miércoles, 20 de septiembre de 2017

Teatro: "Los espejos de don Quijote" en el Corral de Cervantes

Las novedades en el terreno de las artes escénicas siempre son bienvenidas y así el Corral de Cervantes ha despertado gran expectación entre el público madrileño. Instalado hasta el día 23 de Septiembre en la siempre acogedora cuesta del Moyano, la instalación de un espacio al más puro estilo de los famosos corrales de comedias es una interesante manera de revitalizar este lugar emblemático de la ciudad, el cual ha sido engalanado con diversos locales en los que poder tomar algo antes o después de la función.





Alberto Herreros se embarca junto a su compañía Pánico Escénico Producciones en esta revisión de un Cervantes más real, alejado del mito y con locuras de lo más mundanas. Herreros ejerce de director de su propio texto, para darnos una versión canalla del genio, la de un truhán, un malechor que sobrevivía a duras penas alistándose en todas las guerras que iniciaba el reino de España. Autor de obras como "Inmunidad diplomática", "Trasímaco" o "El Greco y la legión Tebana", aborda este proyecto como parte de los homenajes a la figura del autor que se hicieron el pasado año con motivo de los cuatrocientos años de la muerte del creador de El Quijote.




Esta nueva propuesta acerca del escritor nos mezcla dos visiones muy contrarias de la vida del autor. Por una parte nos muestra a un Cervantes venido a menos, que casi tiene que mendigar para poder sobrevivir, mientras vive al borde la ley, muy lejos de la imagen de gran escritor y hombre de alta alcurnia que siempre se nos muestra. Esta visión, más cercana probablemente a la vida real del dramaturgo, contrarresta con la trama principal de la obra, en la que el escritor comparte momentos de encarcelamiento con el mismísimo William Shakespeare.




¿Y qué si es verdad o no tal afirmación? Cuando uno asiste a una obra de teatro en un escenario, y nunca mejor dicho, como el que acoge "Los espejos de Don Quijote", que evoca un antiguo corral de comedias situado en la cuesta del Moyano, un emblemático lugar en el centro de Madrid convertido en zona peatonal desde el año 2007 y de constante relación con el arte, contempla ensimismado y sin cuestionarse si la historia que se cuenta fue real o no, cómo era esto del teatro hace unos siglos, dejándose envolver por la magia de una interpretación distinta y un ambiente fantástico y especial.  
Y cuando se trata de una historia que acerca al más universal de nuestros novelistas y el, quizás, más universal de todos los dramaturgos que jamás haya existido, ¿No es mejor dejarse llevar por esta historia no real para disfrutar del momento que nunca sucedió como algo real?




La obra nos traslada a ese momento, al parecer irreal, de un encuentro entre estos dos monstruos de la literatura universal, el gran Miguel, manco en la batalla de Lepanto, y el genial William, el más prolífico escritor de teatro de la Historia. Un encuentro ya planteado en otras ocasiones, como la película "Miguel y William" en la que ambos escritores "luchaban" por el amor de Elena Anaya, sería por su trascendencia histórica, algo que a todos nos gusta imaginar.
Muchos son los expertos que, a lo largo de los años, han comparado a ambos y que han encontrado similitudes entre el caballero andante, don Alonso Quijano con Hamlet, príncipe de Dinamarca, el propio Rey Lear o incluso entre Sancho y Falstaff.



Una cárcel es el marco de encuentro de estos dos personajes, un espacio cerrado en el que ambos compartirán pinceladas de su genio, una historia que cuenta cómo el gran escritor español, que afirma "no ser escritor" en esta historia, inspira enormemente a su homónimo inglés y, a su vez, descubre tanto al genio de Stratford-upon-Avon como en el carcelero que posibilita el encuentro entre los dos genios, ubicados en distintas celdas, la inspiración para el comienzo de la mejor novela de caballería de la Historia, ya sabéis, el famoso "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...".


El elenco de este montaje, que ha ido cambiando a lo largo de sus dos intensos años de representaciones, lo forman en esta ocasión José Manuel Seda en el papel de Cervantes (memorable su obra "El prisionero" del pasado año), Daniel Moreno como Shakespeare ("El Greco y la legión Tebana"), Pedro Miguel Martínez en el papel de carcelero("El oscuro corazón del bosque") y Ana Crouseilles ("AVE, EVA" o "Trasímaco") como la mujer que persigue Cervantes. Actores que mantienen el tipo, sobre todo los dos protagonistas, en un duelo interpretativo muy interesante, por la contraposición de los dos personajes, un alocado y nervioso Cervantes frente a un alegre y sosegado Shakespeare.



Pánico escénico Producciones nos trae esta pieza que, en poco más de una hora, nos cuenta ese supuesto encuentro en una cárcel de Sevilla, entre Cervantes y ShakespeareEl primero ha sido apresado por error, acusado de haber rodado al mismísimo rey de España. El segundo, no sabiendo muy bien por qué está encarcelado, se aprovecha, en una simbiosis artística, de la presencia de Miguel de Cervantes en la celda de al lado para, en varios encuentros motivados por el ansia de inspiración de ambos, poner en papel los primeros trazos de sus dos obras más representativas, "Romeo y Julieta" y "Hamlet". Por su parte, el autor de El Quijote también acaba encontrando la inspiración de las primeras ideas del libro de caballería más famoso de todos los tiempos.






Durante alguna de las escenas, el carcelero se presenta a William como Cardenio, e insiste en dicho nombre siendo el mismo de un personaje de El Quijote que aparece en una obra de Shakespeare y que, según los expertos, es la única prueba de que el genio inglés leyese, al menos, la primera parte de la novela de Cervantes, pues es en uno de los primeros capítulos donde aparece dicho personaje que, según parece, es una inspiración del propio carcelero.




Esta nueva versión de nuestro célebre escritor tiene puntos de gran ingenio, con el personaje del carcelero que va cogiendo protagonismo conforme avanza la obra, con la misma rapidez que lo pierde la mujer, para acabar siendo para esencial en el desarrollo de la trama. Interesante la visión de un Cervantes decadente, más cercano a los personajes de sus propias novelas de caballerías que al personaje de gran presencia que todos tenemos en mente. Por último cabe reseñar los divertidos diálogos que mantienen ambos escritores, en los que se intercambian frases que luego serán claves en sus respectivas novelas.
----------------------------------------------------------------------------------------------
Los espejos de Don Quijote
Teatro: Corral de Cervantes
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: De Lunes a Sábados a las 21:00
Entradas: Desde 14€ en corralcervantesatrapalo . Hasta el 23 de Septiembre.



Travel

Follow Us