jueves, 21 de septiembre de 2017

Teatro: "Contra la democracia" en Teatro Galileo

Que la democracia actual está bastante lejos de lo que debería ser es algo que ya casi nadie duda. Las grandes élites absorben el poder y hacen del sistema democrático una pequeña farsa en la que el ciudadano se siente seguro y ellos pueden seguir moviendo los hilos a su antojo. Este panorama tan negro viene de un consumismo feroz que lo devora todo, en el que todo está anticuado un segundo después de haber estado de moda, y todo deja de ser actualidad en el instante mismo en que explota otra noticia. Esta velocidad desaforada del mundo beneficia a los poderosos, que pueden campar a sus anchas echando bombas de humo que despisten a la gente, que se conforma con poder sobrevivir.





Esta potente obra  pertenece a una trilogía, junto a "Contra el progreso" y "Contra el amor", en los que su autor, Esteve Soler, da su particular visión del mundo, en pequeñas historias que van desangrando el modo de vida actual. Esta conjunto de obras sobre el capitalismo consumista no deja títere con cabeza, y la democracia no podía salvarse. El capitalismo deforma de tal manera la palabra democracia que llega a tener un significado negativo, se convierte en un término ficticio que ha perdido todo su significado en pos del capital.


En palabras del propio autor "Juego a buscar la contradicción entre nuestra percepción de la plabra y su significado real", lo que indica la pérdida de credibilidad que, para él, han sufrido ciertos términos como la democracia. Soler nos muestra su visión de la sociedad, llena de monstruosidades y marcada por las continuas contradicciones que a todos se nos plantean cada día, una visión sobre el ser humano y el mundo actual, marcado por los sinsabores del individualismo y la inmediatez. Es un texto que tiene la esperanza de reiniciar el mundo que nos rodea, renovar nuestro compromiso por la única herramienta que debería garantizar la igualdad entre las personas.



Traducida a casi una veintena de idiomas y representada en países como Alemania, Estados Unidos, Francia o Venezuela, pero paradójicamente no tiene ese éxito en España. La temporada pasada pudimos verla representada en el Valle Inclán por una compañía de Bucarest. En esta ocasión llega a Madrid de la mano  de la compañía Teatro del Noctámbulo y dirigida por  Antonio C. Guijosa. Los temas que aborda el texto son tan universales que encaja perfectamente allí donde va. A lo largo de toda la trilogía, que siempre tiene el mismo formato, se reivindican, según cuenta Esteve Soler, tres subgéneros: el surrealismo, el burlesco y el llamado Grand Gignol, género teatral de finales del XIX que con piezas cortas pretendía hacer un retrato moral, mezclando humor, horror y farsa surreal.



En esta ocasión son siete el número de pequeñas piezas elegidas para destriparnos a la sociedad actual. Siete pequeñas historias en las que se mezclan el humor con el horror, mezclan la sátira y el esperpento, lo cercano y lo lejano. Visiones tan próximas como surrealistas, tan precisas en su argumentación como contundentes en la morfología. Y con todo esto siempre queda en el aire la pregunta ¿Todavía hay alguien que crea que los ciudadanos gobernamos nuestra sociedad?



Esta imponente secuencia de difíciles scketchs son interpretados por cuatro camaleónicos actores, capaz de ser atrapados por monstruos, reirse del sistema e incluso matarse entre ellos, con una variedad de registros que intimidan incluso más que el texto.  José Vicente Moirón, Memé Tabares, Gabriel Moreno y Marina Recio son los valientes que se atreven con este tour de force, en el que durante noventa minutos tienen que mutar en diferentes personajes, a cada cual más surrealista. Cuatro actores con mucho mérito, ante un complicado montaje y un texto salvaje, mantienen el tipo sin bajar la intensidad ni un instante.




La primera de las siete locuras que nos plantea este montaje es la conversación que mantienen dos insectos que están atrapados en una tela de araña. Con apariencia humana, los dos insectos hablan del futuro esperanzados, "el futuro será mejor" se dicen el uno al otro para convencerse de que todo está bien. A los pocos minutos tienen un hijo que, pese a sus intentos de convencerle de lo contrario, acaba comiéndoselos. Una impactante metáfora que nos habla de este mundo tan frenético en el que El futuro nos "devora" mientras aún estamos intentando digerir el pasado.
Con esta primera historia ya tenemos bastante claro que estamos ante un montaje nada convencional, y que todo puede suceder.



Tras este impactante comienzo, en la segunda aparece un supuesto/presunto político corrupto con un bate de beisbol, vapuleando todo lo que encuentra a su paso. Aunque nos pueda recordar a muchos políticos, aunque los referidos se dejen el bate en casa, el símil es abrumador. El grandilocuente personaje alardea de su poder, gritando para quien le quiera escuchar "La ciudad es nuestra", mientras piensa como deberían ser los ciudadanos perfectos. El lumbreras llega a la brillante conclusión de que serían aquellos que no se quejen por nada, nunca (a mi se me ocurre a que partido podría afiliarse...). La rotunda aparición de su ex hace tambalear al "poderoso" político. El pasado también es capaz de llevarte por delante y devorarte.



En la tercera historia vemos como dos hombres se jactan de estar en medio de una guerra atacándose con tirachinas. Esta "peculiar batalla" acaba con un monólogo sobre la maldad de la economía, de la agresividad del libre mercado, en el que estamos en todo momento tiranizados, y sobre todo la tiranía del dinero, sin el que no sabemos (o no queremos) vivir. Uno de los temas más importantes de los que trata la obra es la especulación, como nos va amordazando poco a poco hasta ahogarnos. La economía y la especulación nos devoran lentamente...



Estamos en el ecuador de la obra y, quizás, ante el momento más potente y contundente (que ya es decir) de lo que nos "escupe" esta obra. La cuarta pieza nos muestra una persona que de madrugada llama a una puerta, la número seis. El momento álgido se plantea cuando ni el ni los inquilinos de la casa recuerdan qué viene después de ese número. En una de las metáforas mejor llevadas de la obra, la poca memoria de la que hacemos gala, en la que todo lo que paso hace cinco minutos no interesa, nos lleva a vivir en un mundo anclado en el instante, en el que pronto los recuerdos y los conocimientos se desvanecen. El olvido es uno de los mayores miedos del ser humano, y el tipo de sociedad en el que vivimos lo promueve. El olvido devora todo aquello que no es "el ahora"



La quinta parte, otra de las más contundentes, nos muestra a un matrimonio de lo más surrealista, que despierta a su hijo en mitad de la noche para decirle que es fruto de un "coitus interructus" y que una vez que han podido comprobar que no es rentable, si no más bien un lastre, han decidido acabar con él, "reducir personal". Brutal en la forma, esta pieza nos habla del rechazo como motivo de aislamiento en esta sociedad tan estereotipada. El rechazo nos obliga a huir y acaba devorándonos.



En toda obra o relato que se hable de actualidad ( o de la Historia de la Humanidad en general) siempre debe haber un lugar reservado para la religión. En este caso es el penúltimo relato, en el que se nos aparece una mujer con un burka que nos va contando, de manera desgarradora, como acaba de asesinar a su marido, pero que por contra pide no ser discriminada por su identidad ni su forma de vestir. Uno de los mayores miedos en este mundo tan globalizado, en el que supuestamente debería haber cada vez menos fronteras, se tiene a todo aquello que es distinto a nosotros, y eso acaba devorándonos al no poder escapar del que es distinto a uno, ya que todos en algún lugar somos los distintos.


Para acabar por todo lo alto, la propuesta no podía terminar en un lugar más apropiado que un bar, lugar preferido por la gente para destripar al mundo, como ocurrre en esta obra. La pareja formada por un colonialista belga y un estadounidense que alardea de toda la gente que mató en Irak. Se divierten bebiendo y bailando, mientras brindan y se felicitan por los éxitos de la democracia. En un final apoteósico, nos vamos sintiendo cada vez más insignificantes por todo lo que hemos visto y ante lo que nunca haremos nada.
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Contra la democracia
Teatro: Teatro Galileo
Dirección: Calle Galileo 39
Fechas: Jueves, Viernes y Sábados a las 20:00, Domingos a las 19:00
Entradas: Desde 11€ en gruposmediaentradas.comticketeaatrapalo. Hasta el 8 de Octubre.