martes, 18 de abril de 2017

Teatro: "Fuera de juego" en el Teatro del Barrio


La vida puede ser muy cruel, y de la noche a la mañana dejarnos en la estacada sin una razón de peso. Todo empieza por un despido (improcedente o no) y poco a poco va deteriorando todos los pilares de tu vida, que creías sólidos e indestructibles. Esta ácida comedia habla de la bola de nieve que se va creando poco a poco cuando las cosas no salen, cuando sólo retrocedes en vez de avanzar, cuando todo parecen ser piedras en el camino.





El autor del texto es el francés Enzo Cormann, que nos remueve las entrañas desde el primer momento. Impactante la entrada a la sala, con imágenes de edificios derrumbándose y la canción de "C´mon people" de Pulp, un buen presagio de la montaña rusa en la que nos vamos a montar, capaz de tirar abajo todas nuestras ideas sobre la sociedad actual y sus estereotipos. Pero esto es sólo el principio, la obra de desarrolla con un ritmo vertiginoso, sin dejar títere con cabeza.



La versión, traducida por Fernando Gómez Grande, con dramaturgia de María Velasco González y dirigida por Íñigo Rodríguez-Claro se estrenó en el mes de Enero en Nave 73, y durante este mes ha estado removiendo conciencias en el Teatro del Barrio. El texto está cargado de humor negro y narra de una manera muy personal las injusticias y la podredumbre de esta sociedad que nos tira a la basura en el instante en que hemos dejado de serle útiles.



La producción de esta peculiar visión de la sociedad corre a cargo de la compañía La Caja, compañía que comenzó su andadura en 2012 y que con solamente tres montajes se han ganado el respeto y la admiración de crítica y público. Su primer trabajo fue "El círculo de la Tierra", basado en un texto de Bertolt Brecht. Con el segundo, "La esfera que nos contiene" ya estuvieron arrasando hace un mes en el Teatro María Guerrero. Y con este tercero ya han levantado críticas de lo más positivas. Habrá que seguirles los pasos, porque parecen que estos chicos van muy en serio.



La historia nos plantea a un hombre normal, con el que todos podemos sentirnos identificados. Un trabajador típico, con una vida tranquila, que no destacaba en nada pero que cumplía con todo aquello que la sociedad espera de él. Todo esto salta por los aires el día en el que el director de recursos humanos de la empresa en la que trabaja decide despedirle. No existe una razón de peso, él es un ingeniero brillante que siempre ha cumplido con sus obligaciones, pero unos "retoques" en la ecompañía acaban con sus huesos en la calle. Así comienza nuestra aventura, el momento en que Gerard Smec es despedido y muere por primera vez.



La vida de este humilde ingeniero se tambalea, y durante los dos años siguientes todo parece ir a peor, el paro se le acaba, su entorno empieza a desconfiar de él y poco a poco se va hundiendo en un pozo cada vez más profundo del cual le resulta cada vez más difícil sacar la cabeza. Durante este tiempo se va consumiendo, va muriendo poco a poco sin saber que es lo que hizo mal para que lo expulsasen de la "sociedad del bienestar" sin haber cometido ningún error. Su vida se consume y Greg Smec muere por segunda vez al perder toda esperanza de volver al lugar que ocupaba, no sólo en su empresa, sino en la sociedad y en la vida.



Pero la vida es cruel y cuando parece que nada puede empeorar le retiran las indemnizaciones por desempleo, el fruto de toda una vida trabajando se esfuma. Es el toque de gracia que necesita para verlo todo perdido, para sentir que nada podrá salvarle, que la sociedad le ha sacrificado para poder seguir su ritmo de crucero. Ante este nuevo revés, Greg Smec muere por tercera vez. Pero esta vez lo hará de forma sonada y será portada de los periódicos a la mañana siguiente.




Para que un texto tan potente resulte creíble es necesario un elenco a la altura. En este caso los tres actores que participan en la obra están sublimes. Ion Iraizoz es el encargado de interpretar a Greg Smec, papel que le va desgarrando y matando poco a poco en una interpretación marcada por la evolución constante del personaje hacia su conocido final. Si importante es el papel de Ion, no lo son menos los personajes que se cruzan en su vida y le van haciendo más difícil avanzar. Mikele Urroz Zabalza y José Juan Rodríguez son los encargados de dar vida a todos estos seres, que van desde el refinado director de recursos humanos hasta una rata, pasando por putas, traficantes o actores de telenovela. El mérito de ambos es brutal, al mostrar una faceta camaleónica digna del mismísimo David Bowie.




No puedo dejar de hablar de lo meticuloso que me resultó el montaje, con miles de pequeños detalles que van haciendo crecer la obra hasta convertirla en un rascacielos que se derrumba. La encargada de la escenografía (en este caso sería mejor decir espacio escénico, ya que es un mismo espacio que va convirtiéndose en distintos lugares) y del vestuario es Paola de Diego, que dejó todo milimétricamente oculto para ir mostrándolo poco a poco. Las imágenes que nos sedujeron al entrar es otro de los puntos fuertes de la obra, marcando el ritmo de la historia e incluso el estado de ánimo del protagonismo. Esta virguería audiovisual corre a cargo de La Dalia Negra.



 
 
Poco más cabe decir de una obra redonda en todo, que impresiona de principio a fin por su carácter reivindicativo pero también por una forma distinta de hacer teatro en la que nada es lo que parece y todo puede llegar a suceder en un espacio vacío que sólo las desgracias de este ingeniero pueden rellenar. Una historia que no por sencilla y ,desgraciadamente, común debe dejar de contarse, sobre todo si se cuenta de una forma tan cruda y directa. Hay cosas que se deben decir a las claras, sin edulcorantes de ningún tipo. El propio Morrisey y sus Smiths, encargados de poner el cierre a la obra, son un claro ejemplo de ello.
 
 
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Fuera de juego
Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20
Fechas: Miércoles a las 20:00
Entradas: Desde 12€ en TeatroDelBarrio