Una difícil espera para conseguir una nueva oportunidad de demostrar tu talento.






La interactuación con el público siempre da un plus a las propuestas escénicas, pero en este caso el contacto es mayor, ya que los actores salen del espacio escénico para adentrarse en el hall del teatro y, ya metidos en sus personajes, comenzar con este entretenido casting, al que nos invitan a participar y sobre el que tienen divertidas conversaciones con los presentes. Las caras del público al entrar y ser "asaltados" por los actores, es un poema. Una vez caldeado el ambiente y ya con todos metidos en su papel (el público pasa a ser parte implicada de la propuesta) sabemos que este montaje es genuino, y que nos puede sorprender en cualquier momento.



La obra nace del programa de residencias artísticas de la sala Bululú2120 y empieza su segunda temporada (tras su paso por el Arlequín Gran Vía) en el Teatro Quevedo, después de su estreno por la sala en que se gestó el proyecto. El montaje es una coproducción de Metidos en Obras (han estrenado "Hipstóricos" en el último festival SURGE) y Poseidón Teatro. El texto de Pedro Muñoz, que arrasó la pasada temporada, vuelve a la cartelera para seguir sorprendiendo. 




Para el autor, el texto "pretendía poner al desnudo los perfiles más normales dentro de todo grupo humano que trata de competir por algo". Más allá de plantear esta competición en el ámbito de una sala de espera de una productora, el fondo nos muestra una lucha encarnizada en la que todo vale por conseguir nuestro objetivo. En la obra nos muestran como buscamos arrimarnos a las personas que vemos que más nos pueden ayudar en cada momento del proceso, haciendo y rompiendo pactos por conseguir lo que ansiamos conseguir.




La obra nos habla de cuatro personajes que acuden a una prueba para los papeles principales de "Don Juan Tenorio". A todos ellos les da la bienvenida Dori, la secretaria de Producciones Indomable, que se convierte en elemento unificador de la obra, es la que conoce a los actores, la que les da instrucciones para la prueba, y en definitiva la que sirve de catalizadora de la historia
Miguel, Ana, Damián y Alicia son cuatro actores en la búsqueda de su papel soñado, ese que les haga poder vivir de lo que les gusta, ese que haga realidad sus sueños. Como es normal cada uno se piensa mejor que su contrincante, y hará todo lo posible por demostrarlo. La única que parece ajena a esta lucha es Dori, que sólo está pendiente de la cita con su novio...




El elenco, de lo más solvente, lo forman Carmen García (Dori), Sandra Gade (Ana), Laura Salcedo (Alicia), Fran García (Damián) y Álvaro Márquez (Miguel), con Roma Calderón, Carmen Gutierrez y Manuel Aguilar como las voces en off. Carmen García está espléndida en un su papel de secretaria alcoholizada, que va subiendo de tono hasta acabar absolutamente desmelenada. Sandra Gade (a la que pudimos ver hace unos meses en "Matrioskas") está muy creíble en su papel de tímida pueblerina que ha venido a la ciudad en busca de su oportunidad. La evolución del personaje a lo largo de la obra es, sin duda, una insospechada locura. Laura Salcedo cumple en su papel de actriz florero, aunque huyendo del tópico de la rubia tonta. En cuanto a ellos, Fran García está muy divertido en su papel de gay, mientras que Álvaro Márquez cumple en el de hijo de actores.



Los actores, con los que ya estamos familiarizados antes de comenzar la obra, van apareciendo en escena casi a modo de presentación de cada uno. Desde el primer momento se atisba que Dori va a ser un personaje fundamental, y sin lugar a dudas uno de los más cómicos por sus continuas entradas y salidas, sus devaneos alcohólicos y su relación con cada uno de los personajes. Los aspirantes a protagonistas de Don Juan intentan indagar sobre sus adversarios, pero siempre queriendo aparentar buenos modos. Las discusiones no tardarán en hacer su aparición, debido sobre todo a la lucha de egos entre ellos.



El ritmo, que comienza pausado, va cogiendo velocidad según transcurren los minutos y van apareciendo todos los personajes en escena. Lo que parece una situación tensa (la de la espera por una prueba) se torna divertida al intercambiar los candidatos sus impresiones sobre la obra, los personajes y las posibilidades de cada uno. La escena toma su verdadera "velocidad de crucero" con las pruebas, en las que las continuas entradas y salidas de los personajes en escena marca un ritmo mucho más apropiado para este tipo de comedia, que pide un ritmo alocado y vertiginoso.




El texto intercala frases típicas (y tópicas) con otras conversaciones mucho más interesantes y profundas. De los temas superficiales como donde han trabajado, de donde vienen o sus "amorios", se salta a temas mucho más profundos, como la difícil carrera del actor, lo frágil que es el mundo de la interpretación (y del arte en general) o los escollos que hay que salvar para cumplir los sueños. Esta parte dramática del texto le da mucha más consistencia a la obra, yendo un paso más que la típica comedia de tópicos sobre un tema (en este caso el casting).


Por último hay que destacar la escenografía, sencilla pero eficaz. Un par de cuadros colgados (que varían según el espacio en el que estén los personajes), una mesa de despacho y una sala de espera que puede modificarse como sala de pruebas con un simple movimiento de las piezas.
La comedia tiene todos los ingredientes para el consumo de todo tipo de personas, desde unos niños a unos abuelos, por la frescura de la historia y lo alocado de las interpretaciones, cercanas a la caricatura de personajes muy estereotipados. Pero dentro de esta "caricatura de la sociedad" la obra sale bien parada, e incluso se disfruta más.

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#El Casting
Teatro: Teatro Quevedo
Dirección: Calle Bravo Murillo 18
Fechas: Sábados a las 23:30 y Domingos 17:00
Entradas: Desde 10€ en teatroquevedoatrapalo