sábado, 2 de septiembre de 2017

Teatro: "La comedia de los enredos" en el Teatro Bellas Artes"


Una historia protagonizada por unos gemelos siempre es sinónimo de situaciones confusas y dobles intenciones, pero cuando estamos ante dos parejas de gemelos está claro que el título le viene que ni pintado a la obra. Historias de amor y desamor, de luchas entre dos regiones (Éfeso y Siracusa), de promesas inclumpidas y sobre todo de malos entendidos ante la aparición de unos personajes que trastocan el devenir de la ciudad y que son capaces de poner patas arriba desde la nobleza al clero, pasando por mercaderes y joyeros...






Tras su paso hace dos años por el Teatro Clásico de Cáceres y la temporada pasada por las Naves de Matadero, este verano regresa a Madrid "La comedia de los enredos" la obra más corta de William Shakespeare. La versión la firma Carlota Pérez-Reverte Mañas, que afronta su segunda propuesta teatral tras la exitosa "Perdona si te mato, amor", con dirección de Alberto Castrillo-Ferrer (que ya dirigió la anterior obra de la autora). Director de dilatada carrera, en los últimos años se ha puesto al frente de éxitos como "Tristana", "El test", "Si la cosa funciona" o "Feelgood" y participado como actor en montajes como "El cojo de Inishmaan" o "Todos eran mis hijos". En el 1999 forma la compañía El Gato Negro, encargada de producir este montaje.




Compañía con más de una veintena de obras a sus espaldas, que han llevado por países como Francia, Noruega, Argentina, Uruguay o Brasil, la mayor parte de su trayectoria se ha centrado en versiones de clásicos, hechos de una manera actual, con montajes dinámicos y "modernizados", como el caso de la obra de la que estamos hablando. Esta comedia saca a relucir las principales virtudes de esta compañía, expertos en llevar al límite los textos, exprimiéndolos al máximo para darles una vuelta y conseguir "actualizar" cualquier historia, dotando al montaje de un dinamismo y frescura que no son típicos de la época.



Al frente del elenco nos encontramos a la fantástica Silvia de Pé (que pudimos ver en "Pudor" hasta pocos días antes del estreno de la obra), que se convierte en dueña de la escena, haciendo que la obra se desarrolle al ritmo que ella marca. Cada momento que protagoniza la polifacética actriz es sublime, tanto en su papel de Adriana como en el de letrada. Sabe medir la temperatura a la escena en cada momento, para ver en que momento sacar su lado más gamberro y cuando ser más comedida. Una auténtica lección de los diversos matices que se le puede dar a un personaje a lo largo de una obra.





La maravillosa Antonia Paso tiene un par de momentos sublimes, en los que la escena se centra en su personaje y saca a relucir todas sus virtudes interpretativas. Al igual que ocurre con su compañera de reparto es capaz de marcar el ritmo de la escena en todo momento. Una de las mejores escenas a nivel interpretativo es, sin lugar a dudas, la conversación que ambas mantienen, cargada de sencillez y maestría. En su papel de Duquesa se muestra sobria y elegante, mientras que en su breve papel de mejillonera se muestra su lado más salvaje, cargado de picardía y mala leche.




El resto del elenco cumplen con mayor o menor credibilidad, en la mayoría de los casos haciendo varios personajes. El caso más delirante es el de Javier Ortiz, que tiene que compaginar hasta cinco papeles, lo que no le impide dotar a cada uno de una personalidad distinta. Desde el Duque a la Abadesa, pasando por un mercader o un matón, todos sus personajes mantienen una coherencia dentro del tono general de la obra. La escena final, en la que el Duque y la Abadesa se cruzan es sublime y sirve como reconocimiento a un actor que pasa más tiempo mutando de personaje que en la escena... 
Por su parte Julián Ortega (interpreta a los dos sirvientes, al Dromio de Éfeso y al de Siracusa), J.J. Sánchez (a mitad de camino entre Antífolo de Siracusa y un mercader), Angelo Crotti (con papeles como el de Egeón, Pinch o Ángelo) e Irene Aguilar (Luciana y la sacerdotisa) pasan la obra saltando de personaje en personaje. Sólo Rafa Blanca, en el papel de Antífolo de Éfeso, tiene un solo papel.




La obra de Shakespeare es un remake de la obra "Los Menecmos", de Plauto, a su vez inspirada en "Los gemelos" de Posidipo. La historia, llena de equívocos y aventuras, se sitúa en la ciudad turca de Éfeso, en la que se reencuentran dos parejas de hermanos que fueron separados 25 años antes, al poco de nacer. La llegada a la ciudad de Antíforo de Siracusa supone un auténtico torbellino para la ciudad, en la que todos sus habitantes "sufren" la llegada del siracusano. Él y su sirviente viven una auténtica aventura, al ser confundidos con sus gemelos, mientras ellos piensan que es todo cosa de brujas y espíritus. La historia, como era de esperar, se convierte en un cúmulo de enredos entre la pareja protagonista y todos los personajes (a cual más estrafalario) con los que se van encontrando por la ciudad.




El montaje resultante es una comedia con toques de Commedia dell´Arte italiana y vodevil francés, mezclando una puesta en escena clásica con un lenguaje actualizado que hace las delicias de los asistentes. El delirio llega a su punto álgido al final de la obra, lleno de metrateatralidad en la que los actores y el público ocupan el espacio de forma conjunta, con momentos en que los actores atraviesan la cuarta pared y momentos en los que abandonan sus personajes para hablarnos desde la perspectiva del propio actor.





Otro de los puntos fuertes de la propuesta es la escenografía diseñada por Anna Tussel, en el que se entremezclan veleros, con puestos de mercado. El decorado, aparentemente sencillo, va mutando para convertirse en todo tipo de elementos de la ciudad. Con el despliegue o recogida de las velas consiguen resultados realmente impactantes, los cuales nos meten de lleno en la aventura que el texto nos propone. Muy original el uso de las velas para hacer de pantalla sobre la que se proyectan, de forma tremendamente visual, sombras que nos muestran parte de la historia. El espacio sonoro, de gran potencia, corre a cargo de David Angulo, y la iluminación de Alejandro Gallo.



El resultado final es una disparatada comedia que rebosa locura en cada escena, con situaciones extremas y actores que llevan sus papeles al límite de los personajes. Pasada de revoluciones por momentos, la historia se desboca desde el primer momento y no consigue ralentizar el ritmo hasta el "estallido" final. El diálogo con el público se hace por momentos un poco excesivo, rompiendo la magia de la representación, aunque hace que el público empatice con la historia, sintiéndose parte de la misma.
El conjunto resulta original y visualmente atractivo, pese a que por momentos perdamos el hilo de la historia por el ritmo frenético con el que se suceden los acontecimientos (sobre todo al principio, cuando no tenemos claro el juego de los gemelos).


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La comedia de los enredos
Teatro: Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2
Fechas: De Miércoles a Viernes a las 20:30, Sábados a las 19h y 21:30 y Domingos a las 19h.
Entradas: Desde 14€ en entradasteatrobellasartesatrapalo


Miércoles, jueves y viernes 20:30h. Sábados 19h. y 21:30h. Domingos 19h.