martes, 11 de abril de 2017

Teatro: "Ushuaia" de Alberto Conejero, en Teatro Español


Los desastres de las guerras van mucho más allá de lo que dura la propia contienda. Todos los implicados en estas barbaries tienen que cargar con una multitud de recuerdos, imágenes espantosas y acciones que hicieron en momentos de máxima tensión. Estos "fantasmas" persiguen a mucha gente durante el resto de sus vidas, como una pesada carga de la que no pueden ( o no quieren) desprenderse. En esta preciosa obra, los recuerdos se entremezclan con la realidad para formar un interesante collage sobre la vida de una de estas personas que sufrió una guerra que todavía prosigue en su interior.




Un texto brillante que nos mantiene onnubilados durante toda la obra, con una puesta escena sencilla en la forma pero que se descubre muy compleja según avanza la historia. El gran Alberto Conejero (autor de la maravillosa "La piedra oscura") es el encargado de este texto cargado de simbolismo y que mantiene su incertidumbre de principio a fin. La dirección corre a cargo de Julián Fuentes Reta, del que pudimos ver hace poco "Demonios" en el Teatro Galileo y que nos sorprendió a todos con su versión de "Cuando deje de llover", por la que ganó dos premios Max en 2015. 



Un tándem que consigue una pieza bella e inquietante. Una propuesta onírica en la que nada es lo que parece en un primer momento y todo se va ensamblando según avanza la obra. Los personajes atrormentados y atrapados por su pasado, van consiguiendo deshacerse de los yugos que les ahogan. Una poética histórica sobre los poderes salvadores del amor, la posibilidad de superar cualquier dolor anterior o situación que nos impida continuar nuestra vida al sentirse bien con uno mismo. Con un comienzo un tanto lúgubre (que se torna imprescindible para el tono de la obra), la historia se nos va mostrando poco a poco en toda su belleza y esplendor.




Ushuaia, la ciudad más austral el mundo, es el lugar perfecto para esconderse si uno no quiere ser encontrado. Como se hace saber nada más llegar, estamos ante "el fin del mundo, el principio de todo". Ante este panorama, todo lo que allí ocurre está rodeado de misterio y de incertidumbre, como todo lugar fronterizo. En este caso esa frontera nos sitúa entre la realidad y los sueños, entre el presente y el pasado, entre la vida y la muerte. Apartado en un bosque, escondido dentro de un lugar ya de por si alejado de todo, vive Mateo (personaje interpretado de forma magistral por José Coronado) con la única compañía de sus miedos y sus recuerdos.




Su vida cambia radicalmente cuando, por motivos de salud (una ceguera que lo consume), debe contratar a alguien que le ayude en la casa. La elegida para el puesto es Nina (interpretación brillante de Ángela Villar), una dulce y cariñosa chica que no tardará en mostrar sus verdaderas intenciones. Mientras la relación entre ambos se va estrechando vamos descubriendo los verdaderos motivos que han traido a Nina hasta este recóndito lugar. La casa y el bosque se convierten en una especie de laberinto atemporal, en el que se confunden el pasado y el presente, los recuerdos y las vivencias, las verdades y las mentiras, la realidad y los sueños. Un complicado y serpenteante escenario en el que nada es lo que parece y todos esconden sus cartas para intentar descubrir las del otro.



En este lugar tan apartado del mundo parece que el tiempo se parase para retroceder sobre sus propios pasos y enfrentar a Mateo a sus fantasmas del pasado. El fantasma de la Guerra le sobrevuela, un amor "vivido" en aquellos años, la ciudad de Salónica, todo se entremezcla en su cabeza como una bateria de cañones bombardeando su cabeza. Los recuerdos de lo vivido en aquella época es su secreto mejor guardado y poco a poco iremos descubriendo que sólo el amor es capaz de redimir ciertos "pecados". Un viaje continuo por la mente castigada de un hombre, por su culpa y la necesidad de perdón.



Las escenas de la vida de Mateo se entrelazan con sus recuerdos de la ciudad de Salónica (donde estuvo con el ejército alemán). Los protagonistas de estos recuerdos son Rosa (interpretada por Olivia Delcán) y Matthäus (interpretado por Daniel Jumillas), personajes que atormentan a Mateo por todo lo que ocurrió aquellos días. El miedo a que la Historia se olvide porque los que la conocen dejen de contarla es algo que atormenta a nuestro protagonista y que debería servir de ejemplo en nuestra sociedad, preocupada más en no remover las cosas que en recordar lo que pasó.



Los cuatro actores, con José Coronado a la cabeza, están soberbios, cada uno con unos registros muy marcados. El director Julián Fuentes Reta confió en dos actrices con las que ya había trabajado en anterioridad en "Cuando deje de llover" (Ángela Villar) y "Hard Candy" (Olivia Delcán). Esta apuesta le ha salido a la perfección, ya que ambas están espléndidas en sus papeles. El papel de Matthäus lo solventa de forma convincente Daniel Jumillas ("Yogur-Piano"). La pareja de jóvenes tienen un gran feeling, creando desde el primer momento un ambiente de relación intensa y explosiva que hace de sus personajes dos apasionados capaces de todo.



Y si intensa es desde el primer momento la relación entre Rosa y Matthäus, la de Mateo y Nina es una preciosa secuencia de instantes en los que el "escudo" con el que se protege nuestro protagonista va cediendo ante la persona que puede acabar con su sufrimiento. El duelo actoral entre Coronado y Villar son palabras mayores. Él crea un personaje contenido, sobrio, taciturno e indefenso por la ceguera que le impide valerse por si mismo, un personaje cargado de matices que Coronado sabe manejar a la perfección. Ella por contra es un personaje ambiguo, de apariencia bondadosa y tierna, pero que oculta extraños propósitos y que tiene sus propios fantasmas que le persiguen, un personaje de doble moral que va sucumbiendo hacia la evidencia de lo que le sucede.

Pero uno de los momentos más impactantes de la obra lo protagonizan Nina y Matthäus, una escena en que coexisten dos momentos históricos distintos y que nos permite ser "testigos de excepción" de dos de los más importantes de la trama, que se desarrollan simultáneamente en escena de forma magistral.


 
 
La elección del lugar (Ushuaia) en el que se desarrolla la historia es fundamental, convirtiéndose en protagonista de todo lo que ocurre por su singularidad. Sólo en un lugar así puede una persona sentirse realmente libre como para ser capaz de volver a creer en el amor como "herramienta" que le ayude a dejar atrás sus fantasmas. La recreación de este lugar es una auténtica delicia, unos pocos elementos que nos sitúan en lo más recóndito de la Tierra, escondidos y aislados del mundo.
Conejero es capaz de articular su historia partiendo de una maraña que poco a poco se va estructurando para que nada sobre y todo esté perfectamente articulado en su justa medida. Queda la sensación de que se nos han perdido ciertos detalles iniciales por el "despiste" inicial, pero según nos adentramos en la cueva que es la mente de Mateo, descubrimos que todo estaba colocado en su justo lugar.
Una delicia en todos los aspectos y por los temas que trata, como la memoria (histórica), la necesidad de redención ante un pasado oscuro, la culpa o la posibilidad "curativa" del amor. Una onírica pieza que se quedará mucho tiempo en la retina de quien vaya a verla.


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Ushuaia
Teatro: Teatro Español
Dirección: Calle Príncipe 25
Fechas: De Martes a Sábado a las 20:00, Domingo a las 19:00
Entradas: Desde 4€ en teatroespanol


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