miércoles, 4 de octubre de 2017

"Ensayo" de Pascal Rambert en Pavón Teatro Kamikaze


El paso del tiempo es capaz de agrietar y erosionar cualquier relación y estructura, por muy compacta que sea. Las relaciones de amistad, los grupos de trabajo, las personas al fin y al cabo, van buscando su propio camino a lo largo de la vida y en muchas ocasiones no son los mismos de la gente que te rodea, y en la mayor parte de los casos son muy distintos a los sueños de juventud. La sociedad evoluciona, el mundo cambia, las personas envejecen, las modas van y vienen, el planeta gira y nosotros nos mareamos con lo rápido que va todo, queriendo en muchas ocasiones bajarnos en marcha y que el mundo siga sin nosotros.




El reputado autor francés  Pascal Rambert vuelve al Teatro Kamikaze para estrenar su nuevo montaje. Considerado como uno de los autores más importantes del teatro europeo, Rambert se caracteriza por un compromiso inagotable con las corrientes de las artes escénicas, lo que implica una singularidad muy característica a sus montajes. Su teatro es un reflejo de la vida, de las relaciones entre las personas, ya se en una relación de pareja, amistad o trabajo. Busca en lo más profundo de las relaciones humanas para sacar la esencia, el lado más oscuro y a la vez más inquietante de las personas.




Hace dos años que Rambert pasó como un torbellino por los Teatros del Canal con su maravillosa y apabullante obra "La clausura del amor", dejando una sensación de que estábamos ante algo especial. El pasado año confirmó los halagos tras su paso por el Pavón Teatro Kamikaze. En aquella demoledora función, Israel Elejalde y Bárbara Lenie interpretaban a una pareja en una memorable separación. Este encuentro con Elejalde y Jordi Buxó (productor de ambas obras y principal responsable del triunfal desembarco del dramaturgo francés en nuestro país) marcó un antes y un después para Rambert, que no ha tenido ninguna duda en que debía ser el Pavón donde estrenar su nuevo proyecto.


Para esta nuevo proyecto Rambert vuelve a contar con Elejalde como actor fetiche, acompañado en esta ocasión por María Morales, Fernanda Orazi y Jesús Noguero. En una estructura similar a su anterior montaje, este se compone de cuatro soliloquios en los que cada uno de los personajes vomita todo lo que lleva dentro sin posibilidad de réplica por parte del resto, al menos no en forma de diálogo. El propio autor explica que "para mi en el ser humano está la necesidad de buscar el mundo o de cambiar su entorno a través de la palabra. Creo mucho en la potencia de la palabra, en la oralidad, y también en la escritura para modificar nuestro entorno".

El montaje nos muestra a cuatro amigos miembros de una compañía de teatro que se citan para comenzar a ensayar la nueva obra que van a representar. Llevan toda la vida trabajando juntos, son más que un grupo una familia que lleva media vida compartiendo experiencias, ilusiones, trabajos y sueños. Lo que parece una estructura sólida e indestructible salta por los aires en el momento en el que uno de ellos comienza a decir todo lo que siente.


Ensayoescena4a©vanessarabade

Los miembros de esta compañía asisten perplejos al derrumbe total de su sólida estructura, a la desintegración de todo aquello que habían construido durante tantos años. Pero en esta destrucción todos ponen su cartucho de dinamita para hacer saltar todo por los aires, no solo su forma de trabajo, sino que esta catarsis colectiva se lleva por delante la amistad, el amor y le lealtad que existía entre ellos. Pero "Ensayo" es mucho más que la destrucción de un grupo de amigos, es la crítica a un modo de vida, a una sociedad viciada, a unos sueños que quedaron aparcados y nunca se alcanzaron, es en definitiva una bomba en los cimientos mismos de lo que es la vida.

En la obra cada uno de los actores mantienen su propio nombre, siendo Fernanda y María las actrices de la compañía, Jesús el autor de las obras e Isra el director. El mantener sus propios nombres nos hace aún más cercano, si cabe, todo lo que les pasa, todos los dardos envenenados, todas las bombas lanzadas, todos los golpes al mentón. Cuatro personajes que expresan sus quejas de maneras muy diferentes y cada uno va dinamitando un ámbito del conjunto.




La encargada de empezar con este apocalipsis es Fernanda, que tras una mirada furtiva entre María y Jesús (su marido) no aguanta más y estalla con toda una serie de reproches hacia sus tres compañeros que será el principio del fin. Es sin duda el personaje más vulnerable, más desquiciado, por eso es la primera en poner las cartas sobre la mesa y toda su intervención está marcada por una energía y una fuerza que por momentos son apabullantes y en otros llegan a intimidar. Con esa vitalidad desbordada comienza por atacar las relaciones personales entre los cuatro para acabar atizando a todos los pilares que sustentan al grupo. 

Orazi es una actriz de garra, como ya nos demostró hace unos meses en la maravillosa "Barbados, etcétera", una actriz que actúa desde el sentimiento, dejando aflorar su alma en cada interpretación. Consigue que su personaje comience desarbolado y que poco a poco se vaya desinflando, en un precioso ejercicio de desintegración, al tiempo que se desmorona el grupo.


Ensayoescena8©vanessarabade

María es la encargada de coger el relevo a Fernanda y también de dar un poco de pausa al conjunto de la obra. Su monólogo se centra en el amor que siente por los dos hombres, y la imposibilidad de amar a uno solo. La sensualidad que desprende el personaje nos deja petrificados desde el primer instante, capaz de amansar la rabia de sus dos amantes con movimientos suaves, casi caricias al aire. Las relaciones monógamas son el punto de partida, pero María irá mucho más allá. Hablará de amor y fidelidad, de sinceridad y lealtad.

María Morales es la dulzura personificada, el contrapunto perfecto a Fernanda Orazi. Desde el primer momento impregna la escena de sensualidad y de calma, pese a lo contundente que es todo lo que está contando. Es sin duda el momento más relajado de la función, incluso cuando arremete contra sus compañeros lo hace con calma, a mitad de camino entre la reprimenda y la lección.




En el momento en que Jesús "salta al ring" se respira una calma que todos sabemos que es el preludio de una gran tormenta. Con él vuelve la energía, a mitad de camino entre una defensa por todos los ataques sufridos y un ataque a sus compañeros por su manera de ver la vida. Noguero es el alter ego del autor, el creador que se posiciona en un punto de vista más filosófico ante la vida, y que en este momento de explosión de emociones se interroga sobre su proceso creativo, la relación con cada uno de los elementos de la compañía y sobre la esencia del teatro.

El personaje de Jesús Noguero se mueve entre el ego del artista al que acaban de reprochar su obra y la fiereza de un animal herido, que debe revolverse para repeler el ataque. La parsimonia mezclada con la energía (casi violencia), la delicadeza con la pasión, un personaje que se mueve de forma vertiginosa por muy diversos estados de ánimo.




Por último comparece el personaje de Isra, que parece haber tomado buena cuenta de todo lo sucedido y llega con el arma cargada para no dejar títere con cabeza, ni dentro de la sala ni en los cimientos mismos de la sociedad. Es el verdugo que acaba de dar el tiro de gracia a cada uno de sus compañeros, con una contundencia que hace empequeñecer a sus opositores. Tras haber despachado a sus compañeros de fatigas, gira su arma para disparar al mundo que le rodea, convirtiéndose en un pregonero de la conciencia social, en la que intenta alentar a los jóvenes para que luchen para cambiar lo que ellos no fueron capaces.

Con la contundencia que nos tiene acostumbrados, Israel Elejalde es el perfecto epílogo para este tsunami de sentimientos, el encargado de poner las últimas cargas de dinamita para que todo salte por los aires. Su energía, medida en todo momento, va sepultando al resto de personajes para acabar explotando y acabando con él mismo.











La función quiere transmitirnos que "hemos abandonado nuestros sueños", como un grupo va evolucionando hacia un lugar que está en las antípodas de lo que habían soñado, pero que cuando quieren darse cuenta ya es demasiado tarde para rectificar.

Una obra densa en la que se nos escaparán muchas cosas, ya que el texto intenta tocar temas que con la velocidad vertiginosa del montaje se nos escapan, pero que en conjunto obtiene un resultado apabullante y sobrecogedor, con una tensión que nos ahoga por momentos pero que acaba por dejarnos ver los cadáveres que ha dejado esta escabechina. 


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Ensayo
Teatro: Teatro Pavón Kamikaze
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: Martes, Miércoles y Jueves a las 20:30, Viernes a las 20:00, Sábados y Domingos a las 19:00
Entradas: Desde 18€ en TeatroKamikaze. Del 12 de Septiembre al 8 de Octubre.