martes, 19 de septiembre de 2017

Teatro: "Venus" en El Pavón Teatro Kamikaze

La vida deja heridas abiertas que si no se cierran no te dejan continuar, notas algo que te oprime, una especie de carga que no te deja avanzar. La vuelta a las raíces puede ser un buen lugar para reencontrarnos con nuestros miedos y nuestras heridas mal cicatrizadas. Un bonito cuento nos hará ir y venir por distintas épocas para poder conocer las vueltas que puede dar la vida y lo difícil que es explicar las cosas en ciertos momentos, incluso ver el amor cuando lo tienes delante de tus narices...



Este precioso cuento que nos llega hasta lo más dentro del alma, nos habla de sentimientos, de amores que un día dejamos atrás y que nunca supimos con certeza cuanto había de real y cuanto de ilusión. Pero también habla de lealtad, de fidelidad y de sentimientos a los que uno no puede dar la espalda y debe luchar por ellos...hasta las últimas consecuencias. Un teatro de sentimientos, de actores que se rozan con el público para transmitir de primera mano todo aquello que siente el personaje, sin posibilidad de imposturas ni escondites a los que huir.



El responsable de este relato, a mitad de camino entre un sueño y una de las entregas de "Regreso al futuro", es el interesante Víctor Conde, que se enfrenta aquí a su primera experiencia como autor y director. Responsable de obras como "La ratonera", "Fisterra" o "Pegados", en este debut mantiene algunos de las líneas maestras que han marcado el éxito de sus últimos trabajos. La música vuelve a aparecer como elemento fundamental de la trama, aunque de una manera mucho más tangencial y mucho menos estridente de lo que lo hacía en anteriores trabajos como "The Hole 2"o "El cabaret de los hombres perdidos". Por otro lado el enfoque a modo de thriller (también más suavizado que en otros de sus trabajos) hace que se mueva por territorios conocidos, lo que conlleva un resultado de lo más redondo.




El texto tiene momentos realmente brillantes, sobre todo plasmados en el personaje que interpreta Nuria Herrero, que se convierte por méritos propios en uno de los principales alicientes de este montaje. Como decía, el texto nos mantiene en vilo en todo momento, con un desarrollo que, pese a los continuos momentos en los que se mezclan realidad y ficción (hasta ahí puedo leer), no deja de engancharnos por su tono bohemio, con tintes de película del viejo Hollywood. Este paralelismo con el cine (buscado tanto en la escenografía como en el propio texto) le viene muy al espacio en el que se representa, un espacio tan versátil que el público para parte de la escenografía y los actores tienen infinidad de posibilidades para moldear sus intervenciones (incluyendo las diversas salidas de escena).


La llegada de Jorge (personaje que interpreta Antonio Hortelano) a su pueblo y más concretamente al bar donde pasó la mayor parte de su juventud hace que le pasen ante sus ojos todas las cosas que ese lugar lleva consigo. Tendrá reencuentros inesperados, unos deseados y otros imprevisibles, que le harán entrar en una espiral de la que le será muy difícil salir. Los recuerdos del pasado se entremezclan con los deseos del futuro, convirtiendo el local en una enrevesada maraña de sentimientos encontrados con otros desenterrados que llevaban tiempo pidiendo salir.
En ese bar se cruzarán cinco personajes que pondrán patas arriba la vida del recién llegado, un buen temblor en los cimientos de su vida para colocar todo en su lugar correcto. Con el paso de las escenas vemos como todo encaja, y los personajes van descubriendo pasajes de sus vidas que serán claves para todos.



Dentro de ese bar parece que todo es posible, desde volver a escuchar canciones casi olvidadas a viajar en el tiempo a lugares desconocidos con personas con las que nunca habías estado antes. Un lugar en el que los sueños se pueden hacer realidad al ritmo marcado por la música de los años setenta, una época en que la gente hacía más caso a sus instintos y menos a lo políticamente correcto, eran años para vivir, para disfrutar, no podía quedar nada sin hacer. Un lugar mágico en el que no existen barreras, ni espaciales ni temporales, un lugar en el que todos se pueden redimir de sus pecados de juventud.




El elenco es, sin lugar a dudas, uno de los grandes aciertos de la obra. Antonio Hortelano, da a su personaje un toque de pasividad que encaja muy bien con la actitud de perplejidad de Jorge ante todo lo que le pasa. Un personaje sin estridencias, marcado por el colapso por la muerte de su parte. Junto a él, Ariana Bruguera interpreta a su antiguo amor, marcado por la sensualidad que destila y la sofisticación en cada una de sus apariciones. Gran interpretación de las distintas edades, pasando de la niña tonta adolescente a la elegante mujer que ha perdido las riendas de su vida.






Esta interesante pareja, que destila complicidad durante toda la obra, es contrarrestado por un trío setentero mucho más alocado, formado por Nuria Herrero, Diego Garrido y Carlos Serrano-Clark. Sin duda el papel que interpreta Herrero es un caramelo para cualquier actriz, ya que tiene un poco de todo (y en todos los momentos la actriz se defiende de maravilla), desde momentos cómicos a dramáticos, pasando por escenas de lo más sensual y hasta preciosos momentos musicales. La actriz se convierte en el centro de la obra, la que hace cambiar el tono y lleva la batuta en todo momento. Su escena de joven atacada por los nervios es memorable. Junto a ella, Garrido y Serrano-Clark son los sufridores que hacen retumbar el corazón mismo de la historia.




Un espacio escénico, creado por Ana Garay (que se encarga también del vestuario) que se convierte en un personaje más, que nos sitúa en un ambiente que no desentona en ninguna de las obras que se representan. También hay que destacar la música original de Marc Álvarez, que nos permite crear ese ambiente nostálgico sobre los sueños y amores que se han ido quedando por el camino. 
Un conjunto que nos evoca sueños de juventud, miedos de adolescencia y cuentas pendientes que se intentan resolver de forma desesperada. Con un cálido tono general que nos hace estar cómodos pese a lo que vamos descubriendo en escena, la historia nos va abrazando poco a poco hasta demostrar que nunca es tarde cuando lo que buscamos es la verdad y el amor.

-----------------------------------------------------------------------------

Venus
Teatro: Pavón Teatro Kamikaze
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: Lunes 25 a las 20:30, Martes, Miércoles y Jueves a las 18:30
Entradas: Desde 18€ en TeatroKamikaze. Del 12 de Septiembre al 28 de Septiembre.


Travel

Follow Us