domingo, 17 de septiembre de 2017

Teatro: "La ramera de Babilonia" en el Teatro Lara


La relación de la mujer con la Iglesia siempre ha sido cuanto menos "peculiar", desde el pecado de Adán y Eva con su manzana hasta hoy en día, la figura de la mujer siempre ha sido maltratada por todas y cada una de las religiones, pero sobre todo por la católica. Este es el momento de tirarlo todo abajo, de reconocer que todo lo que nos han vendido era un cuento envenenado por hombres que no querían a las mujeres (¿o quizás las temían?) y empezar a construir una historia en la que, al menos de inicio, a todos se nos trate por igual. Con este transgresor montaje todo es posible, desde que las mujeres consigan por fin recuperar el lugar que les corresponde, como que alguno salga despotricando en varios idiomas por que le hayan dicho demasiadas verdades que no quería escuchar... y menos contadas por mujeres. A qué grupo perteneces tu?





La transgresora compañía Paso Azorín Teatro, después de retorcernos el corazón con la maravillosa y escalofriante "El sídrome de los agujeros negros", nos sacuden con esta explosiva comedia en los cimientos mismos de lo políticamente correcto. Ramón Paso demuestra su capacidad para tratar cualquier temática desde distintos ámbitos. Para esta ocasión se desmelena por completo, con un texto cargado de verdades de las que duelen, pero con un toque de cuento para niños en la estructura que hace aún más potente el contenido. En su doble faceta de autor y director, Paso consigue enarbolar la bandera del feminismo con una pieza corrosiva en la que consigue impactar (por el contenido) pero sin resultar, al menos aparentemente, dañino.




El autor, bisnieto del gran Jardiel Poncela y nieto de Alfonso Paso (casi nada al aparato), nos deja muy claro en todo momento el carácter "demoledor" de lo que vamos a ver. Desde el título al cartel ya podemos intuir que estamos ante un alegato en favor del papel de la mujer y en contra de la Iglesia, que durante toda su historia las ha menospreciado, tildándolas siempre de seres inferiores y sometidos a los deseos y necesidades del hombre. Con el título nos evoca un personaje del Apocalipsis que se dedicaba a cortar cabezas a lomos de una bestia. La verdad es que durante las casi dos horas de la obra, las cuatro actrices no dejan títere con cabeza, y a más de uno de los que nombran no estaría de más cortarle la cabeza (sobre todo a los que aparecen en las noticias que nos leen).



El personaje de la Ramera de Babilonia fue utilizado como metáfora de la corrupción de la Iglesia Católica por gente como Dante o Lutero. Esta unión de las dos visiones del personaje bíblico es la perfecta definición de lo que nos vamos a encontrar. Cuatro heroínas cortando las cabezas de toda la corrupta, machista y misógina Iglesia Católica. Con esta doble idea de la mujer luchadora, que pelea contra todo aquello que es injusto y que ataca su integridad (lo que viene siendo casi toda la Historia del ser humano), y la imagen de una Iglesia corrupta que utiliza sus armas (el poder, el miedo, la ignorancia...) para crear fantasmas a los que atacar, personificados siempre en la figura de la mujer, nos adentramos en esta aventura para purificar almas...


Desde el momento en que entramos en la sala, ya percibimos de que estamos ante un espectáculo "distinto" y original. Nuestras cuatro heroínas se nos presentan nada más entrar y nos reparten el programa de mano con el premonitorio saludo "bienvenidos a nuestro cabaret religioso, bienvenidos a nuestro auto sacramental blasfemo", porque en el fondo la obra no es más que eso, una ácida comedia que se dedica a hablar de temas incómodos, esencia pura del cabaret. Cuatro pedazo de actrices que se visten sus mejores galas y ponen su mejor sonrisa (maliciosa eso si) para darnos la bienvenida y hacernos sentir a gusto, como preludio de la bacanal de la que vamos a ser testigos. Una acogida amable para que bajemos la guardia y nos impacte aún más la obra.



Sin lugar a dudas esta obra no sería lo mismo con un elenco que se ciñese a lo correcto. Estas cuatro fieras se desmelenan, se multiplican, crean de la nada para conseguir que cada escena sea una bomba de relojería por si misma. Después de desgarrarse el alma en "El sídrome de los agujeros negros", Ana Azorín, Inés Kerzan, Ángela Peirat y Elisa Pelayo dan un cambio radical para montarse a lomos de esta ramera de Babilonia que quiere hacer saltar por los aires los cimientos de la Iglesia Católica. Las tres primeras repiten en el reparto que hace dos temporadas arrolló la sala off del Lara, pero la incorporación de Elisa Pelayo hace subir más el nivel de la obra por su gran vis cómica.





Inés Kerzan y Ana Azorín son las más veteranas y juntas protagonizan algunos de los sketchs más corrosivos, entre los que destaca el encuentro entre Lilith (la primera mujer que habitó el paraíso con Adan, que fue expulsada por no compartir con él ciertas "ideas") y Eva, en el que ponen a parir a Adán por sus comportamientos machistas, mientras hablan de las ventajas de independizarse del hombre. Espectacular está Kerzan en su papel de la Virgen María o cuando se mete en el papel de una lesbiana. 
Por su lado Ana Azorín ejerce de "maestra de ceremonias" a lo largo de la obra, con monólogos realmente rotundos y demoledores en un estilo muy característico. Su papel de "Jesucrista, Jesusa, Chusa, la hija de Dios" es memorable, dejando a las claras las intenciones de la obra y el machismo que siempre ha caracterizado a la Biblia, consiguiendo una escena muy divertida y explosiva. 




Otro de los momentos más memorables en los que participa Azorín es su escena con Ángela Peirat en la que interpreta a Feta. Peirat es una mujer que se acaba de quedar embarazada y habla con su feto(Feta) sobre la idea de abortar. La escena se convierte en un divertidísimo alegato contra la postura radical que siempre ha tenido la Iglesia en contra del aborto. Feta esgrime todo tipo de argumentos para convencer a su madre de que no puede abortar, evitando que decida libremente lo que puede hacer con su cuerpo. La situación, de lo más surrealista, se convierte en uno de los sketchs más redondos de la obra.



Ángela Peirat, con su sola presencia en escena, destila humor y comicidad en cada una de sus intervenciones. De una plasticidad de movimientos a mitad de camino entre una mimo y una bailarina, su propia expresión corporal es de lo más cómico del montaje, con momentos que incluso solo con sus movimientos levanta las carcajadas del público. Su papel de monja que se siente discriminada por los curas es brillante. En los momentos en que las cuatro actrices comparte escena, Peirat y Elisa Pelayo son las más contundentes, tanto por sus gestos como por sus muecas, que las convierten en pequeñas diablesas capaces de cualquier cosa por quitarle la máscara (de la igualdad de género) a la Iglesia.



Como ya he comentado antes, la incursión de Elisa Pelayo en el reparto me parece un gran acierto, convirtiéndose en protagonista de algunos de los momentos más brillantes de la obra. Su papel de india, marcado por la inocencia que ella misma desprende, es apabullante, lanzando flechas envenenadas cada vez que habla con esa cara de niña buena que nunca ha roto un plato... Es imposible no reírse ante esta actriz, con una voz y un desparpajo hechos a medida para la comedia. Su monólogo en el que interpreta a una puta que habla de lo que ha sufrido durante toda su vida por culpa de la institución religiosa es soberbio.



En definitiva, creo que estamos ante una gran obra, que se convierte en un divertido ejercicio de análisis (un poco sesgado puede ser...) sobre la figura de la mujer en la Historia de de la Iglesia Católica. Pero también es una brutal crítica a la institución en si, a su forma dictatorial de actuar, a sus pensamientos sobre ciertos temas (homosexualidad, aborto...) y a ciertos momentos históricos en los que han protagonizado auténticas barbaridades (La llegada a América, la inquisición....). Una maravillosa y entretenida obra en la que podréis descubrir (si aún no las conocéis) a cuatro pedazo de actrices que os sorprenderán.

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La ramera de Babilonia
Teatro: Teatro Lara
Dirección: Calle Corredera Baja de San Pablo 15
Fechas: Lunes a las 22:15
Entradas: Desde 12€ en teatrolaraatrapaloentradasymasticketea