lunes, 5 de junio de 2017

Teatro: "Perdone que le disculpe" en Teatros Luchana


Desde el momento de acceder a la sala nos percatamos de que estamos ante algo diferente. No por el hecho de que los actores estén en escena desde nuestra entrada, cosa que ocurre con cierta frecuencia, más bien por el desparpajo que muestran ante la entrada de la gente. En un primer momento hasta pensé que la obra se desarrollaría alrededor de un escenario central, por el buen rollo y lo concurrido que estaban los aledaños. Pero cuando todo se coloca en su sitio (el público en sus asientos y los actores salen a escena) nos reiteramos en la idea de que estamos ante un "experimento" diferente y muy original, lleno de situaciones cotidianas manejadas con muchísimo humor.








Esta interesante y entretenida propuesta nace de la iniciativa de trece jóvenes actores, que se han creado un crowfunding para poder sacar a adelante el proyecto. Estos aventureros pertenecen a la escuela de teatro Estudio Work in Progress (escuela creada por Darío Facal y Javier López Patiño), y de la mano del actor y director Vicente León (autor del texto y director del montaje) han conseguido levantar esta surrealista propuesta, vinculada a la incomunicación del ser humano y a todos los estereotipos absurdos que inundan nuestra sociedad.





Para un referente de la enseñanza teatral como es León, este es "un espectáculo que indaga, a través de múltiples situaciones, en la incapacidad humana de vivir, relacionarse y comportarse de una manera coherente y lógica". El director reconoce que se decidió a formar parte de este proyecto porque los actores son "un grupo de jóvenes y maduros actores que están trabajando como un auténtico equipo, mostrando gran generosidad y compañerismo" palabras que viniendo de quien vienen nos incita pensar que estamos ante grupo de grandes actores en potencia.





La obra se nos presenta como una secuencia de pequeñas escenas sobre situaciones de la vida cotidiana llevadas al extremo, parodiando todo aquello que entendemos como normal pero que en realidad no lo es tanto. Miles de situaciones que todos hemos vivido a lo largo de los años como algo cotidiano se convierten en esta obra en algo cómico y surrealista, mostrándonos como el ser humano está lleno de contradicciones, y como las situaciones más "racionales" se pueden convertir en las más absurdas.





Las escenas, de todo tipo y temática, son tratadas desde prismas muy diferentes. Comienzan con una escena de "presentación" de los actores, una escena en la que participan todos y que nos recuerda a las comedias de los hermanos Marx o de Chaplin, con situaciones divertidas que se van concatenando para llevar a un gran lío en el que todo acaba mal. Tras esta escena grupal, las siguientes van mostrando situaciones más surrealistas que van protagonizando en grupos menores. Dentro de la diversidad de escenas hay alguna un poco más floja, pero la mayoría son realmente ingeniosas.




Los trece actores que intervienen en la obra debutan en el mundo profesional y sólo por eso hay que poner en valor que hayan puesto en pie una aventura tan compleja. Una "serie de desquiciadas situaciones que buscan la identificación con el público", una invitación a que nos miremos el ombligo y nos riamos de nosotros mismos, que dejemos los problemas en la puerta y pasemos un rato entretenido con situaciones que fuera de la sala te tomarías de otra manera. Teatro del absurdo para el debut de estos actores que apuntan a grandes cosas.





Gadea Barceló, Rubén Cabrera, Mauro Castrillón, Alba Domínguez, María Elaidi, Javier Escrivá, Rebeca Fernández, Marisol Martínez, Hugo Novoa, Alba Núñez, Natasha Prokhorova, Cristina Rouse y Pablo Zafrilla son los miembros de este variopinto reparto, en el que todos tienen su manera de afrontar los personajes que interpretan. Cada uno en su estilo (algunos más marcado que otros) crean unos personajes de lo más esperpénticos, creando situaciones que firmaría el mismísimo Jose Luis Cuerda.







Con la mínima ayuda de unas puertas y un banco, estos jóvenes actores son capaces de realizar todo tipo de peripecias: desde visitar un piso, situarnos en una sala de espera, tener pesadillas (genial la escena de las camas), hasta las típicas situaciones que se generan cuando se cierran y abren puertas...si no se les ocurren muchas vayan a ver la obra, hay muchas más de las que imaginan. Junto al banco se desarrollan muchas de las escenas que para mi gusto son de menor nivel (incluso alguna demasiado escatológica), aunque el intercambiar los tipos de situación me pareció muy acertado.






Como siempre que una obra es una secuencia de escenas las hay mejores y peores. Y como siempre que el elenco es tan numeroso, hay actores que destacan más que otros. En mi opinión en esta obra tres de los actores sobresalen por encima del resto. Javier Escrivá nos deja rotos con su papel de profesor de danza y mantiene un alto nivel (muy variado) en todos sus sketchs. Cristina Rouse hace algunas de las escenas más divertidas de la obra y en todas se muestra a un alto nivel. Pero para mi el mayor descubrimiento ha sido Gadea Barceló, capaz con su sola presencia de poner a toda la sala a sus pies. Cada momento en los que participa son de las perlas de la obra y apunta a gran actriz (al menos para mi).

El conjunto de escenas es potente y muy variado, por lo que todos encontraréis algunos momentos con los que sentiros identificados y otros que os parezcan del todo prescindibles. Como la vida misma, algunas partes resultan más interesantes, pero en conjunto resulta entretenido y sobre todo muy original. Habrá que seguir la pista a todos estos intrépidos...

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Perdone que le disculpe
Teatro: Teatros Luchana
Dirección: Calle Luchana 38
Fechas: Domingos a las 20:00
Entradas: Desde 10€ en ticketeaatrapalo y teatrosluchana



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