martes, 13 de junio de 2017

Teatro: "Refugio" de Miguel del Arco, en el Teatro María Guerrero


La palabra Refugio nos transmite seguridad, el lugar en el que se está protegido del mundo. Pero en este caso este refugio se acerca más a una cárcel que a un lugar placentero. El prestigioso dramaturgo Miguel del Arco aborda dos temas de rabiosa actualidad como la corrupción política y la crisis de los refugiados para hablarnos de la poca comunicación que existe en el mucndo de hoy, de como somos incapaces de entender a los diferentes por estar demasiado pendientes de nosotros mismos.








Tomando como punto de partida la película "Teorema" de Pasolini, del Arco vuelve a sorprendernos con esta pieza sobre el lenguaje y como cada cual lo utiliza en su propio beneficio, como construimos nuestra propia existencia en torno al lenguaje, o más bien como el lenguaje vertebra lo que ocurre en nuestras vidas. La manipulación de la lengua, la ausencia de un lenguaje común o la necesidad de cada uno de crearse su propio mundo basado en palabras y expresiones que manipula a su antojo, son algunas de las aristas de este maravilloso texto que nos habla del mundo actual de la (in)comunicación y de sus múltiples posibilidades de aislamiento.




En uno de los años más movidos de su carrera, Miguel del Arco se ha puesto, junto a Israel Elejalde, Jordi Buxó y Aitor Tejada, al frente del Teatro Pavón (ahora renombrado como Kamikaze), en uno de los acontecimientos que sin duda han marcado la temporada teatral madrileña. En este espacio ha estrenado "La noche de las Tríbadas", pero sobre todo se han vuelto a programar algunas de las obras más significativas del autor, entre las que destacan "Juicio a una zorra", "Misántropo", "La función por hacer" o "Hamlet". En el caso de "Refugio" es la primera vez que "sale a jugar fuera de casa" desde que adquirió en Pavón, y para ello se ha rodeado de colaboradores habituales como Arnau Vilá (música original), Sandra Vicente (diseño de sonido) o los actores Raúl Prieto e Israel Elejalde.





Sobre los dos actores gira toda la trama de esta fantástica historia sobre la incomunicación y las tergiversaciones del lenguaje. Raúl Prieto es Farid, un refugiado que lo ha perdido todo y quiere desprenderse de las palabras para huir de todo lo humano. Vivir es para él un suplicio, después de una "resurrección" que él no quería. Necesita huir de todo lo que le recuerde el drama que ha vivido, y siente que al no hablar se irán desintegrando sus recuerdos, al no ser nombrados. Por su parte Israel Elejalde encarna a Suso, un político acusado de corrupción, que tiene en las palabras su mejor arma de defensa...y de ataque. Un personaje altivo que no deja títere con cabeza, ni periodistas, ni la gente de su partido, ni su propia familia. Dos personajes antagónicos que se sirven del lenguaje para conseguir su propósito vital.





Farid y Suso son los encargados de vertebrar las dos historias que se esconden en este Refugio, en el que el lenguaje y, paradójicamente, la falta de comunicación nos muestran las desabenencias de una familia desestructurada, que vive al cobijo de una farsa, en la que todos tienen un papel bien defenido pero todos esconden su verdadero yo. El político corrupto se nos muestra desde el primer momento como un ser despiadado y sin escrúpulos, en una primera escena prodigiosa, en la que Ana (interpretada por María Morales, que se encarna también a la mujer de Farid) intenta mostrar el lado más duro y cruel al que se tiene que enfrentar un político, cuando su propia gente le da de lado, pero Suso, lejos de amilanarse, se crece ante la adversidad.




La llegada a la casa (un cubo de cristal, aparentemente transparante pero que en realidad es una cárcel para sus inquilinos) de un refugiado que no conoce el idioma(ni quiere conocerlo), sirve de aliciente a los miembros de la familia para utilizarlo de confesor, y así poder contar (sin posibilidad de ser interrumpidos) todas sus frustaciones y sus miedos. Amaya, mujer de Suso, es una cantante de ópera que ha perdido la voz y vive frustrada por un pasado de gloria que nunca volverá. Beatriz Argüello es la encargada de interpretar a este melancólico personaje al que nada parece importarle lo suficiente como para dejar su lánguida existencia. Argüello nos deja varios de los momentos más bellos de la obra, destacando su escena de confesiones a Farid, en el que nos sorprende con una coreografía sublime.



El resto de la familia viven en una continua lucha contra el poder que simboliza el padre. Alicia, madre de Amaya, vive con ellos para intentar que su hija recupere la alegría de vivir, aunque mientras eso no ocurre no duda en criticar y poner en jaque a Suso. Carmen Arévalo es la encargada de dar vida a este ácido personaje, que mantiene una encarnizada lucha dialéctica con el padre durante toda la obra. Junto a ella, los dos hijos de la pareja son los otros frentes de batalla que desangran la unidad familiar. Por un lado está Lola (encarnada de forma magistral por Macarena Sanz) que odia a su padre por sus escarceos políticos y mira para otro lado cuando usa sus influencias para que ingrese en la universidad. Una soñadora que lucha por un mundo en el que desaparezca todo lo que simboliza su padre (y en el fondo lo que es su propia familia). En el lado opuesto, recluido en sus pantallas de móvil y ordenador, se encuentra Mario (encarnado por Hugo de la Vega), cuya única preocupación es matar gente desde su mando a distancia, dejando que el mundo pase a su lado sin inmutarse.




Ajeno a todos ellos está Farid, que no les entiende ni quiere hacerlo, ya que su única obsesión es desprenderse del lenguaje que le ata a los recuerdos sobre su espantoso pasado. En este continuo "silencio" recuerda como fue su camino hasta llegar a esta cárcel-refugio, en la que no quiere estar al haber dejado por el camino todo lo que quería. Sus recuerdos le hacen hablar con Sima (papel interpretado por María Morales) , su esposa a la que fue incapaz de mantener a su lado, y juntos luchan porque el recuerdo de ella no se desbanezca al mismo ritmo que las palabras que Farid quiere olvidar. De alta carga poética, las escenas de la pareja de refugiados son, sin lugar a dudas, de las más impactantes de todo el montaje, con momentos de abrumadora belleza visual, con una estética elegante que permite mostrar escenas muy duras pero que resulten bellas.



Porque si algo destaca por encima de todo en esta impactante obra es la escenografía creada por Paco Azorín.  Un simple (en apariencia) cubo de vidrio es la perfecta metáfora de nuestra sociedad, que nos tiene encerrados en nuestros "refugios" mientras nos dejamos ver por el mundo exterior sin hacer nada por mantener nuestra intimidad. Este elemento que va tomando distintas formas a lo largo de la obra, pasa a ser elemento clave en el desarrollo de la obra, adquiriendo por momentos mucho myor peso que los propios actores. Es escalofriante ver las mutaciones que sufre este inerte personaje, que hace que los "inquilinos" se transformen al son que él marca.





Como suele pasar con las grandes obras, en esta nueva maravilla de Miguel del Arco todo encaja a la perfección. El elenco está a un nivel soberbio, la escenografía marca los ritmos de forma apabullante, la música y las imágenes nos dejan fotogramas impagables y sobre todo el texto nos muestra bien a las claras muchos de los problemas más graves de nuestra sociedad actual. Dos de esos temas (la corrupción y los refugiados) se muestran bien a las claras y con una crítica feroz hacia ambos (los nulos intentos de integración hacia el refugiado es una dolorosa metáfora de lo que pasa estos días en Europa), pero hay otros que subyacen en un segundo plano pero que son igual  de alarmantes. La falta de comunicación, el individualismo, la sociedad que no mira por el bien común, sólo por salvarse cada uno....
Una maravillosa crítica de lo que es el mundo en que vivimos, cargado de egocentrismos y con mucha falta de comunidad. Cuando el refugio se convierte en cárcel y a la vez en lugar de exhibición es que no estamos haciendo las cosas bien.

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Refugio
Teatro: Teatro María Guerrero
Dirección: Calle Tamayo y Baus 4
Fechas: De Martes a Sábado 20:30, Domingos a las 19:30
Entradas: Desde 3€ (visibilidad reducida) en entradasinaem



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