miércoles, 8 de marzo de 2017

Teatro: "In memoriam, la quinta del biberón" en el Teatro María Guerrero


Hay historias que merecen ser contadas, pequeñas hazañas o simplemente momentos que no pasaron a los libros de historia pero que nos da una idea de las atrocidades que se cometen en una Guerra. Esta es la Historia de unos adolescentes que se alistaron, obligados la inmensa mayoría, en las filas del ejército republicano cuando este empezó a tener falta de efectivos. Historias tremendas de niños que nunca habían visto el mar, que nunca habían salido de su pueblo, pero que son reclutados para luchar en una guerra que no entienden.






Esta historia nos cuenta las desventuras de seis de esos adolescentes de la llamada Quinta del biberón (nombre que se le atribuye a la ministra anarquista Federica Montseny), cuando en abirl del 38 fueron reclutados en un acto desesperado del ejército republicano por contener el avance del ejército Nacional hacia Barcelona. El número de adolescentes que luchó en los últimos meses de la guerra civil en el frente asciende a unos treinta mil, de los cuales muy pocos consiguieron sobrevivir. Algunos de esos pocos supervivientes contaron lo vivido en aquellos meses al director de la obra, Luis Pasqual, unos estremecedores testimonios a los que el director dio forma en esta sobrecogedora obra teatral, muy cercana al documental.




La Quinta del Biberón luchó en varias de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil, como la batalla del Jarama, la de Belchite o la decisiva batalla del Ebro (en Julio de 1938), en la que se centra esta excepcional obra, y que puso fin a la resistencia del ejército republicano. Tras ser incapaz de entrar en Madrid, el ejército franquista centra su ofensiva en Cataluña, donde se vivieron las batallas más sanguinarias de esta espantosa contienda. 





Ante las innumerables bajas que estaba sufriendo, el ejército republicano llama a filas a la generación de 1941, aquellos que deberían cumplir 21 años en aquel año. Pero fueron muchos los que no llegaron a esa edad, porque dejaron su vida en el frente del Ebro, en la huida desesperada cuando todo estaba perdida o en alguno de los campos de concentración a los que se trasladaron a los prisionero. El presidente Negrín sabía que si caía el frente del Ebro perdería la guerra, por lo que "sacrificó" a miles de adolescentes en un intento desesperado de ganar una Guerra que pintaba cada día peor para los intereses de la República.





Una vez contado el contexto histórico de la obra, pasamos hablar de esta joya que tiene momentos realmente memorables. Con una puesta en escena aparentemente sencilla (que se va transformando poco a poco al igual que los protagonistas), la pieza comienza con la presentación de cada uno de los personajes, lo que ya nos muestra lo desgarrador de todo lo que vendrá a continuación. Seis chicos de 17 y 18 años son obligados por sus padres (salvo uno que va como voluntario) a acudir a la llamada del ejército republicano para "defender la libertad" (palabras de uno de los padres), mientras las madres lloran desconsoladas al verlos partir.





En escena aparecen los seis actores junto a cinco músicos y un militar (el encargado de poner la voz a las partes musicales de la obra), mientras en pantalla aparece la frase "In memoriam" para recordarnos lo importante que es recordar lo que hemos sido capaces de hacer, una memoria histórica siempre necesaria. Los músicos, que permanecerán en todo momento en escena son Oriol Algueró y Ricart Renart (violines), Oriol Aymat y Joan Palet (violonchelo), Dani Espasa (clavicémbalo y órgano), mientras Robert González será el militar que pone su voz "al servicio de la causa". Por su parte, los seis chavales empujados a la cruenta guerra son interpretados por Joan Amargós, Enric Auquer, Quim Ávila, Eduardo Lloveras, Lluis Marqués y Joan Solé (miembros en su mayoría de La Kompanyia Lliure)





El montaje va combinando las interpretaciones de los actores con actuaciones de los músicos y proyecciones, a modo de complemento visual, de Franc Aleu. Estas proyecciones van marcando el ritmo de la historia, con vídeos reales de lo que pasó en cada una de las diferentes etapas de esta épica batalla. Declaraciones de Franco, de Negrín, de los noticiarios de la época se entremezclan con imágenes de la batalla, de las trincheras, de los momentos más oscuros de nuestra historia reciente. Este apoyo audiovisual dota al conjunto de un mayor empaque, a mitad del camino entre el documental y la ficción. Para dar aún más realismo a la obra, los actores intercalan intervenciones en castellano y catalán, las primeras cuando hablan como "narradores" y las segundas cuando se ponen en la piel de los militares. Un juego muy acertado que pone aún más en valor el carácter pedagógico de lo que se cuenta, queriendo diferenciar en todo momento las vivencias de los chicos con las narraciones sobre lo que allí ocurrió.




La obra consta de tres partes claramente diferenciadas. La primera, de la que ya hemos avanzado algo, muestra la visión que cada uno de los chicos tiene de la guerra cuando son llamados a filas, así como los motivos por los que tienen que acudir a este llamamiento. Un primer momento que nos muestra el carácter de cada uno, sus miedos y sus inquietudes, sus esperanzas y su incredulidad sobre lo que les espera. La segunda parte, sin duda la más espectacular visualmente, muestra la convivencia los días previos a cruzar el Ebro y la vida en las trincheras, en las que llegan a tener a los nacionales a pocos metros y con los que llegan a intercambiar tabaco.





En la última parte, viajamos al 12 de Noviembre del 38, día de la retirada del ejército republicano del frente del Ebro, cuando las tropas se dividen y mientras unos escapan otros les cubren. Es el momento de la huida, de la decepción, del "sálvese quien pueda", de los niños intentando volver a casa, convertidos ya en hombres, de los niños que no sobrevivieron pero nunca tendrán una tumba para que les lleven flores. En un final estremecedor, cada uno de los personajes cuenta como acabó para él esta historia. Es increíble ver a un teatro entero puesto en pie para guardar un minuto de silencio (real) por estos pobres niños. Un final que te pone la piel de gallina y hace que se asomen las lágrimas a tus ojos.






Porque las guerras son una sin razón, porque los conflictos nunca deberían solucionarse con la sangre de inocentes, porque las guerras sólo crean más dolor, por todo esto este tipo de obras son muy necesarias. Pero también es necesaria para que quede recuerdo de ellos, de los 30.000 niños a los que les cambió la vida la batalla del Ebro, por esos niños que perdieron en cuestión de días la inocencia y en la mayoría de los casos hasta la vida. Por todas estas cosas estas historias deben contarse, porque aún hay demasiadas historias que no aparecen en los libros de historia, porque tenemos que tener claro que la guerra nunca es la solución. Una obra que debería mantenerse más en cartel, por lo que cuenta y por cómo lo cuenta.


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In memoriam, la quinta del biberón
Teatro: Teatro María Guerrero
Dirección: Calle Tamayo y Baus 4
Fechas: De Martes a Sábado a las 20:30 y Domingos a las 19:30
Entradas: Desde 3€ (visibilidad reducida) en entradasinaem