viernes, 23 de junio de 2017

Danza: Óyeme con los ojos en el Teatro Español

Óyeme con los ojos,
Ya que están tan distantes los oídos,
Y de ausentes enojos
En ecos de mi pluma mis gemidos;
Y ya que a ti no llega mi voz ruda,
Óyeme sordo, pues me quejo muda.


Esta va a ser una reseña a lo Antonio López. ¿A lo Antonio López?.Exacto. Pagés está hasta el 25 (el domingo) en el Teatro Español, y es una experiencia que hay que vivir. De ahí, que a lo "moderno" me decida por escribir en el primer hueco encontrado en mi agenda. Un texto que probablemente retoque a posteriori. Así que por ahora sentaos y disfrutad de este dos por uno: una crítica mutable y un devenir a la hipnosis visual. Digo hipnosis porque esos brazos no son normales. María Pagés llega a la rueda de prensa vestida de negro, callada, sin corona de diva. Sonríe, y habla junto a su pareja y a Carme Portaceli en una mesa plagada de aguas. Y allí transmite su amor por el flamenco, por su compañía, y por los ensayos exhaustivos. ¡¡Viva la repetición!! (apoyo la moción, por si no ha quedado claro).


En la presentación a medios aparecen el misticismo laico, Sor Juana Inés de la Cruz, Baudelaire, y un hormigueo sospechoso en mi barriga. Tengo entradas para ir a verla, por supuesto. Alguien que se levanta de madrugada a ensayar lo que acaba de imaginar llama poderosamente mi atención. 

Descubrí a la bailaora de mano de uno de mis camellos culturales. Esa nefasta influencia me pasó el enlace de la gala inaugural de la presidencia española de la UE: Tamara Rojo y una tal María Pagés. Ni idea de quién era. Una tiene sus lagunas escénicas, y el flamenco nunca había sido mi fuerte. Pero ella tenía algo especial, y no pude disfrutarla hasta hace un par de años con Carmen, donde mi lado femenino salió poderoso, y mi alma enamorada de su braceo, su coreografía, y su música.


Quizá necesité madurar para entender el quejío, pero si el flamenco es bailar la palabra tenía que caer rendida ante él, era cuestión de tiempo. En Óyeme con los ojos, Pagés está "sola" (sola con su cantaora, cantaor, chelista, violinista, guitarrista y palmero) aunque hubo de vencer el pudor de lanzarse a este espectáculo soñado (sí, lo soñó, y lo soñó en el Español) sin su compañía, lo hizo.

Id y dejad que Goytisolo llegue desde una esquina para declamar esos versos que dieron aire a todos los que una vez se quedaron cortos de oxígeno. Observad un braceo que vuestras extremidades son incapaces de realizar, un vestuario en degradados con una iluminación vertical que sombrea un cuerpo absolutamente normal en quietud pero en movimiento, arte.

Si la danza es una forma de tiempo, démosle a la física. Y tal y como Wim Wenders descubrió a su pesar, dado que el espacio es vital en este arte, pagad la entrada. Dejad que ese cuerpo le hable al vuestro.

No os lo perdáis.



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Óyeme con los ojos.
Teatro: Teatro Español.
Dirección: Calle del Príncipe, 25
Fechas: del 21 al 25 de junio .
Entradas: desde 7€ en teatroespañol