martes, 21 de marzo de 2017

Teatro: "Misántropo" en el Teatro Kamikaze Pavón


La sociedad que nos ha tocado vivir tiene mucho de impostura, falsedad y risas forzadas, mientras que la sinceridad está muy mal vista o sobrevalorada (como piensa alguno de los personajes de la obra). La desfachatez con la que esta obra nos muestra lo peor de nosotros mismos es realmente admirable, capaz de decir sin complejos todas esas cosas que a ninguno nos gusta de estos acelerados tiempos que vivimos. Pero para hablar de estas cosas de forma tan directa y no parecer pretencioso hay que ir a por todas, aplastar con argumentos sólidos e irrefutables, un texto que tiene todo eso y mucho más, capaz de tumbar a cualquiera que cuestione lo que diga.






La maestría de Miguel del Arco a la hora de dirigir es de sobra conocida, pero la capacidad para versionar clásicos que nos ha mostrado en el último mes, es de auténtico genio. Ambas reposiciones, tanto "Hamlet" como "Misántropo" con una expectación máxima, después de haber sido aclamadas en todos los sitios donde han sido representadas. Pero en este caso el reto es aún mayor, despojarse de los personajes de Shakespeare debe ser complicado (y más con la intensidad que transmitían en esta versión), pero estrenar este "salvaje" texto, tan intenso como el anterior, con escasos días de margen, me parece impresionante.


Es apabullante la capacidad del director para hacer magia de todo lo que toca, pero en este caso creo que se ha superado. Con "Hamlet" se ciñó a la historia casi en su totalidad, pero en este caso la versión de la obra de Molière se ve del todo actual, con un texto que va directo a la yugular de esta sociedad consumista y compulsiva en todo lo que hace, tanto en crear ídolos como en destrozarlos. Una serie de personajes perfectamente reconocibles, marcados por el tiempo que les toca vivir, condicionados en su forma de actuar por el qué dirán e hipotecados por todas sus falsedades y medias verdades.




Sobresale por encima de todos, como siempre que se sube a un escenario, Israel Elejalde en su papel de Alcestes. Un personaje desolado por la sociedad que le ha tocado vivir, por la hipocresía que la domina, por las mentiras que le ahogan, por los postureos que le hacen dudar de todo lo que le rodea. Un hombre honesto, decidido a decir siempre la verdad, lo que le crea infinidad de enemigos y de contradicciones con la gente que le rodea. Elejalde nos hace sufrir con este personaje que quiere escapar de esta sociedad de lo políticamente correcto, pero le duele estar enamorado de alguien que es el vivo ejemplo de todo lo que odia.



"Tal vez encuentre en la soledad la libertad necesaria para ser un hombre decente" parece ser la única solución que encuentra Alcestes para huir de esta sociedad prutefacta, para poder salvar su alma que odia todo lo que le rodea. La historia, la gente y ese callejón oscuro en el que ocurre la trama, ahogan al protagonista, llevándolo casi a la locura. Un "callejón sin salida" para darse de bruces con todo lo que desprecia, una sociedad corrupta e hipócrita, capaz de cualquier cosa por medrar y llegar al lugar que desean.



Este despreciable (pero representativo de nuestros tiempos) grupo de "triunfadores" lo encabeza Celimena (interpretada por Ángela Cremonte), capaz de decir a cada persona lo que quiere escuchar, de hacerle la rosca a cualquiera con tal de conseguir sus propios objetivos. El intento desesperado de Alcestes por salvarla de una sociedad podrida será uno de los ejes sobre los que gire la obra. Un duelo interpretativo de gran nivel en el que Elejalde demuestra su poderío, convirtiendo su amor por Celimena en algo que nos duele a todos.



El resto del reparto no desmerece para nada a sus dos protagonistas, cómplices habituales de las obras de Miguel del Arco al frente de la compañía Kamikaze. José Luis Martínez, Miriam Montilla. Manuela Paso, Raúl Prieto y Cristóbal Suárez son los "buitres carroñeros" que buscan su lugar en esta merienda de negros que es la vida de los altos ejecutivos.  Además, la obra cuenta con la colaboración de Asier Etxendía, quien ha puesto su voz para el tema "Quédate quieto".




El elenco está a un gran nivel, dotando a cada uno de los personajes de una singularidad que los hace reconocibles como "prototipo social". Raúl Prieto ("La función por hacer") es el amigo fiel de Alcestes, un ser que se mantiene entre dos aguas, incapaz de abandonar a su amigo pero con la poca personalidad para ponerse de su lado. Miriam Montilla ("La función por hacer") es el otro personaje que apoya Alcestes en su cruzada contra el mundo, aunque con más personalidad que su pareja, no terminar de tomar la determinación de plantar cara a la sociedad. Manuela Paso (como olvidarla en "La noche de las Tríbadas" o "La función por hacer") vive en continua lucha contra Celimena por ser la más poderosa, cueste lo que cueste. Por último, los papeles de José Luis Martínez ("Hamlet")y Cristóbal Suárez ("La función por hacer", "Hamlet") son los claros ejemplos de triunfadores sociales a los cuales les da igual todo. 



Y todo esto sucede en un callejón oscuro y sucio, fiel metáfora de lo que siente Alcestes por el mundo que le rodea. La parte de atrás de una discoteca a la que todos salen a beber, drogarse o simplemente a criticar a los allí presentes. Son las cloacas de esa sociedad del lujo y el exceso, los podridos cubos de basura en los que todos tiran la mierda que no pueden decir dentro de la glamourosa fiesta. La puesta en escena es sublime, con este ambiente sórdido que nos muestra el callejón mientras en sus paredes se proyectan las sombras de lo que ocurre dentro de la sala (un guiño al mito de la caverna de Platón para del Arco). Un fiel reflejo de la desfachatez humana, mientras en ese callejón todo son críticas y cotilleos, dentro todo son sonrisas y halagos.





La obra es primorosa de principio a fin, tanto en su puesta en escena como en el desarrollo de cada uno de los personajes. El nivel máximo con el que comienza Alcestes criticándolo todo es solo el comienzo de lo que se nos viene encima. Pese al nivel mostrado en este potente diálogo inicial, el texto mantiene su dureza en cada escena. Brutal la escena en la que Alcestes se ve obligado a escuchar como canta Gonzalo Suárez y su conversación posterior, sacando toda la verdad que tanto le demanda su interlocutor. 
Pero la fiesta sigue y el nivel en el callejón no decae en ningún momento. El ir y venir de gente que sólo quiere criticar va encolerizando por momentos a Alcestes y le da al público cada vez más motivos para ponerse de su lado. Majestuoso el desarrollo de las escenas, con una explosión final que nos deja con un agujero dentro, que nos hace quedarnos digiriendo lo que acabamos de ver y nos hace pensar en lo importante que es el teatro para mostrarnos con extrema dureza todo aquello que pasa a nuestro alrededor. A mitad de camino entre el drama y la tragedia (con pinceladas esporádicas de humor), esta versión del clásico de Molière es más directa y demoledora, si cabe, que la original.

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Misántropo
Teatro: Teatro Pavón Kamikaze 
Dirección: Calle Embajadores 9
Fechas: Jueves y Viernes a las 20:00, Sábados a las 19:00 y 21:30 y Domingos a las 18:00
Entradas: Desde 21€ en TeatroKamikaze