martes, 9 de mayo de 2017

Teatro: "Trainspotting" en el Teatro Pavón Kamikaze


Una de las mayores sensaciones de la década de los noventa ha pasado arrasando por el teatro Pavón en las últimas fechas. Tanto la novela de Irvine Welsh como la aclamada película de Danny Boyle, dejaron marcada a toda una generación y fue un golpe directo al mentón del conocido como "Estado del Bienestar". La historia de estos jóvenes yonquis asqueados de la vida y de la sociedad se convirtió en poco tiempo en emblema de toda una generación (los adolescentes de los 90) que empezaba a ver con cierta reticencia todo eso de la sociedad del consumo, las hipotecas infinitas, los trabajos basura... el mundo en general.








La versión de Rubén Tejerina que ha desembarcado en el Pavón ha bebido a partes iguales de la novela y de la película, cogiendo las escenas claves para mezclarlas con ciertos elementos del libro que pasó por alto Boyle en su versión. Bajo la dirección de Fernando Soto, cinco actores son los encargados de transmitir todo aquello que nos impactó hace más de dos décadas. La obra transcurre a ritmo frenético, cercano al videoclip, que nos recuerda más a la película, pero despojándose de las escenas cómicas para mostrarnos abiertamente y sin aderezos la historia de Renton y compañía.



La historia gira en torno a los vaivenes heroinómanos de Renton (espectacular la interpretación de Críspulo Cabezas, siendo un personaje aún más desgarrador que el que interpretó en su día Ewan Mcgregor), pero en esta versión adquieren un mayor protagonismo los personajes de Sick Boy (Victor Clavijo está tremendo en su papel de yonqui seductor) y de Begbie (papel que Luis Callejo compagina con el de Swanney, "la madre superiora" que les vende la droga).




Por otra parte desaparece de la historia el personaje de Spud, sin duda el bufón del grupo, que "cede" sus momentos más míticos a Renton. Escena clave de la película como la entrevista de trabajo a la que no puede faltar (pero debe cagarla para no obtener el trabajo) y a la que va pasado de speed, aparece en la obra, pero son Sick Boy y Renton los que acuden a la oficina de empleo. Por su parte una de las escenas más escatológicas, en la que se despierta en casa ajena sin saber donde está (si, esa en la que "salpica" a toda la familia) la vive en sus propias carnes Renton, en una escena que resulta igual de impactante pero menos desagradable.




Otros de los personajes que pierden protagonismo en esta versión son Diane y Tommy. Personajes clave en la historia que nos contaba Danny Boyle, pasan de puntillas por la versión de Tejerina. El caso de Tommy es singular, porque pese a no aparecer en escena en ningún momento (al menos no de carne y hueso), está presente a lo largo de toda la obra. La brutal idea de mostrar sus escenas en una pantalla es de lo más impactante y transgresor de la obra. Uno de los personajes a la postre más importantes de la historia por su evolución y declive a lo largo de la historia, se nos muestra como un personaje ausente, con el que hablan a través de una pantalla. La vida del deportista que se viene abajo por sus problemas con su novia marcan en todo momento el ritmo de la escena.




Los papeles femeninos que diluyen al personaje de Diane son los de Alison (bestial Mabel del Pozo en toda la obra, pero especialmente en el momento de la pérdida del bebé) y Lizzie (papel interpretado con mucha fuerza por Sandra Cervera) novia de Begbie, que no aparece en la película pero que si tiene mucha importancia en la novela. Ambas tienen que interpretar varios papeles secundarios en los que tienen momentos brillantes, como Cervera en el papel de entrevistadora o del Pozo haciendo de madre de Renton. Pero los papeles principales de ambas están a la altura de los masculinos, cosa que no ocurre en versiones anteriores. La violencia con la que Begbie trata a Lizzie es una de las escenas más brutales de esta nueva versión, mientras la muerte del bebé de Alison (que ya era un momento clave en la película) nos pone la piel de gallina.



Pero sin lugar a dudas, el mayor acierto de esta versión (que tiene muchas cosas destacables), es la elección de Críspulo Cabezas para el papel de Renton. Con un aspecto clavado al que mostraba Mcgregor en los 90, Cabezas va un paso más allá convirtiéndose en un heroinómano aún más despiadado, cruel y déspota. La evolución del personaje hacia un lado aún más oscuro y tenebroso es un acierto, se nos muestra a Renton como un loco, capaz de cualquier cosa por conseguir lo que quiere y sin ningún tipo de escrúpulo ni sentimiento de culpa. Un "rebelde" que nos muestra escasos momentos de debilidad pero que mantiene la extravagancia que hizo pasar a la historia al personaje de Irvine Welsh



Junto a él, un Sick Boy más marcado por su papel de playboy rompecorazones que por el de yonqui, un personaje más similar al de la novela pero que deja momentos de "subidón" memorables como la entrevista de trabajo, y momentos de máxima angustia como la muerte del bebé de Alison. Compañero de fatigas en todo momento de Renton, es el lado canalla y fiestero del tándem, mientras queda más diluida su "vena agujereada". El tercero en discordia es el único que no consume heroina, Begbie, pero está más loco que sus amigos yonquis. Violento, alcohólico, trapicheador, es el ejemplo de que no sólo la heroina puede llevarte a la perdición. El papel más violento de la historia mantiene su vena de luchador en la piel de Luis Callejo, que tiene que lidiar entre la violencia de Begbie y la tranquilidad de "la madre superiora".




Para todos los amantes de la película no faltan las escenas más significativas. A las ya mencionadas de la entrevista de trabajo, la muerte del bebé o el amanecer en casa ajena de Spud (aquí Renton) se le unen la angustiosa a la par que divertida escena de los supositorios, los momentos filosóficos de Sick Boy o la del mono de Renton. Mención especial merece esta última, por su ingeniosa manera de reconstruir las pesadillas del yonqui en su cama, un alarde del director, haciendo salir de la cama todos los fantasmas que persiguen a nuestro protagonista. Sin duda uno de los momentos más memorables de la propuesta.




Sin lugar a dudas los fans de la película (o de la novela) saldrán satisfechos, ya que los personajes y los momentos míticos permanecen, pero además habrá mucha gente que se quede impactada por una historia de personas en continuo declive, capaces de hacer cualquier cosa por conseguir un chute que les haga olvidar la mierda de mundo en el que viven. Una nueva oportunidad para disfrutar de estos personajes que marcaron a toda una generación (a mi entre ellos). 
Este fin de semana acabó su primera andadura (esperemos que no la última) en Madrid, pero si pudimos esperar dos décadas para verlos sobre las tablas podremos esperar unos meses para que vuelvan a poner el mundo patas arriba y que nos vuelvan a gritar eso de "Elige la vida...".

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Trainspotting
Teatro: Teatro Pavón Kamikaze
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: Viernes a las 22:30, Sábados y Domingos a las 21:30
Entradas: Desde 24€ en TeatroKamikaze