miércoles, 20 de septiembre de 2017

'Don Gil de las calzas verdes' en Teatros Luchana

Actualmente, el señor Tirso de Molina no atraviesa su mejor momento y es incapaz de emitir algún juicio sobre sus adaptaciones, pero en caso de que pudiéramos preguntarle qué le ha parecido su adaptación del clásico Don Gil de las calzas verdes, tenemos claro que, aunque le chocasen ciertas licencias escenográficas adaptadas a los nuevos tiempos, estaría satisfecho con el resultado.


Sin embargo, aunque este Don Gil del siglo XXI contase con la aprobación de su autor, no tenemos del todo claro qué opinarían personas como Javier Marías, quien recientemente escribía en el país que "si uno va hoy al teatro se expone a cualquier sandez de directores que adaptan grandes clásicos a las tonturas contemporáneas."  Si tú compartes las palabras del literato, es más que probable que esta obra te parezca una tontura supina porque no sigue al pie de la letra el texto original. Si eres de la opinión de que el teatro clásico tiene que adaptarse a los tiempos que corren sin perder su identidad disfrutarás a lo grande con este Don Gil del siglo XXI.




Verdaderamente, Don Gil de las calzas verdes ya era una obra que plasmaba el papel de la mujer inconformista en el Siglo del Oro, una época en la que no tenía ni voz ni voto. Por ese motivo, la obra es (disculpad por esta frase de manual) adelantada a su tiempo al restarle protagonismo al hombre y situar en el centro de la trama a una mujer que no duda en tomarse la venganza por su mano y se dispone a vestirse de hombre con tal de seducir a una doncella a la que pretende su amado/odiado.

La obra maneja todos los cánones de la comedia de enredos con maestría. Amores, celos, secretos y todos los ingredientes que debe conjugar el género están presentes en una puesta en escena con un ritmo que no decae en ningún momento. La música en directo de Miguel Magdalena también hace que la obra suba nota considerablemente.




La actualidad política tampoco se escapa sin recibir su merecido, ya que aunque sea en pequeñas dosis, Don Gil de las calzas verdes no duda en meter ciertos gags que hacen referencia a algunos escándalos políticos recientes (a los javiermarienses no les gusta esto). Tranquilos, a pesar de las pequeñas descontextualizaciones con fines humorísticos la obra no pierde el espíritu del Siglo de Oro gracias a la versión del dramaturgo Alberto Gálvez.

No le falta mérito al hecho de adaptar un clásico escrito hace 4 siglos y dotarlo de frescura para que no sea una adaptación más. Además, en este montaje se apuesta por el recurso de que los actores siempre están presentes en la escena, intervengan o no, lo cual es todo un acierto de cara a una comedia de enredos. 




Aspectos como la escenografía (simple, pero eficiente), la iluminación y el vestuario están cuidados, pero se lleva la palma la excelente dirección de actores a cargo de Hugo Nieto. No exageramos al afirmar que nada tiene que envidiar este reparto al de otras adaptaciones de teatro clásico encabezadas por estrellas de renombre,que hacen que el precio del espectáculo se cuadruplique. 

Su protagonista, Sara Moraleda, está fantástica y el hecho de que la comedia funcione se debe en gran parte a María Besant y su capacidad para decirlo todo sin abrir la boca. Aunque también sería injusto desmerecer el gran trabajo que hacen el resto de actores (Jorge Muñoz, Natalia Erice, Rafa Maza y Samuel Viyuela).



Don Gil de las calzas verdes no solo ha sido una de las más gratas sorpresas que me he llevado este año en los Teatros Luchana, sino la confirmación de algo que muchos agoreros niegan: el teatro clásico sigue vivo y en plena forma. ¿Cómo se podría explicar si no el hecho que toda la sala estuviese a rebosar de gente de todas las edades?

Lo sentimos, Javier Marías, pero en esta ocasión Don Gil te ha ganado la partida






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Don Gil de las calzas verdes

Teatros Luchana: Calle de Luchana, 38
Fechas: 23, 24 y 30 de septiembre
Entradas: desde 12€ por Atrápalo