miércoles, 12 de julio de 2017

Teatro: "Arte" en el Pavón Teatro Kamikaze


El Arte siempre ha sido un motivo de debate para las distintas sociedades, un elemento diferenciador de la gente más adelantada a su tiempo, corrientes artísticas que en la mayoría de los casos eran transgresoras con lo establecido en ese momento, rompedoras con lo cánones de belleza y en la mayoría de los casos buscando la polémica como elemento identificador. Este debate sobre lo que es arte y lo que es simple postureo es lo que nos plantea este maravilloso texto, en el que se habla de Arte, de clases sociales, de educación, pero sobre todo de amistad.





Desde Klimt a Pollock, de Warhol a Picasso, todos los artistas que han sido iniciadores de una corriente artística (o puntas de lanza de una tendencia) han tenido sus detractores, y mucha gente que ponía en duda que lo que hacían fuese arte. Es cierto que la línea que separa el Arte de la extravagancia es una delgada línea que a veces es muy difícil de identificar (sólo hace falta darse un paseo por cualquier edición de ARCO). Este debate, tan candente a lo largo de toda la Historia, fue el que inspiró a Yasmina Reza para escribir este texto, que se convirtió desde su estreno en 1994, en un éxito abrumador (en la actualidad es de las obras más representadas del teatro francés a nivel internacional). El cuadro "Blanco sobre blanco" del pintor ruso Malevich, fue el germen que dio lugar a esta comedia que nos hace pensar a ritmo de carcajadas.




La obra se estrenó en España en 1998 a cargo de Josep María Flotats (que se encargaba de dirigir y era uno de los protagonistas), Josep María Pou y Carlos Hipólito. El éxito fue tal que ha quedado en la memoria colectiva como una de las joyas que cada cierto tiempo aparecen por las tablas de los teatros madrileños. Desde esa primera puesta en escena, actores de la talla de Ricardo Darín, Luis Merlo o Enrique San Francisco la han llevado a escena, nunca con el éxito de la primera vez. Ahora es Miguel del Arco el encargado de llevarla a las tablas del Teatro Pavón Kamikaze, en el que es su "vuelta a casa" tras estrenar "Refugio" en el María Guerrero.




En uno de los años más intensos de su carrera (imagino que de los más duros también), Miguel del Arco acaba la temporada "jugando en casa" y estrenando esta comedia a la que él mismo denomina como "clásico contemporáneo". Después de estrenar a finales del pasado año "La noche de las Tríbadas"y programar éxitos Kamikazes como "Juicio a una zorra", "Misántropo" o "Hamlet", cierra el círculo estrenando este "comedia envenenada que ahonda en las miserias del ser humano". En uno de los retos más habituales en la carrera del director, vuelve a reinterpretar una obra "clásica" para darle su toque personal, indagando más en la mente de cada uno de los protagonistas y llevándolo a territorios más cercanos.




En esta adaptación, los amigos se conocen desde el instituto, algo que les pone en un mismo "punto de partida". Para Miguel del Arco "la pervivencia de los lazos afectivos es muy española", por eso la importancia de una amistad que proviene de tan lejos, de una época en la que "todo parece que va a ser eterno". Los tres amigos provienen del mismo sitio pero la vida los ha llevado por caminos muy distintos, colocándoles en niveles sociales muy distintos. La compra de un cuadro es el detonante que hace saltar por los aires la relación y soltarse a la cara todo lo que piensan unos sobre otros.




Sergio (un maravilloso Cristóbal Suárez, elegante y prepotente a partes iguales)  ha comprado lo que considera una obra maestra, un cuadro del pintor Antrios, que en realidad es un lienzo en blanco, con ligeras líneas blancas que lo cruzan (si nos fijamos mucho y ponemos mucha intención). Sus amigos de toda la vida reaccionan de forma distinta ante la adquisición de Sergio, mientras Marcos ( solvente como siempre Roberto Enríquez, desatado por momentos y desbordado por la situación en otros) reacciona de una forma vehemente y sin pelos en la lengua, mientras que Iván (para mi el alma de la obra, el divertido y emocional Jorge Usón) intenta ser políticamente correcto y servir de apaga fuegos en esta lucha de egos que se desata entre sus amigos.



La elección de los tres protagonistas es uno de los mayores aciertos de la obra, cada uno encaja perfectamente en el personaje que interpreta, dotándoles de unos matices muy personales. Cristobal Suárez, colaborador habitual de Miguel del Arco al que hemos podido ver en obras como "Hamlet" "Misátropo" o "La función por hacer", dota al personaje de Sergio de una elegancia y una soberbia que lo convierten en un dandy inglés a la española (el juego de ponerse y quitarse lo guantes es una delicia, todo clase y glamour).  Roberto Enríquez es el debutante a las ordenes de director madrileño, pero en los últimos años es uno de los habituales de la cartelera madrileña, con obras como "La rosa tatuada", "El pequeño poni" o "Fausto". En su papel de Marcos sufre y se cabrea por la compra de su amigo, moldeando un personaje tierno y engreído, que se cree el maestro de sus dos amigos y no cesa de intentar aleccionarles y sermonearles.






Párrafo aparte merece (al menos para mi) Jorge Uson, llamado a convertirse en uno de los referentes de la escena nacional y que en esta ocasión consigue sobresalir por encima de sus dos compañeros de reparto. Este maño, que ya ha participado con papeles menores en algunas de las obras más interesantes de los últimos años, como la polémica "Como está Madriz!", "La criatura", "Feelgood", "Invernadero" o el musical "Golfus de Roma", les roba el protagonismo a sus dos compañeros de reparto con una interpretación antológica. Con un papel marcado por tranquilidad y el buen rollo, que podría quedar condenado a simple "moderador" de la lucha dialéctica de los otros personajes, modela a Iván de tal manera que lo convierte en el personaje principal de la obra, con el que todos acabamos encariñados y al que todos acaban por dar la razón. Varios de los momentos más increíbles de la función corren a su cargo, con mención especial a su increíble monólogo (que hace parar la función para ovacionarle).



En este combate actoral, lleno de sarcasmo y mala leche, los tres actores dan lo mejor de si para llevar a este maravilloso texto al lugar que le corresponde. La lucha encarnizada por tener la razón sobre "qué es el arte"es sólo el punto de partida para una batalla mucho más cruel, en el que los tres personajes se reprochan todas las cosas que durante muchos años han ido minando su amistad y que poco a poco los ha distanciado hasta ser casi desconocidos. Dardos envenenados sobre sus trabajos, sus parejas o su manera de entender la vida, convierten lo que parecía una mera crítica a un cuadro en una guerra encarnizada sobre sus vidas.


Y otra vez (y ya van unas cuantas sólo este año) Miguel del Arco lo vuelve a hacer, convierte cada personaje en algo especial, una persona de la que querrías saberlo todo. Siempre consigue sacar lo máximo de cada actor, haciendo que saquen todo lo que llevan dentro...o incluso un poco más. Era la primera comedia que veía de él (aunque en todas sus obras haya partes de mucha ironía que nos llevan a reírnos de las cosas más serias) y se nota su mano desde el primer momento. La elegancia de la puesta en escena, los personajes esculpidos al detalle y esa delgada línea para hablar de cosas serias desde la ironía más divertida, hacen de la propuesta una verdadera "Obra de Arte".
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Arte
Teatro: Teatro Pavón Kamikaze
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: Miércoles a Viernes a las 20:30, Sábados a las 19:00 y a las 21:00, Domingo a las 19:00
Entradas: Desde 18€ en TeatroKamikazeatrapalo