viernes, 21 de julio de 2017

Teatro: "Cuatro corazones con freno y marcha atrás" en la terraza del Teatro Galileo


Ser inmortal siempre ha sido uno de los anhelos del ser humano, pero cuando sólo unos pocos adquieren ese don no todo parecen ventajas. La vida que avanza para el resto pero no para nosotros podría llegar a ser angustiosa, al ver envejecer a los seres queridos mientras nosotros permanecemos en plena juventud eternamente. Este debate es la pieza angular sobre la que gira esta divertida comedia que nos plantea los pros y los contras de una vida sin un final...





El texto del genial Jardiel Poncela se estrenó en 1936 y como era habitual en la época (y sigue siéndolo a día de hoy) fue un gran éxito de crítica y público. En esa primera actuación había actores de la talla de Isabel Garcés, Mercedes Muñoz Sampedro o José Orjas. En estos más de ochenta años se ha representado en otras cuatro ocasiones con actores de la talla de Antonio Ferrandis, Adriana Ozores, José Sazatornil, José Sancho o María Fernanda D´Ocón. En 1977 se llevó a la televisión, dentro del programa Estudio 1, interpretada por actores de la talla de Amparo Baró, Luis Varela o Teresa Rabal.




En esta ocasión la versión corre a cargo de Gabriel Olivares, creador de éxitos tan importantes como "Burundanga", "El nombre", "Al final de la carretera", "Mi primera vez" o "Cancún", todas ellas obras de gran éxito y que han tenido muy buena acogida en taquilla. Promotor y director del laboratorio teatral teatroLab El Reló, compañía con la que trabaja de forma habitual desde que en 2013 estrenaron juntos "La caja" en el Lara. Dos años estrenan "Our town" uno de los mayores éxitos de aquella temporada, candidata al premio Max al espectáculo revelación. En esta su tercera colaboración, vuelve a la comedia ligera, el género con el que más éxitos ha cosechado. Durante esta temporada estrenó "La madre que me parió" (que se regresa en Agosto) y durante el verano  tiene también en cartel "Pareja abierta".




El Teatro Galileo, como ocurre todos los veranos, saca su propuesta escénica a su terraza, creando un ambiente muy festivo, con propuestas refrescantes para las calurosas noches madrileñas. En la mayoría de las ocasiones (en todas las que yo recuerdo) han elegido comedias ligeras, con las que el público pueda pasar un buen rato y dejar su mal humor en la puerta durante la representación. Representaciones que transcurren siempre cerca del público, interactuando con la gente en mayor o menor medida (se tiene que atravesar por la zona de público para llegar al escenario), lo que siempre da un valor añadido al espectáculo.



Personajes esperpénticos para un texto de lo más surrealista, convierten a esta obra en una de las más singulares de las escritas por Poncela. La unión del aclamado autor, máximo exponente del teatro del absurdo en nuestro país, con Gabriel Olivares, uno de los directores que más domina la comedia en la escena madrileña, sólo podía dar como resultado una comedia de lo más extravagante y alocado, pero con un interesante mensaje (casi filosófico) sobre la vida y la muerte que se filtra entre las carcajadas del público y consigue una pieza con mucho más redonda, en la que "el fin" (el mensaje) justifica "los medios"(lo desmadrado del montaje).





La historia, ya desde su comienzo se nos muestra caótica y revolucionada, con los personajes habitando entre el público a ritmo desenfrenado. Cuando los propios personajes terminan de montar la escenografía formada por unas sillas el surrealismo coge velocidad y las escenas de enredo se van sucediendo. Un cartero que no encuentra al destinatario de su carta (Ricardo, un joven vividor), un mayordomo cotilla, un abogado con noticias "de doble filo", parejas de enamorados que no pueden hacer público su amor... pero todo esto termina de saltar por los aires cuando el peculiar Doctor Bremón les comunica su gran descubrimiento, la pócima de la eterna juventud, la cual sólo podrán tomar los cuatro enamorados...y el cartero cotilla. Con la inmortalidad podrán vivir lo suficiente para cobrar una herencia que sólo se podrá cobrar después de sesenta años y la otra pareja podrá hacer público su amor tras la muerte de el marido de ella



Lo que parecía de color de rosa en un primer momento se convierte en insoportable con el paso de los años, salvo para nuestro hiperactivo cartero que sigue con la misma ilusión décadas después. Lo que en un primer momento era una bendición se convierte en una penitencia con el paso de los años, en los que ven morir a sus seres queridos e incluso envejecer a sus hijos. Tal es la anomalía que deciden huir a una isla desierta, en la que su aspecto juvenil no haga sospechar a nadie. La situación parece insostenibe hasta que el doctor vuelve a encontrar una solución para poder revertir su inmortalidad, otra maniobra para alterar sus destinos, haciendo que rejuvenezcan cada año que pasa, les suena? Efectivamente, Jardiel Poncela se adelantó a Benjamin Button y su rejuvenecimiento anual.




Para esta rocambolesca historia que se desarrolla durante varias décadas en elenco está formado por los cinco personajes que se mantienen fijos a lo largo de la trama, mientras otros seis actores tienen que desdoblarse en varios papeles. El televisivo César Camino ("Agitación+IVA", "La tira" o "Aquí paz y después gloria") es el encargado de ponerse en la piel de Emiliano, el cartero cotilla que se muestra en todo momento feliz con su inmortalidad. A él le acompañan durante toda la obra las dos parejas de enamorados. La formada por Ricardo y Valentina, los dos personajes que más emocionados están, primero ante su inmortalidad y luego ante la posibilidad de dejar de serlo. Patrick Martino y Silvia Acosta son los encargados de interpretar a estos tortolitos que sólo quieren amarse y disfrutar cada día juntos. El doctor Bremón y su amada Hortensia luchan por poder hacer público su amor, teniendo que salvar el escocho de un  marido "muy longevo". David García Palencia y Chusa Barbero son los encargados de dar vida a esta pareja que sólo lucha por dar visibilidad a su amor.




Uno de los mayores atractivos de esta propuesta es la versatilidad de los otros seis actores que configuran el reparto. Eduard Alejandre, Esperanza de la Vega, Pedro Forero, Asier Iturriaga, Guillermo Sanjuán y Mateo Rubistein, tienen que hacer varios papeles cada uno, teniendo que hacer de marido naufrago irreconocible o incluso travestirse, en el caso de Iturriaga con su divertidísimo papel de Margarita. Seis actores que aparecen y desaparecen de escena con personajes distintos, incluso interpretando a los árboles, al tiburón...o a un boomerang.

Este continuo ir y venir de personajes dota al conjunto de una mayor viveza, a la que también contribuye la, aparentemente, sencilla escenografía diseñada por Marta Guedán y Claudia Pérez, en la que aparecen toboganes y piscinas de donde no hay nada. Todo ello hace del resultado una auténtica fiesta, con momentos musicales, brindis y carcajadas con y para el público. Una refrescante propuesta en la línea de lo que nos suele traer cada verano el Galileo, lleno de surrealismo, amor absurdo y personajes abruptos que consiguen que todo parezca un viaje alocado e imprevisible.


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Cuatro corazones con freno y marcha atrás
Teatro: Teatro Galileo
Dirección: Calle Galileo 39
Fechas: De Lunes a Sábado a las 21:30
Entradas: Desde 15€ en gruposmediaticketeaentradas.comtaquilla.comatrapalo


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