sábado, 25 de marzo de 2017

Teatro: "No se puede mirar" en Teatro Lara


Reírnos de nosotros mismos desde las situaciones más absurdas, llevar al extremo situaciones aparentemente cotidianas para convertirlas en auténticos despropósitos. La compañía Benamate nos muestran todas sus capacidades para hacer absurdo lo cotidiano, para conseguir que nos riamos de situaciones aparentemente aburridas y conseguir que con estos cuatro sketchs nos riamos de las cosas que vemos como normales, pero que desde su perspectiva son auténticas locuras.



La compañía capitaneada por Jesús Amate (autor y director de la obra) ganó con esta obra el Premio Talent 2014, aunque ya nos habían sorprendido con sus trabajos, entre los que destacan la divertidísima "Fluxus" (posterior al éxito de "No se puede mirar"), "Mi novio es gay" o "Tardes de te y sexo". La compañía siempre nos ha sorprendido con teatro del absurdo, con pequeñas historias que podrían recordar a las películas de los hermanos Marx, Chaplin o Buster Keaton.




El contínuo contacto con el público es una de las cosas que más me sorprendió de las absurdas escenas que se iban sucediendo. El hacer partícipe de la trama al espectador siempre es un plus que suele encajar bastante bien. En este caso alguno de los sketchs se centraban en esta relación con los asistentes, primero de forma visual y en ciertos momentos de forma física. La escena se "reía" de ciertas personas del público, algo a valorar en este mundo en el que todos quieren ser singulares. El conseguir que nos riamos de nosotros mismos es un ejercicio poco extendido pero muy necesario.



La obra se estructura, como ya hemos dicho, en cuatro sketchs, sin ninguna relación (al menos yo no la descubrí) entre ellos. "Imbécil", "El conferenciante" (monólogo que desemboca en un juego con los espectadores), "Homologada" y "Limbo" son las cuatro situaciones aparentemente reales que se van convirtiendo en historias surrealistas. Cuatro piezas protagonizadas por otros tantos actores que se van desdoblando en distintos personajes, a cada cual más peculiar.



Marika Pérez y Diego Lescano son los encargados de abrir el espectáculo con la divertidísima "Imbécil" que nos deja a las claras desde el primer momento que este no va a ser un espectáculo convencional. Una situación que en apariencia parece bastante clara da un giro total en cuanto empieza el diálogo entre los dos personajes. La historia va volviéndose más surrealista por momentos, con situaciones esperpénticas y grandes momentos de humor.



Tras este principio alocado, parece llegar la calma cuando aparece ante nosotros un nuevo personaje, interpretado por Juan Carlos Alonso, que se sienta con su maletín y un semblante serio. "El conferenciante" no tarda mucho en romper todos los esquemas al mismo tiempo que el propio personaje se va desmelenando. Comienza el contacto visual con el público, convirtiéndolo en un personaje de la escena, para acabar haciendo partícipe a una de las asistentes de parte de la historia. Giros y más giros para no dejar de reir.



Con "Homologada" vuelve a escena Marika Pérez, esta vez acompañada de Alfonso Gómez. Aunque visto lo visto ya nos esperamos cualquier cosa, esta nueva escena vuelve a sorprendernos. En este caso la locura se desboca desde el primer instante, con una dosis de "intriga" que marca el desarrollo del sketch. Situaciones aparentemente normales, esta más aún que sus predecesoras, pero que desde el primer momento marca su singularidad con diálogos desternillantes y unos personajes muy gesticuladores que hacen las delicias de los asistentes.




El final es una mezcla de todo lo bueno visto hasta ahora. "Limbo" junta lo mejor de las escenas anteriores pero de forma mucho más extremas. Los personajes están desatados, el argumento es el más surrealista, las situaciones con el público son casi el eje de la escena, y los tres actores tienen momentos realmente brillantes. Una última escena que nos sirve como resumen de lo que hemos visto, una sucesión de personajes viviendo al limite situaciones habituales. Unos actores a mitad de camino entre Tricicle en su gestualidad, Les Luthiers por sus diálogos tan absurdos y los hermanos Marx por lo singular de todo lo que les pasa.



 
  Un texto impecable y una delicada dirección que mide todo el dedillo para unas situaciones muy difíciles de controlar. Teatro del absurdo en estado puro, una bendita locura que hace que no pares de soprenderte y de reirte a lo largo de estas cuatro peculiares escenas. No es fácil hacer reir, pero mucho menos ser capaces de mantener el nivel de intensidad cómica durante todo el tiempo. La compañía Benamate lo consigue con creces con pequeños trucos: escenas cortas que se exprimen desde el primer momento, unas situaciones que de puro absurdo son divertidas y unos actores que saben lo que hacen y lo desarrollan a la perfección. Pocas ideas mejores se me ocurren para pasar una tarde de domingo...
 
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No se puede mirar
Teatro: Teatro Lara
Dirección: Calle Corredera baja de San Pablo 15
Fechas: Domingos 20:15
Entradas: Desde 12€ en teatro Lara, atrapalo, entradasymas