sábado, 29 de abril de 2017

Teatro; 'Marco Aurelio' en el Teatro Bellas Artes

Muchos solo conoceréis a Marco Aurelio por su breve papel en el film ganador del Óscar, Gladiator. Otros sabréis que fue un emperador romano de la dinastía Antonina, que se caracterizó por ser un hombre sabio y justo. Lo que no muchos saben es el calvario por el que tuvo que pasar este emperador en sus últimos días hasta que la hora final llegó para darle paz a él y discordia a un imperio que dejaba en manos de un hijo ruin. Gracias al Festival de Mérida en Madrid hemos podido conocer un poco más sobre el sufrimiento de este gran pensador.



La obra nos sitúa en un momento crítico del mandato de Marco Aurelio en el que empiezan a aflorar conflictos en todos los ámbitos de su vida, desde lo militar hasta en lo personal. El principal problema que tendrá que afrontar el emperador será aceptar que la sangre de su sangre no se puede controlar y que por mucho que intente encauzar las riendas del imperio a través de la filosofía, es imposible luchar contra el mal.

Marco Aurelio se va despidiendo poco a poco del mundo terrenal, pero antes decide hacer todo lo posible para que el imperio romano siga siendo próspero. Aunque para ello tenga que enfrentarse a su propio hijo y a fantasmas que auguran un legado terrorífico.




Marco Aurelio fue una de las grandes joyas del Festival de Mérida que consiguió enamorar tanto al público como a la crítica. Algo totalmente lógico, ya que el director Eugenio Amaya ha conseguido ser el artífice de una pieza escénica tan compleja como humana. La clave es que no nos adentramos en la obra de la mano del emperador, sino que vamos con la persona que había tras esa máscara de poder. Al final Marco Aurelio no es más que la clásica historia de hombre bueno que tiene que lidiar con la corrupción de su alrededor. 

El montaje escénico es una maravilla y los grandes monólogos del protagonistas se enlazan a la perfección con unos macabros bailarines que le auguran el peor de los destinos. Abordar tantas facetas de un personaje histórico es muy complicado, pero Agustín Muñoz Sanz, el dramaturgo, ha conseguido que empaticemos de principio a fin con el emperador. Para ello recurre a personajes claves de su vida como su difunta madre Domicia, un leal General Pompeyano o Galeno, un médico que ve cómo la llama de su señor se apaga lentamente.




Lo que más nos sorprende como espectadores de Marco Aurelio es su buena voluntad y la apuesta por la filosofía como forma de gobernar en un período tumultuoso y con precedentes tan sanguinarios como fueron Nerón y Calígula. El protagonista es un remanso de paz rodeado de conflictos militares, como la guerra contra el Imperio parto o tribus bárbaras, y conflictos familiares como el hecho de no poder superar la muerte de su madre o la incapacidad para ver en su hijo Cómodo la semilla del mal. Este último fue el peor de los herederos que pudo tener el Imperio Romano y es conocido por ser un líder neurótico, egoísta e inestable, y por dar fin a un próspero período conocido como la pax romana.

A todos aquellos que quieran conocer en profundidad la figura del emperador, pueden hacerlo a través del libro Meditaciones, una gran obra escrita por el mismísimo Marco Aurelio entre los escasos descansos que tenía en su actividad política. Es una de las grandes obras del estoicismo romano y en ella nos habla, con un lenguaje muy cercano, sobre tema tan universales como los valores morales o la fugacidad de la vida.




Vicente Cuesta parece que ha nacido para meterse en la piel del emperador filósofo. Consiguió conmover a todo el público y se marcó algunos de los mejores monólogos que he podido ver sobre el escenario. El resto de intérpretes también fue más que convincente en sus respectivos papeles, pero esta es una obra escrita por y para el lucimiento de su protagonista.

Es también muy destacable la gran labor de vestuario que corre a cargo de Gala González y Diego Ramos. 




Una vez más, tenemos que dar las gracias al Teatro Bellas Artes por permitirnos disfrutar del teatro clásico en la capital y también dedicar una ovación a todos aquellos responsables de quitarle la máscara a un emperador para mostrarnos al gran hombre que la portaba.


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Marco Aurelio

Teatro Bellas Artes
Dirección: Calle Marqués de Casa Riera 2