domingo, 19 de marzo de 2017

Teatro: "Periodo de reflexión" en Teatros Luchana

Hay temas que no por ser muchas veces repetidos dejan de tener importancia. Hay problemas que por mucha visibilidad que consigamos darle nunca habremos hecho lo suficiente. Existen dramas que es necesario que demos a conocer, en cuanto más formatos y espacios mejor. Pasa con el tema de la violencia de género, que con el impagable monólogo "No sólo duelen los golpes" podemos conocer un poco más sobre algo que, por desgracia, está muy interiorizado en ciertos sectores de la sociedad. El tema que trata esta interesante obra de teatro es el de la trata de personas, la impunidad que llegan a tener las mafias y lo indefensas que están las personas (mujeres en su inmensa mayoría) que lo sufren.





Tras su paso por tres de los referentes del Off madrileño de los últimos años, como son La Cuarta Pared, Espacio Labruc y La casa de la portera (estos dos últimos por desgracia han tenido que cerrar), vuelve de forma efímera a la cartelera madrileña esta obra de teatro social. Dentro del ciclo Mujeres en escena, que durante todo el mes de Marzo acoge los Teatros Luchana, podemos ver historias sobre mujeres, personajes hechos para ellas, historias protagonizadas por ellas, algo que es tan raro de ver en nuestras artes escénicas.



Esta desgarradora historia sobre lo indefensas que están algunas personas y lo impunes que están las mafias que las maltratan corre a cargo de Sergio Martínez Vila, que escribe una historia conmovedora y dura a partes iguales y que nos muestra sin tapujos uno de los dramas más duros que sacuden a nuestra sociedad. El autor de la idea inicial fue Camilo Vásquez, que se encarga también de la dirección. Una historia de ficción pero que tiene cosas de relatos que los autores pudieron contrastar. Una ficción demasiado parecida a la cruda realidad.




La arriesgada producción corre a cargo de la compañía En Proceso, que apostaron por esta dura historia que les ha reportado el reconocimiento de crítica y público en todos los escenarios por los que han hecho la función. El reparto, íntegramente formado por mujeres, es una maravilla, en las que todas están a un alto nivel, con papeles de lo más variopinto. Mikeka N´Shimbi interepreta a Joy, la protagonista de historia. Sus compañeras de "trabajo" son Gaby y Nerea, interpretadas por Viridiana Moreno y Fabia Castro respectivamente. El papel más duro es el de la madame del prostíbulo, que interpreta Marta Malone. Por último, la mujer policía que interroga a Joy es interpretada por Carolina Clemente





La historia nos coloca de entrada en una comisaría de policía, en la que Joy está siendo interrogada tras una redada en el prostíbulo en el que está siendo explotada. La mujer se encuentra acorralada por su condición de inmigrante ilegal. Debe debatirse entre ser deportada a su país de origen (El Congo) o acogerse a la ayuda que le ofrece la policía si habla de todo lo que ha vivido durante su explotación. La obra nos traslada, a modo de flashback, al prostíbulo en el que iremos conociendo a sus "habitantes", las compañeras de Joy y la madame que las hundía cada día más. Una rutina espantosa de la que ahora puede intentar salir. 




El elenco tiene perfectamente asumido su papel en cada caso, y es increíble la de matices que tiene cada una de ellas. El papel de Joy baila a mitad de camino entre el miedo, el dolor, la injusticia y la sumisión de quien se sabe atrapada y no puede hacer nada por cambiar su posición. Es conmovedor el miedo ante un interrogatorio que no entiende (por el idioma ni por las razones del mismo). La mujer policía es el papel que nos representa a la sociedad, quiere ayudarla, cree saber todo lo que le ha pasado pero en el fondo sólo quiere hacer su trabajo, importando poco lo que ha sufrido Joy. El paso por el prostíbulo nos hace entrar de lleno en la infame realidad que sufren estas mujeres.




Entramos en el sórdido mundo de la prostitución de la mano de la madame, un oscuro personaje que aterroriza a las chicas tanto como al público. La escena en la que presenta las prostitutas al público como posibles clientes es sublime por dura, cruel...y real. La mujer presenta a las jóvenes como ganado, piezas de carne o artículos de recreo, degradándolas totalmente frente a nuestros ojos. Las otras chicas del prostíbulo son dos muñecas de porcelana rotas. Princesas a las que se le esfumaron los sueños. Mientras Gaby intenta mostrarse feliz (un intento de auto engaño para no asumir su situación) para contentar a sus clientes, Nerea vive desolada al tener asumido que nunca saldrá de esa situación. 



 
Todo en esta obra está en el tono y crudeza que el tema que se trata merece. Un escenario oscuro, casi tétrico, decorado de los submundos más despiadados y depravados de la sociedad. Un texto desgarrador que nos araña, nos clava puñales directos a nuestra conciencia, capaz de dejarnos un buen rato pensando sobre todo lo que hemos visto. Una serie de situaciones que no por manidas son dolorosas, vidas que se truncan por el hecho de ser mujer, por llegar engañada a un país del que no conoces ni la lengua, por una esclavitud que todos sabemos que existe pero nadie puede erradicar.

Es cierto que en algunos momentos la historia recurre a ciertos tópicos para provocar la lágrima en el público, pero no es menos cierto que en ciertos casos no importa repetirse cuando lo que estás mostrando es tan necesario. Teatro social que debería tener mayor trayectoria y del que todos deberíamos aprender, para entre todos poder hacer frente a estas lacras.
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Periodo de reflexión
Teatro: Teatros Luchana
Dirección: Calle Luchana 38
Fechas: Sábados 19:15
Entradas: Desde 12€ en atrapaloticketea, teatrosluchana



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